Titular SNS resalta compromiso con la salud ante Pepín Corripio

SANTO DOMINGO. – El director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctor Julio Landrón, sostuvo un encuentro con el empresario Pepín Corripio, con quien abordó diversos temas relacionados con el fortalecimiento del sistema de salud de la República Dominicana.

Durante la reunión, Corripio manifestó su disposición de colaborar con las iniciativas que desarrolla el SNS y valoró de manera positiva la gestión del doctor Landrón, destacando tanto su desempeño previo al frente del Hospital Traumatológico Dr. Ney Arias Lora como su actual labor dirigiendo la red pública de servicios de salud a nivel nacional.

El empresario compartió además recomendaciones gerenciales y reflexiones de vida, basadas en su amplia trayectoria, resaltando la importancia de una administración eficiente, transparente y enfocada en la calidad de los servicios de salud que recibe la población.

Asimismo, Landrón agradeció el respaldo y la apertura mostrada por Corripio y reiteró que su gestión responde a un compromiso asumido con el país y con el presidente de la República, Luis Abinader, de trabajar de manera firme y sostenida en favor de los mejores intereses de la nación.

“Gracias, don Pepín, por sus sabios consejos e importantes recomendaciones gerenciales y de vida; por ello lo declaramos asesor permanente de todas las ejecutorias del SNS”, expresó Landrón, al valorar el aporte del sector privado al fortalecimiento institucional.

El encuentro se desarrolló en un ambiente de cordialidad y respeto, destacando la importancia del diálogo y la cooperación entre los sectores público y privado para continuar avanzando en la mejora del sistema de salud dominicano.

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OPINION: Bad Bunny en el Super Bowl: la sublime expresión del anticolonialismo

Por RAMON SANTANA 

La noche del 8 de febrero de 2026 quedará como una marca indeleble de identidad cultural, dignidad y resistencia en la memoria colectiva de los pueblos latinoamericanos. En el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, Bad Bunny transformó uno de los eventos más vistos del planeta en una declaración artística de pertenencia cultural, envolviendo símbolos ancestrales, ritmos populares y mensajes de unidad que resonaron mucho más allá de la música y el entretenimiento.

Un escenario que habla: raíces y memoria

Desde su entrada, el diseño escénico del medio tiempo fue una declaración: un campo de caña de azúcar, jíbaros con pavas, abuelos jugando dominó, puestos de piragua y escenas de vida caribeña que inundaron el Levi’s Stadium de referencias simbólicas a la historia y la cultura puertorriqueña. Estas imágenes no eran meros decorados, sino símbolos vivos de pueblos que han sido históricamente explotados, invisibilizados y colonizados.

La caña de azúcar, en particular, remite sin ambages a siglos de trabajo colonial, desplazamiento de comunidades y precariedad económica — transformada ahora en símbolo de celebración y orgullo desde el corazón del espectáculo más visto a nivel mundial.

Bad Bunny: identidad, orgullo y resistencia cultural

Bad Bunny, nacido Benito Antonio Martínez Ocasio, no solo encendió el estadio con su música: llevo su cultura al centro del escenario global. Interpretó su repertorio con sonidos que abarcaron desde reggaetón hasta plena y jíbaro, dejando claro que su propuesta artística está anclada en su identidad y que la presencia latina no es un añadido cultural, sino una fuerza narrativa potente.

Aunque no hubo consignas políticas directas con nombres de funcionarios, su acto fue una crítica implícita a discursos de hegemonía cultural y exclusión.

Bad Bunny cantó casi todo el set en español, rompiendo la idea de que “lo americano” deba ser únicamente angloparlante, y enfatizó la presencia latina en el tejido social de este continente.

El autor es dirigente del partido Fuerza del Pueblo. Reside en Nueva York.

La mención de “Cuba” y el canto a América

En uno de los momentos más simbólicamente poderosos del medio tiempo, Bad Bunny realizó una invocación de países de América — incluyendo Cuba — como parte de una reafirmación de identidad colectiva. Acompañado de banderas y una atmósfera de unidad, pronunció una serie de naciones del continente, marcando la presencia cultural no solo de Puerto Rico, sino de otras comunidades latinoamericanas.

Tras ese llamado de países, Bad Bunny concluyó su intervención con una declaración profunda: “Mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí”, un mensaje de persistencia, de historia no borrada y de reivindicación de un pueblo que ha enfrentado colonización, desastres y negación de soberanía.

Ricky Martin: una voz de continuidad y memoria

La participación de Ricky Martin agregó una resonancia histórica adicional. Invitado para cantar “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, una canción que Bad Bunny compuso reflexionando sobre gentrificación y las posibles consecuencias sociopolíticas del estatus colonial, Martin no solo aportó su voz sino su legado como figura puertorriqueña global.

Antes y durante el espectáculo, Martin dejó claro su respaldo a la fidelidad cultural de Bad Bunny, resaltando que este acto de visibilidad “ganó siendo fiel a Puerto Rico”, y que esa fidelidad no es un límite, sino un punto de partida para que la cultura se expanda sin perder su raíz.

¿Un acto anticolonialista? Sí — por afirmación de identidad

Aunque el show no fue una protesta política tradicional ni un discurso explícito contra figuras como Donald Trump o políticas migratorias estadounidenses, su significado cultural puede leerse como una forma de anticolonialismo expresivo:

● Visibilidad lingüística y cultural: cantar en español en un escenario estadounidense por excelencia es desafiar la idea de que el centro cultural global debe ser angloparlante.

● Símbolos de identidad: la caña de azúcar, la música tradicional y la puesta en escena traen al frente historias de pueblos colonizados que se niegan a desaparecer.

● Inclusión de otros países de América: mencionar nombres como Cuba en el contexto de unidad continental es una manera de situar a los pueblos latinoamericanos como parte de la historia colectiva y no como marginales.

● Crítica desde la celebración: sin confrontación abierta, la música, el baile y la cultura se convierten en herramientas de afirmación y de resistencia frente a discursos de exclusión.

Algo más que música, una declaración de pertenencia

El medio tiempo del Super Bowl LX fue, más que un espectáculo, una manifestación cultural profunda: un puente entre la historia de colonización y la creatividad contemporánea, entre la cultura que se construye desde los márgenes hacia el centro, y la dignidad que nace de no ceder la propia voz.

Bad Bunny y Ricky Martin, junto con todos los intérpretes del momento, no solo cantaron canciones — representaron historias, resistencias y memorias. Y al pronunciar “Cuba” entre otros países latinoamericanos, así como “Mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí”, trazaron un gesto de unidad continental que trasciende los discursos de poder hegemónico y se inscribe en la historia de los pueblos como una forma de resistencia cultural anticolonialista.

Más que enseñar contenidos: educar con humanidad

Por ELIANA RAMOS

Ser docente, para mí, va mucho más allá de enseñar contenidos o seguir un plan de estudios académico. No lo vivo como un simple trabajo, sino como una vocación profunda que nace del corazón. Enseñar no es solo impartir conocimientos; es acompañar procesos, cuidar emociones y creer en mis estudiantes incluso cuando ellos todavía no creen en sí mismos.

Me gusta ser maestra. Me gusta de verdad. Disfruto la conexión que se construye día a día con mis alumnos, una relación basada en el respeto, la escucha y el cariño. Esa conexión se fortalece con cada palabra de aliento, con cada explicación paciente y con cada gesto de comprensión. Por eso me duele cuando alguien los menosprecia, les habla mal o los trata con indiferencia, olvidando que son niños y niñas en formación, no simples receptores de información.

Cada estudiante que llega a mi aula trae consigo una historia distinta, una realidad familiar particular, miedos, sueños y esperanzas. La forma en que les hablamos y los tratamos deja huellas profundas. Como docente, siento una responsabilidad ética y humana: protegerlos, ser una adulta que cuida, que orienta y que alza la voz cuando es necesario.

A veces siento que la educación se ha ido reduciendo a cumplir contenidos, a llenar registros y a alcanzar resultados, dejando en segundo plano la dimensión humana del aprendizaje. Pero para mí, enseñar no es una tarea mecánica ni una función que termina cuando suena el timbre. Incluso en vacaciones o días festivos, cuando el calendario escolar se detiene, mi corazón docente permanece inquieto. Extraño las risas, las preguntas inesperadas y esos pequeños avances que significan tanto. Porque enseñar es una relación humana que se construye con el tiempo y la cercanía.

Cuando enseño, lo hago desde el corazón. Intento que el aprendizaje sea lo más sencillo y accesible posible. Creo firmemente que aprender no debería ser una experiencia cargada de miedo o presión, sino un proceso amable, donde equivocarse sea parte natural del camino y no un motivo de castigo o vergüenza.

Para mí, educar es un acto de amor cotidiano. Es elegir cuidar incluso en los días difíciles, es hablar con respeto cuando el cansancio pesa, es mirar a cada estudiante y recordarle, con palabras y con gestos, que importa. Cada día en el aula deja huellas, y soy consciente de que una palabra puede sanar o herir, motivar o apagar.

Conclusión 

Ser docente me transforma. Me enseña a ser más paciente, más humana, más sensible. Por eso creo que, aun en medio de tantos desafíos, no podemos perder lo esencial: la humanidad en la educación. Porque cuando enseñamos desde el corazón, no solo dejamos aprendizajes académicos; dejamos recuerdos, confianza y la certeza de que alguien creyó en ellos. Y eso, muchas veces, marca la diferencia para toda la vida.

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Cardi B. es invitada favorita para acompañar a Bad Bunny en Super Bowl

LOS ANGELES.- La rapera Cardi B es la artista invitada que más desean los aficionados de la NFL para acompañar a Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, según una encuesta realizada por el portal Vegas Insider.

El sondeo se realizó entre más de 3,000 seguidores del fútbol americano en Estados Unidos, y también posicionó la colaboración del puertorriqueño con la cantante de ascendencia dominicana ‘I Like It’, como el tema más deseado para la noche en la que se enfrentarán los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra.

Cardi B acaparó el 33 % de los votos como la opción preferida para compartir escenario con Benito Martinez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, seguido de Drake con el 21 %, y Marc Anthony con 14 %.

El top 5 lo completaron el español Enrique Iglesias, con 12,4 %, y el también puertorriqueño Daddy Yankee con el 11,7 %.

Otros artistas contemplados fueron la mexicano estadounidense Becky G, quien obtuvo el 11.5 % de los votos; el colombiano J Balvin, que acumuló el 5,9 %; o la española Rosalía, que obtuvo el 3.9 % de los votos.

En cuanto al repertorio, la colaboración ‘I Like It’, interpretada por Bad Bunny, Cardi B y J Balvin, se posicionó como la canción más solicitada para el espectáculo de medio tiempo con el 18 % de los votos.

A este tema le siguieron varias canciones del álbum ‘Un verano sin ti’ (2022), como la colaboración con Rauw Alejandro ‘Party’ (6,7 %), ‘Moscow Mule’ (6,1 %) y ‘Tití Me Preguntó’ (5,4 %), así como ‘Dakiti’, junto a Jhay Cortez, incluida en ‘El último tour del mundo’, con el 4,3 %.

El domingo 8 de febrero Bad Bunny hará historia al convertirse en el primer solista hispano en protagonizar un descanso del Super Bowl, el evento deportivo más importante de EE.UU. en el que ya había participado en 2020 como invitado especial del show de Shakira y Jennifer Lopez.

El cantante puertorriqueño sumará este logro al alcanzado el pasado domingo, cuando se convirtió en el primer artista en ganar un Grammy estadounidense a álbum del año con un disco totalmente en español, por ‘Debí tirar más fotos’.

Su actuación se llevará a cabo en un contexto político tenso en Estados Unidos, marcado por la polarización social y el protagonismo del debate migratorio y cultural motivado por la dura campaña contra los migrantes del presidente Donald Trump.

Trump, que tenía previsto asistir, rechazó acudir al evento argumentando que no quería desplazarse tan lejos de la capital estadounidense y que no le gustaban los artistas escogidos en referencia al puertorriqueño y la banda de rock Green Day, que también participará en el evento.

RD y España refuerzan cooperación en seguridad y bandas juveniles

MADRID.- La ministra de Interior y Policía de la República Dominicana, Faride Raful, sostuvo una reunión bilateral con el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, en la sede del Ministerio del Interior español, con el objetivo de fortalecer la cooperación en materia de seguridad.

Ambas autoridades avanzaron en las negociaciones para la firma de un Tratado Internacional de Cooperación en Seguridad y contra la delincuencia transnacional, orientado a reforzar la respuesta conjunta frente a amenazas comunes.

“La seguridad hoy no puede abordarse de manera aislada. Nuestros desafíos son compartidos y la respuesta debe ser conjunta, permanente y eficaz”, afirmó Raful, quien destacó que este proceso permitirá “pasar de la cooperación puntual a una colaboración estructural, con equipos conjuntos de investigación y un mayor intercambio de información”.

Asimismo, subrayó que el combate al crimen organizado, asumido como una prioridad en la agenda de seguridad de la República Dominicana, constituye uno de los ejes principales de la cooperación bilateral entre ambos países.

Raful y Grande-Marlaska coincidieron en que la seguridad es un pilar fundamental para la convivencia, el desarrollo y el turismo, y reiteraron su compromiso de seguir fortaleciendo los canales de cooperación bilateral y europea. En este contexto, destacaron el impulso del programa PAcCTO (Programa de Asistencia contra el Crimen Transnacional Organizado), una iniciativa de la Unión Europea que promueve la cooperación entre Europa y América Latina para enfrentar de manera conjunta el crimen organizado y la delincuencia transnacional.

Durante la reunión también se abordó de manera prioritaria la prevención y el abordaje de las bandas juveniles, resaltando la importancia de la prevención, el uso de la inteligencia y la acción oportuna del Estado.

La violencia de género constituyó otro eje central de la jornada, con un encuentro técnico especializado sobre el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén), una plataforma del Ministerio del Interior de España destinada al seguimiento integral y preventivo de estos casos, reconocida por su enfoque preventivo y su metodología de evaluación del riesgo.

Durante la sesión se expusieron los fundamentos legales, operativos y tecnológicos del sistema, así como su aplicación en ámbitos como la violencia digital, la violencia vicaria, la protección de menores y la atención a personas con discapacidad.

La delegación dominicana estuvo integrada por el embajador Tony Raful, la ministra consejera Diana Infante y el consultor jurídico del Ministerio de Interior y Policía, Juan Ferrand. 

Bosch y la utopía de un proyecto de nación (OPINION)

Cuando el PLD era el Partido de la Liberación Dominicana ideado por Juan Bosch, se hablaba de un “proyecto de nación” para la República Dominicana. Este proyecto debía comenzar en el partido, educando a sus miembros para servir al pueblo y creando en ellos una vocación de entrega, sin la ambición lucrativa que hoy impera en la actividad política dominicana.

Después de más de dos décadas de organización y luchas internas, Bosch se dio cuenta en 1992 de la imposibilidad de su utopía, cuando fue enfrentado internamente por los grupos de la pequeña burguesía que cohabitaban a lo interno de su organización.

A mediados de ese 1992, don Juan renunció como presidente del partido, y dijo que solo quería ser miembro ordinario del mismo; luego, tras la insistencia del Comité Político que sabía que, sin su nombradía política la importancia del partido se reducía de manera drástica, él accede y vuelve a ocupar su puesto de presidente dentro de la organización.

Juan Bosch.

Pero, finalmente estalló la crisis contenida desde el fracaso de las elecciones de 1990, la cual, llevó a la expulsión y a la renuncia a 12 miembros del Comité Central, que para esa época solo tenía una matrícula de 35 miembros.

Bosch revocó su renuncia y capeó una de las crisis más profundas que habían afectado su partido, pero ya no era lo mismo; ante las interrogantes y lamentaciones de algunos miembros por lo sucedido, dejó caer una expresión que, más que una enseñanza, era un epitafio a sus sueños: “quizás, este no sea el partido que queremos, pero, es el partido posible”.

El proyecto de don Juan Bosch por una nación saneada, moderna y educada, había echado fuertes raíces dentro del tejido social dominicano; pero ni Bosch tenía fuerzas para seguir luchando, ni las fuerzas sociales que le acompañaban compartían su sueño, sobre una alianza de clases sociales para una revolución de liberación nacional.

El “partido posible” estaba bien organizado en las estructuras de las capas medias y bajas de la sociedad; por esta razón, ante la crisis electoral de mayo de 1994, supo imponer sus posiciones y alzarse con el poder en 1996.

Mientras imperó la visión de Juan Bosch, la condición de miembro del partido era algo categóricamente valiosa y distintiva; los integrantes del PLD se enorgullecían de ostentar esa condición; en el congreso ordinario del año 2001, que sarcásticamente llevó el nombre de don Juan, la condición de miembro de la que él se enorgulleció, perdió su mística y su valor con la llamada masificación del partido.

La masificación le trajo al “partido posible” múltiples triunfos electorales, y con ellos florecieron cientos de proyectos individuales; pero el “proyecto de nación de Bosch”, luego de tantas luchas y sacrificios, pereció como el Ícaro.

El Ícaro quemó sus alas al volar cerca del sol, y el 6 de octubre del 2019, los recuerdos que quedaban de la utopía patriótica de Bosch se quemaron al calor del poder.

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Ningún fundamento macroeconómico para proyectar crecimientos de 4%–4.5% (OPINION)

De acuerdo con los datos del Banco Central de la República Dominicana, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) —componente fundamental del Producto Interno Bruto (PIB)— representó en 2025 alrededor del 25.4% del PIB, en un contexto en el que la economía creció apenas 2.1%. Esta combinación obliga a mirar más allá de las cifras agregadas y a examinar un elemento clave del desempeño económico: la eficiencia de la inversión.

Para ello resulta útil el Incremental Capital-Output Ratio (ICOR), indicador que relaciona la inversión con el crecimiento económico y permite estimar cuántas unidades de capital se requieren para generar una unidad adicional de producto. Un ICOR bajo indica alta eficiencia (por ejemplo, un ICOR de 3 implica que tres unidades de capital generan una unidad de crecimiento), mientras que un ICOR elevado refleja ineficiencia: se necesita mayor monto de inversión para obtener el mismo resultado de crecimiento.

En términos simples, un INCOR elevado significa que cada peso invertido rinde cada vez menos crecimiento.

En el caso dominicano, la relación entre la FBCF y el crecimiento en 2025 arroja un ICOR efectivo cercano a 12.1, señal inequívoca de deterioro sustantivo de la eficiencia económica. Este resultado no es un accidente estadístico, sino la manifestación de problemas estructurales acumulados.

Durante años, la República Dominicana operó con un ICOR relativamente bajo, lo que permitió crecer a buen ritmo con tasas de inversión moderadas. Ese período, sin embargo, parece haber quedado atrás. Hoy predominan proyectos más costosos, cuellos de botella institucionales, retrasos en la ejecución, fragmentación del gasto de capital y un sector privado mucho más cauteloso.

El resultado es un ICOR elevado que conduce a una conclusión incómoda: se requiere cada vez más capital para lograr tasas de crecimiento similares a las del pasado, algo que, en las condiciones actuales, resulta difícil de sostener.

Si en 2026 el ICOR se mantuviera en niveles de 8, 10 o incluso 12 —valores perfectamente plausibles en contextos de incertidumbre, inversión defensiva, proyectos de bajo retorno o simple subejecución— el crecimiento compatible se reduciría drásticamente. Con una FBCF de 25.4% del PIB, un ICOR de 8 permitiría un crecimiento cercano al 3.2%; con un ICOR de 10, el crecimiento caería a 2.5%; y con un ICOR de 12, apenas alcanzaría 2.1%, prácticamente idéntico al observado en 2025.

Este ejercicio deja al descubierto una verdad que rara vez se reconoce con claridad: sin un aumento de la inversión o sin una mejora sustantiva de su eficiencia, la economía dominicana no puede crecer al 4.0 – 4.5%, como proyectan las autoridades. Más que una proyección, se trata de una aspiración: una apuesta al futuro que ignora las restricciones del presente.

El riesgo de fondo no es crecer poco durante un año. El verdadero peligro es normalizar un crecimiento estructural de 2–3% en una economía que necesita crecer más rápido para generar empleos formales, elevar salarios reales y fortalecer las finanzas públicas. A ese ritmo, el crecimiento per cápita se vuelve marginal y la promesa de convergencia se transforma en retórica vacía.

 Pregunta

Por ello, la discusión honesta no debería centrarse en defender o cuestionar una cifra aislada, sino en responder una pregunta incómoda pero inevitable: ¿Qué está ocurriendo con la eficiencia de la inversión doméstica? Si la inversión pública sigue estancada —como se desprende del presupuesto aprobado—, si no se despejan los obstáculos que frenan la inversión privada y si no mejora la calidad del gasto de capital, el resultado será predecible: bajo crecimiento, aunque el discurso sea optimista.

Los datos son un espejo y hoy ese espejo devuelve una imagen clara: sin invertir más y, sobre todo, sin invertir mejor, la economía dominicana no puede aspirar a crecer más rápido. Ignorar esa realidad no la hará desaparecer; solo hará que el ajuste llegue más tarde, con menor margen de maniobra y mayor costo social.

En conclusión, con una FBCF que no aumenta y un ICOR deteriorándose hacia niveles de 8–12, no existe ningún fundamento macroeconómico serio para proyectar crecimientos de 4%–4.5%. Esas cifras solo serían posibles si la inversión aumentara de forma sostenida o si la eficiencia del capital mejorara drásticamente. Ninguna de esas condiciones es hoy visible.

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PE dispone extradición de dos dominicanos y un polaco

SANTO DOMINGO.- El Poder Ejecutivo dispuso la entrega en extradición de los dominicanos Luis Manuel Febles Peralta y Christian Antonio Reynoso Pérez a los Estados Unidos, y del polaco Szymon Tomkiel a la República de Polonia.

A Febles Peralta se le imputa, entre otros cargos, de asociación delictuosa para cometer delitos de lavado de activos y complicidad en el lavado internacional de instrumentos monetarios.

Entre los cargos presentados contra Reynoso está la asociación delictuosa para importar hacia los Estados Unidos cinco kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía una cantidad detectable de cocaína.

Mientras, que la entrega en extradición del polaco Szymon Tomkiel busca el cumplimiento de la sentencia del Tribunal Regional de Suwalki, del 7 de marzo de 2016, que lo condena a 2 años, 11 meses y 23 días de privación de libertad.

Mano de obra haitiana en Punta Cana (OPINION)

Punta Cana no se ha levantado solo con inversiones, planos y maquinaria. Detrás de cada edificio, cada hotel, cada residencial y cada proyecto turístico que hoy admiramos, hay miles de manos que han trabajado día tras día bajo el sol, el polvo y la presión de los cronogramas. Comprender cómo funciona esa fuerza laboral, quiénes la integran, cómo ha evolucionado en los últimos años y qué retos enfrenta hoy el sector construcción, es fundamental para entender el verdadero rostro del desarrollo en esta región.

Durante los últimos cuatro o cinco años, Punta Cana ha vivido uno de los ciclos de construcción más intensos del país. Hoteles, apartamentos turísticos, villas, plazas comerciales, proyectos de renta corta e infraestructuras han transformado el paisaje a un ritmo acelerado. Ese crecimiento ha sido posible gracias a la combinación de inversión privada, demanda internacional, confianza en el destino y, sobre todo, disponibilidad de mano de obra.

En ese proceso, la participación de trabajadores haitianos ha sido una realidad constante, especialmente en las etapas más exigentes de la obra: movimiento de tierra, estructura, bloques, pañete y vaciados. En muchas construcciones, esa mano de obra representa una parte muy significativa del personal durante las fases iniciales.

Esto no ocurre por casualidad.

La realidad es que muchos dominicanos no se sienten atraídos por esos trabajos debido a su dureza física, a las condiciones climáticas y al nivel de exigencia. Ante esa situación, el sector ha recurrido históricamente a trabajadores extranjeros, principalmente haitianos, dispuestos a asumir esas tareas.

Gracias a ello, numerosos proyectos han podido avanzar, cumplir cronogramas y mantenerse dentro de presupuestos razonables. Sin esa fuerza laboral, gran parte del desarrollo inmobiliario del Este habría sido más lento, más costoso y, en algunos casos, inviable.

Ese es uno de los principales efectos positivos.

La mano de obra haitiana ha contribuido directamente al crecimiento de Punta Cana como destino turístico e inmobiliario. Ha permitido entregas oportunas, costos competitivos y continuidad en la ejecución de obras. También ha facilitado el desarrollo de pequeños y medianos proyectos que, sin ese soporte, difícilmente se habrían materializado.

Pero esta realidad tiene una segunda cara que no puede ignorarse.

Una parte importante de esta fuerza laboral opera en condiciones de informalidad. Muchos trabajadores no cuentan con contratos formales, seguridad social ni estabilidad. Esto los hace vulnerables y, al mismo tiempo, debilita la institucionalidad del sector.

Además, se ha creado una dependencia estructural.

Hoy, cualquier alteración significativa en la disponibilidad de esta mano de obra se traduce en retrasos, aumento de costos y conflictos operativos. Y es precisamente aquí donde entran en juego las políticas migratorias y los operativos de control.

En los últimos años, el fortalecimiento de la aplicación de las leyes migratorias y las redadas para detener a trabajadores indocumentados ha tenido un impacto directo en el sector construcción, especialmente en Punta Cana.

Cuando se intensifican estos operativos, muchas obras experimentan reducciones repentinas de personal, ausentismo masivo, retrasos en vaciados, paralización de brigadas completas y reprogramaciones forzadas. Esto afecta cronogramas, contratos y costos financieros.

No se trata de cuestionar la necesidad de aplicar la ley. Todo país soberano tiene el derecho y el deber de regular su frontera y su mercado laboral.

El problema surge cuando esa aplicación no va acompañada de mecanismos ordenados de regularización, permisos temporales de trabajo y coordinación con los sectores productivos.

En ausencia de esos mecanismos, se crea un efecto de incertidumbre permanente.

Muchos trabajadores viven con temor constante, los empleadores pierden estabilidad operativa y los proyectos se vuelven más vulnerables. En algunos casos, las obras continúan, pero con menor productividad y mayor presión sobre el personal restante.

Otro efecto negativo es la presión sobre los salarios y las condiciones laborales. La abundancia de mano de obra informal, combinada con la inseguridad migratoria, distorsiona el mercado y favorece prácticas irregulares. Esto afecta tanto a haitianos como a dominicanos.

Porque el problema no es el origen del trabajador.
El problema es la informalidad y la falta de orden.

En cuanto al trabajador dominicano, su presencia sigue siendo mayoritaria en el sector, pero se concentra principalmente en áreas técnicas, supervisión, terminaciones, electricidad, plomería, transporte y administración de obras. Muchos han optado por alejarse de los trabajos más pesados, buscando mayor estabilidad o mejores oportunidades.

Ese vacío ha sido llenado por la mano de obra extranjera.

En los últimos años, el sector ha atravesado diferentes etapas: recuperación postpandemia, expansión, prudencia financiera y desaceleración. En todos esos escenarios, la presencia haitiana se mantuvo como un componente esencial.

Esto confirma que no se trata de un fenómeno temporal, sino estructural.

La verdadera pregunta, entonces, no es si esta mano de obra debe existir. Ya existe. Ya es parte del sistema productivo.

La pregunta es: ¿cómo la organizamos?

República Dominicana necesita avanzar hacia un modelo donde:

  • Existan programas de regularización laboral
  • Se emitan permisos de trabajo funcionales
  • Se fortalezcan los controles formales
  • Se garantice seguridad social
  • Se promueva la capacitación
  • Se dignifique el empleo en construcción

Al mismo tiempo, es necesario incentivar a más dominicanos a integrarse al sector con mejores condiciones, estabilidad y proyección profesional.

La construcción no puede seguir siendo vista como un empleo sin futuro. Es una industria estratégica para el desarrollo nacional.

En Punta Cana, esto es aún más evidente.

Cada apartamento, cada villa, cada hotel y cada plaza representa inversión, turismo, empleo y reputación país. Pero también representa responsabilidad.

Responsabilidad con los trabajadores. Responsabilidad con los inversionistas. Responsabilidad con el desarrollo sostenible.

El crecimiento no puede construirse sobre improvisación.

Debe construirse sobre orden, legalidad y visión.

La mano de obra haitiana ha sido, y sigue siendo, una pieza clave del desarrollo inmobiliario del Este. Negarlo es desconocer la realidad. Pero convertir esa realidad en un sistema formal, humano y eficiente es el gran reto pendiente.

Si logramos ese equilibrio, el sector seguirá creciendo con solidez.

Si no, seguiremos avanzando… pero sobre terreno inestable. Y en bienes raíces, todos sabemos lo que ocurre cuando se construye sobre bases débiles.

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Moca FC empata con la OYM en la Liguilla de la LDF 2026

SAN CRISTÓBAL. – En un duelo cerrado y de mucha intensidad, MOCA FC y OYM FC igualaron 0-0 en el partido correspondiente a la quinta jornada de la Liguilla de la Liga Dominicana de Fútbol (LDF), celebrado en el estadio Panamericano de San Cristóbal.

Ambos conjuntos sumaron un punto en un encuentro marcado por el orden táctico y las escasas opciones claras de gol. La primera llegada de peligro del conjunto aurinegro se produjo al minuto 20, cuando Enríquez Ovalles conectó un cabezazo que no encontró destino de gol.

Cerca del final de la primera mitad, al 45+2, Ronaldo de Peña probó con un potente disparo que se marchó desviado, cerrando así los primeros 45 minutos sin anotaciones.

La segunda mitad mostró un partido más dinámico, con ambos oncenos buscando romper el cero. Sergio Ventura tuvo una clara oportunidad al enviar su remate rozando el segundo palo de la portería defendida por OYM FC.

Más adelante, al minuto 72, Jefferson Murillo sacó un fuerte zapatazo que fue bien controlado por el guardameta rival, manteniéndose el empate en el marcador.

En los minutos finales, OYM FC presionó con varias llegadas peligrosas, pero el portero Mario Marte respondió con seguridad bajo los tres palos, evitando la caída de su arco y sellando el empate sin goles.

Con este resultado, MOCA FC alcanza 8 puntos en la tabla de posiciones de la Liguilla LDF 2026, mientras que OYM FC suma 2 unidades, permaneciendo en la última posición.

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