Por Jairon Severino
Siempre he dicho que los dominicanos que dejan el país para encontrar mejores oportunidades de desarrollo y bienestar son, a mi modo de interpretar su realidad, exiliados económicos. Nadie deja su terruño, el lugar donde está la familia, por placer.
Ahora bien, y hay que pregonarlo con un “fututo” para que se escuche bien alto, debemos celebrar las remesas que envían los dominicanos, principalmente desde Estados Unidos y Europa. Son verdaderos héroes que contribuyen con la dinamización de nuestra economía. Sus dólares se suman al progreso del país sin que el Estado haya hecho algún esfuerzo para generar esas divisas.
Sin embargo, y necesito ser bien entendido, celebraría más que el ingreso de divisas a la economía fuera por exportación o porque empresas dominicanas radicadas en el exterior mandan sus capitales al país para ser invertidos.
Las remesas familiares, por supuesto, constituyen el sustento fundamental de miles de familias dominicanas. Estos recursos, que son un negocio muy lucrativo para las empresas del ramo, entran a la economía a través del consumo en bienes y servicios que contribuyen con una mejoría en la calidad de vida de quienes las reciben.
En los últimos dos años hemos celebrado, además, que hemos visto aumentar el ingreso de remesas, lo que, sin duda, fortalece la posición de reservas del país a través del Banco Central, contribuyendo con la estabilidad del peso. Por esto es por lo que digo que los dominicanos que viven en el exterior son verdaderos héroes para la economía dominicana, pues contribuyen dólar a dólar con la dinámica económica a través del consumo.
Las remesas no sólo constituyen un alivio para la economía dominicana, por su impacto en los indicadores macroeconómicos. Este dinero es percibido con trabajo y esfuerzos por cientos de miles de ciudadanos que se han visto obligados a emigrar empujados por sus circunstancias económicas.

Los números son los que establecen que los dominicanos “de afuera” hacen más por los “de adentro” que muchos de los que están aquí en el país. Según el Banco Central, los flujos de remesas superaron los US$9,200 millones en el período enero-noviembre de 2023, en línea con las proyecciones de superar los US$10,000 millones al finalizar 2023. Sólo en noviembre, para tener una idea de lo que mensualmente mandan los dominicanos, las remesas recibidas sumaron US$788.0 millones, creciendo un 0.1 % comparado con igual mes de 2022. Este renglón lleva 11 meses con incremento consecutivo.
Los dominicanos que mandan sus remesas desde Estados Unidos contribuyen con el 84.5% del total recibido. Sólo en noviembre fueron US$609.9 millones. Y hay que decirlo con sentido humano: póngase a pensar en lo que significa para una familia pobre, sin más nada de donde sustentarse, recibir los US$200 o US$400 mensuales que un familiar le manda des cualquier país.
De ahí dependen su alimentación, educación, salud, transporte, casa y cualquier otra necesidad básica. Este año, como en los demás, quedó demostrado que la diáspora está más aquí que allá.
El DINERO


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