OPINION: La economía no crecerá mucho

Quiero ser optimista, pero presiento un lento crecimiento económico, el cual no llegará al anunciado por el BanCentral, si se compara con otros periodos de bonanza, interanuales.

Mucho se debe a la rigidez del modelo de R.D., sin un cambio estructural. Mire esto:

Pareciera ser que para los técnicos gobiernistas el gradualismo para hacer los cambios necesarios, como, aumentar tributos y dar empleo, se limita a que el solo transcurso del tiempo podrá solucionar esas cosas.

En vez de enfrentar los problemas de fondo, sería cuestión de dejar que pasen los meses y mágicamente la economía crecerá, los ingresos fiscales van a aumentar, se cerrará la brecha fiscal y la inflación bajará junto con el endeudamiento.

Cuando uno propone medidas dentro de un plan económico que abarque la reforma del estado, la reforma impositiva, la apertura de la economía y demás medidas estructurales se argumenta que eso no es posible, por el costo social que habría que pagar por hacer las reformas estructurales.

Para mantener esa legión de empleados públicos en Quisqueya, hay que lograr inversiones y las inversiones no vienen con la carga impositiva actual, más la rampante inseguridad en RD. Estamos en un círculo vicioso que no puede resolverse.

Para empezar, cuando uno propone acelerar las reformas estructurales no está diciendo dejar medio millón de empleados públicos en la calle de un día para otro. Primero porque el estado nacional tiene muchos empleados repartidos en país y exterior, el resto son provinciales y municipales. De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Trabajo, sin depurar, los empleados totales son: En nación, provincias y municipios casi 1.090.056 personas repartidas de la siguiente manera: Nación 740.677, Provincias 297.491 y Municipios 51.888 a diciembre de 2016. Con relación a diciembre de 2015 hubo un aumento de 30.873 empleados públicos más.

De manera que no hay ningún ajuste del sector público como quieren vender algunas bocinas. En todo caso disminuir en 1.436 empleados la plantilla a nivel nacional no es nada.

Segundo porque basta con dar señales claras y convincentes de avanzar con un plan económico consistente como para cambiar las expectativas económicas.

No veo como un costo político que empleados públicos, nominillas y piqueteros, que viven del trabajo ajeno, comiencen a trabajar y a generar riqueza para poder tener un ingreso basado en satisfacer las necesidades de la gente y no solo recurrir al método de presionar al gobierno para que nos quite recursos a los que en el sector privado producimos y somos expoliados impositivamente.

Veamos cuáles son los costos de no implementar un plan económico de reformas estructurales.

En primer lugar, sin una baja del gasto público hay que buscar formas de financiarlo. Dado que los recursos impositivos no alcanzan para financiar el gasto el primer costo es que el estado aplasta al sector privado con impuestos desestimulando inversiones y producción, lo cual lleva a problemas de ocupación en el sector privado. Datos del ministerio de trabajo muestran que en 2016 el empleo público creció en 30.800 puestos mientras que el sector privado perdió 45.400 puestos. Es decir, el ajuste lo sufre el sector privado y nunca se va a dar la tesis del gobierno que hay que esperar a que el sector privado invierta para que absorba la mano de obra del sector público.

La otra forma de financiar el gasto es con deuda externa.

Esta deuda implica una fenomenal oferta de divisas en el mercado que hace que el tipo de cambio se mantenga quieto mientras la inflación sube por efecto de la expansión monetaria, con lo cual RD es cada vez más cara en dólares, generando problemas de competitividad, incluso en el sector agrícola. Soberanos y bonos se venden y esperamos que la posteridad pague lo que se toma hoy prestado, pues ellos se beneficiarán de encontrarlo todo hecho, aunque sobrevaluado. Eso no importa, es el concepto que tienen mayorías.

Por otro lado, como la expansión monetaria que tiene que hacer el Bco. Central para comprarle al tesoro nacional los dólares que toma por deuda para financiar el déficit, eso tiene que ser reabsorbido colocando deuda del Central, con los certificados y pases netos que pagan interés y aumentan el gasto público mediante lo que se llama gasto cuasi fiscal.

Así que no bajar el gasto público tienen otro costo que es el gasto cuasi fiscal. Obsérvese que se paga intereses para tomar deuda en dólares y luego, para absorber la expansión monetaria de esa deuda transformada en pesos, se vuelve a pagar intereses para absorber el exceso de liquidez.

El otro costo es que se está armando una peligrosa bicicleta financiera que ya la vivimos en el pasado. El Banco Central de RD paga altas tasas de interés para tratar de frenar la inflación y la política monetaria otorga casi un seguro de cambio gratuito con la deuda que toma generando la expectativa de que el tipo de cambio no subirá. Por lo tanto, el arbitraje tasa versus dólar va creciendo y será todo un problema poder desarmarla en el futuro.

Un cuarto costo social para el sector privado es que contra el aumento de las tarifas de los servicios públicos que permitían bajar el gasto debería haber habido una disminución de la presión impositiva. Si antes se pagaban impuestos para financiar el costo fiscal que implicaban los subsidios a la luz, el gas, el agua, etc. ahora, pagando más tarifas por esos servicios, el gasto debería bajar y por lo tanto la presión impositiva. Pero se observa que hay un costo social que es el mayor peso de las tarifas de los servicios públicos, pero manteniendo sobre la población la misma carga tributaria con impuestos y tasas q suben, para financiar la legión de empleados estatales y piqueteros.

En síntesis, es falso que no se asuma un costo social por no hacer el ajuste. Ese costo social existe y es cada vez mayor, pero sobre el sufrido sector privado que tiene que seguir sosteniendo gente que no produce nada útil y una legión de botellas sociales que parecen ser las vacas sagradas de la India que no pueden tocarse.

Este no es un problema de costo social que se quiere evitar. Es un problema de falta de un plan económico consistente, gente con capacidad para implementarlo y el coraje político para llevarlo adelante.

JPM

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