Con el pasar de los años, los países se satanizan, o sea, discurren en vez industrializarse para ser sostenibles, por y esta otras razones es que muchas veces la democracia apesta sin hacer ningún aporte al desarrollo y la estabilidad de los pueblos, todo esto se enmarca en una madeja de oligarcas que mediante fortunas que no se sabe de donde emergen están buscando postularse a cargos de Senadores y Diputados a base de dinero y sin la capacidad para ocupar tales cargos en el congreso.
Esta “oligarquía del bancarismo” en el congreso dominicano está detrás de un poder mesianico que comenzó años atrás con la primera postulación de Juancito Sport, propietario de cientos de bancas de apuestas, instaladas en el país con dinero supuestamente proveniente del narcotráfico, fortuna que nunca fue investigada su procedencia.
El susodicho inversionista nunca fue cuestionado por la justicia, a pesar de convertirse en la simiente del soborno financiero de la campaña política de Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en dos períodos consecutivos.
De un tiempo a esta parte siguen emergiendo empresarios de la banca por los fueros del congreso, en retahílas guarnecidas, como capa de cal y arena u otro material análogo que busca poder a cualquier precio y sin importar las consecuencia para protegerse de cualquier iniciativa de la justicia a través de la inmunidad congresual.
A escasos meses del proceso electoral previsto para el 2024, los pueblos y provincias de la República Dominicana están siendo contaminados por una publicidad visual que no cambia de estrategia, debido a la falta de visión para mercadear candidatos, en su gran mayoría, señalados por la alta dirigencia de los partidos.
Cuatro tipo de personas son los que actualmente albergan las cámaras congresuales: “analfabetos, narcotraficantes, violadores de menores y lavadores de dinero”, quienes no tienen la más mínima idea de lo que significa ser senador o diputado; sin embargo, han logrado una curul por el hecho de ser financista de la campaña presidencial.
¿Qué visión podría tener un banquero que mediante el lavado de dinero lo único que ha hecho es vender números, actividad comercial que ejerce contra sus propios principios y en violacion a los principios constitutivos del país?
Para muestra bastan los antecedentes de fraudes y robos desmedidos en la Lotería Nacional. A propósito, ¿dónde están los más de RD$10,000,000.00 del Número 13, sustraídos por la reciente “Asociación de Malhechores”? ¿Tiene moral la PGR (Procuraduría General de la República) para justificar la puesta en libertad de su principal acusado y condenar a sus cómplices? Aún no.
Nos encontramos ante un congreso rodeado de oligarcas empresariales, magnates de los negocios que controlan y manejan suficientes recursos para influir en la política nacional, líderes empresariales en busca de poder para justificar dinero sucio, los cuales utilizan tácticas monopólicas para dominar la industria político partidista de la República Dominicana.


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