POR RAMON COLOMBO
Hace varios días (de 24 horas cada uno), en el centro de San Cristóbal, en plena mañana, una poderosa explosión arrasó media manzana de inmuebles, con el triste resultado hasta ahora de 34 muertos, más de medio centenar de heridos y un número de desaparecidos que todavía no se sabe (incluyendo haitianos que nadie reclama).
Ni la Policía Nacional, ni la inteligencia militar, ni los bomberos, ni la Cruz Roja, ni el Centro de Operaciones de Emergencias, ni el diablo y su hermano saben qué fue lo que ocurrió, ni hay ningún sospechoso bajo investigación
Levante la mano quien lo crea… (Nadie la levanta).
¿Que Luis Abinader, Presidente de esta especie de República, autorizara que Jean Alain, preso por corrupción con todas las agravantes, ejerza su profesión de abogado mientras llega su condena (si es que llega)?
¿Que Miriam Germán, Procuradora General dizque independiente, aceptara eso, sabedora de que Jean Alain sólo puede ejercer como defensor de su propia causa?
¿Que el Colegio de Abogados no se manifieste, a pesar de que a miles de sus miembros antes se les negó ese insólito privilegio?
(Por eso se justifica que los dominicanos expresen: “¡Eso está muy raro!”; es decir, políticamente sospechoso).
jpm-am


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