LA HABANA, 24 julio 2026 (EFE).- El cese este viernes de la actividad de Meliá en Cuba, fruto de la presión de Estados Unidos, supone un parteaguas para la apuesta de las grandes hoteleras españolas en el país caribeño y plantea interrogantes sobre el futuro del sector turístico de la isla.
La decisión es el resultado de las medidas de Washington, que amenaza con sanciones secundarias a las empresas extranjeras radicadas en la isla, y de las dificultades para trabajar en Cuba, sumida desde hace más de seis años en una grave crisis estructural sin salida clara.
Desde esta jornada, Meliá deja de operar los hoteles que gestionaba en la isla (propiedad del Estado cubano), que eran 34 a principios de año pero que habían ido reduciéndose progresivamente en los últimos meses por la crisis energética, la falta de turistas y las sanciones de Estados Unidos.
Fotografía de personas hablando afuera del hotel Meliá Cohiba, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa
Meliá comunicó este pasado martes que cesaba su actividad en Cuba ante las «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras en el país tras el bloqueo decretado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que imposibilitan «de hecho y de derecho» una «mínima estabilidad operativa».
LA MARCHA DE LAS PRINCIPALES HOTELERAS
La medida de Meliá sigue a las tomadas por los demás grandes operadores hoteleros internacionales en Cuba. La española Iberostar (18 hoteles), la canadiense Blue Diamond (60) y la indonesia Archipielago International (6) también han dejado totalmente los establecimientos que gestionaban en la isla.
La española Barceló, que tuvo dos hoteles en Cuba, tampoco opera ya en la isla.
Cuba fue desde los años 90 una gran apuesta de Meliá e Iberostar como un destino que combinaba la oferta sol y playa en grandes establecimientos en régimen de todo incluido y los hoteles urbanos para el turismo histórico y cultural.
Fotografía de personas transitando frente a un hotel de la cadena hotelera española Iberostar, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto MastrascusaEstas hoteleras fueron de las primeras en entrar en Cuba tras la apertura de la isla al turismo internacional en medio de la grave crisis que siguió al hundimiento del bloque socialista en Europa oriental.
EL FUTURO DEL SECTOR
La salida de las mayores hoteleras plantea también serios interrogantes para el sector turístico cubano, que aprovechaba la capacidad de atracción de estas empresas y su experiencia en la gestión de establecimiento.
El sector se encontraba en crisis desde la pandemia, cuando las cifras de llegadas de turistas internacionales se derrumbaron fruto de las restricciones para contener la covid-19 y desde entonces apenas se habían recuperado, en contraste con otros destinos equiparables en el Caribe.