Los Castro exigen mucho y no ceden nada

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Hace un año que el gobierno norteamericano encabezado por Barack Obama, junto al cubano, presidido por el dictador Raúl Castro, anunció un acercamiento con el de La Habana. Sin embargo luego de la inicial euforia por el histórico acontecimiento, se nota un estancamiento en el avance de la sorprendente iniciativa de parte de ambos actores.

 

Al parecer la iniciativa de parte de los norteamericanos esconde una estrategia que a mediano plazo funcione en la línea de ir cambiando la política totalitaria del régimen comunista a otro cada día más abierto, menos opresivo.

 

Algo que en China con su capitalismo de libre mercado aunque con un gobierno dirigido por el partido comunista, no ha sucedido ya que ese régimen opresivo no permite disidencia política, a pesar de que ya la transición económica en la nación asiática lleva más de 40 años, lo que presagia algo parecido en el escenario cubano.

 

Y es que las dictaduras comunistas no tienen en su agenda negociar sus principios, porque consideran que eso sería permitir el avance de la democracia capitalista, con todo y sus libertades individuales, lo que consideran muy peligroso para su propia existencia como ente dominante.

 

En la mente de los hermanos Castro no existe la posibilidad de un cambio en su radicalismo. Después de 57 años en el poder absoluto, no es verdad que pueda existir tal posibilidad. Cada día que pasa se confirma más su testarudez ideológica.

 

Para ellos los que tienen que ceder y cambiar son los norteamericanos que son los malos y ellos a pesar de sus fracasos, y de su férrea dictadura, a la que llaman democracia popular, son los buenos.

 

Su principal objetivo es el fin del embargo y la reconquista de territorio donde está ubicada la base de Guantánamo, algo que no está en manos del presidente Obama, sino que es una potestad exclusiva del Congreso, cosa que dificulta grandemente la consecución de esas metas, pues el Congreso está en manos de los republicanos, que no aprueban eliminar el embargo y mucho menos entregarle al régimen de la Habana la base naval de Guantánamo.

 

Posiblemente veremos, eventualmente, el rompimiento del embargo y otras concesiones más, aparte de las que ya han cedido los Estados Unidos. Sin embargo de parte de los cubanos veremos ceder pocas cosas en cambio.

 

Aunque suene a utopía, ojalá que los Castro sean tocados por alguna varita mágica y  se decidan por abrirse a la democracia para que el pueblo cubano tenga al fin la oportunidad de vivir libremente, disfrutando de las libertades y demás ventajas que ofrece un régimen democrático.

 

joseflandez@hotmail.com

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