Muchas personas utilizan como medios de lectura un periódico, un libro, una novela, una revista o un cuento y lo hacen para ocio, entretenimiento y diversión, mientras otras leen la Biblia como medio de aprendizaje, formación, alimento y medicina espiritual.
La mayoría de cristianos afirma que lee la Biblia, porque fijan la vista sobre las letras que componen sus páginas. Sin embargo, confrontan problemas para entender su contenido, debido a que pasan por alto o desconocen las etapas que permiten leer correctamente un texto escrito.
La primera de esas etapas se le llama pre lectura. Consiste en escoger un lugar tranquilo y orar al Espíritu Santo para que nos dé entendimiento y sabiduría sobre el tema que ponga en nuestra mente.
La segunda etapa es la lectura crítica. Aquí se toma la Biblia y se leen el título, el sub título y los versículos relacionados con el tema escogido. Es una lectura rápida. Determina lo que trata el tema, los conceptos básicos y los conocimientos previos que se tienen acerca del mismo.
Luego, se vuelve a leer el texto y se hace una parada en ciertos versículos para comprender lo que contiene el tema de estudio.
La tercera y última etapa es la post lectura, que consiste en analizar lo leído, subrayar los conceptos básicos con lápices de colores o bolígrafos y hacer apuntes, resúmenes y esquemas para reorganizar y fortalecer las ideas que se tienen acerca del tema.
Y aunque es la fase más importante del proceso de lectura, siempre se deben tomar en cuenta las demás etapas al realizar el estudio y aprendizaje de cualquier tema bíblico.
Leer la Biblia es un acto de fe que debemos realizar para obtener conocimiento sobre los atributos, hechos, mandamientos, consejos y promesas de Dios.
Los atributos de Dios representan su naturaleza. Sus hechos dan cuenta de su infinito poder y sus mandamientos y consejos, de las buenas intenciones que tiene para cada uno de nosotros, mientras sus promesas, verdaderas y eternas , representan la esperanza que tenemos en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
En vista de lo señalado, debemos leer la Biblia con corazón sincero, arrepentido y dispuesto a sentir las manifestaciones del poder de Dios obrando en nuestra vida.
Debemos leer la Biblia para que las palabras de Dios sean sembradas en nuestro corazón como semillas y nazcan, echan raíces, crezcan y produzcan frutos dignos de arrepentimiento, como el amor, el gozo, la paz, la bondad, la mansedumbre, la paciencia, la templanza y la fe (Gálatas 5:22-23)
Debemos leer y entender que las palabras de Dios son como lámparas que alumbran nuestros pies y el camino de nuestra vida terrenal. Además, son necesarias y útiles para adquirir sabiduría e inteligencia espiritual de las que descienden de arriba y conocer la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta (Salmo 119:105, Santiago 1:5, Romanos 12:2)
La comprensión y conocimiento del significado de las palabras de Dios facilitan nuestra obediencia a sus mandamientos y nos impiden ceder a la tentación del pecado y ser sus víctimas.
En definitiva, leer la Biblia no es suficiente. Necesitamos y debemos leerla para oír, meditar, entender, conocer, adquirir, creer y obedecer el mensaje de las palabras de Dios para que nuestra manera de pensar y de actuar les sean agradables.
jpm-am


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