Fuenteovejuna es una de las piezas de teatro más famosas en la literatura mundial. La creó el dramaturgo español Lope de Vega. Está basada en un drama humano que durante varios siglos los analistas literarios no se han puesto de acuerdo en su contexto histórico. Es decir, que no hay precisión de si es totalmente ficción o tiene componentes de la vida real.
En la referida obra muere violentamente Fernán Gómez, comendador en los tiempos del feudalismo en España, por los abusos que cometía contra el pueblo bajo su control. Cuando el juez preguntaba que quién lo había matado todo el pueblo reunido en el escenario del juicio decía “Fuenteovejuna, señor”. Ante esa sólida unidad de los aldeanos los reyes Fernando e Isabel ordenaron la libertad pura y simple de los inculpados.

En la República Dominicana han ocurrido hechos reales muy parecidos a ese, en los cuales personajes repudiados colectivamente han muerto por instigación popular. Uno de esos hechos de nuestro ayer se materializó en la persona del general Antonio Guzmán, más conocido como Antón.
Antón Guzmán nació en la aldea de Guaza, que era el nombre original del actual municipio Ramón Santana, en la provincia de San Pedro de Macorís. Fue una persona famosa, entre otras cosas, porque tenía la mayor confianza del general Pedro Santana al producirse la anexión del país a España. Una decisión bochornosa a la cual se unió.
Se alejó de ese crimen de lesa patria cuando el llamado Chacal del Guabatico estaba en su campamento de Guanuma, ya decepcionado por el trato que le habían dado los jefes españoles. Luego Antón se unió a los restauradores, y al desafiar personalmente al también conocido como Marqués de Las Carreras provocó su ira. Ambos tenían almas de mayorales, duras miradas de gavilanes y crueldad en sus acciones.
Un oficial español anotó que Antón le envió una carta a Santana en la que: “le juraba por lo más sagrado que le había de matar con su propio puñal. Esto le causó un profundo pesar, pues debía conocer la ferocidad de su nuevo adversario…” (Historia de la dominación y última guerra de España en Santo Domingo. Editora Sto. Dgo., 1974. P192. Ramón González Tablas).
El intrépido general Antón Guzmán fijó su puesto de mando en un campo llamado Yerba Buena, en la jurisdicción de Hato Mayor, desde donde partían las hostilidades arrasadoras contra los ocupantes anexionistas. Los españoles decían que el general Antón era “insuperable por su orgullo e insolencia, valor, astucia y actividad”.
Con el triunfo de la Guerra de Restauración ese hombre, con algunas facetas de su vida militar inclasificables, se convirtió en el jefe de la administración pública de una parte considerable de la región oriental, incrementándose en él el gusanillo de la política.
En vez de favorecer al Partido Azul se inclinó por el Rojo, de Buenaventura Báez (anexionista nombrado el 22 de octubre de 1863 como mariscal de campo por el reino español). Alias Antón se transformó en una maquinaria de odio contra los militantes azules y todos los que se resistían a sus arbitrariedades. Al mismo tiempo protegió todo lo que hicieran los baecistas.

Un historiador describió lo anterior así: “Apoyó el pronunciamiento iniciado en Higüey por Botello, por el mes de octubre del 65, a favor de Báez, y el cual culminó con la venida al país de este caudillo a ocupar la Presidencia de la República. Numerosos antibaecistas capitaleños se ensañaron contra Guzmán…” (Diccionario Bibliográfico-Histórico. Editora de Colores, edición 1997.P233. Rufino Martínez).
La muerte violenta de Antonio Guzmán tuvo su origen en los atropellos que cometió como jefe político y militar en San Pedro de Macorís. La tarde del 29 de julio de 1867, mientras regresaba de su conuco, cayó en una trampa mortal. Los petromacorisanos, como los habitantes de Fuenteovejuna en la obra de Lope de Vega, asumieron la responsabilidad colectiva por ese hecho de sangre.
Ese acontecimiento de nuestro pasado quedó descrito en una larga carta que prominentes ciudadanos petromacorisanos le enviaron al entonces gobernador de la provincia de El Seibo, Eugenio Miches, cuyo resumen era el siguiente:
“Señor gobernador: Los habitantes de la Común de San Pedro de Macorís han levantado el grito de libertad contra la opresión de su Comandante de Armas General Antonio Guzmán, y, en esta misma hora acaba de expirar al rigor de las armas de los habitantes, pues ya no podíamos sufrir por más tiempo tantas injusticias que se verifican a cada rato…por todas estas razones, el pueblo, obstinado de la opresión, se ha tomado la venganza bajo su responsabilidad…” (Reproducido en el libro Vetilio Alfau Durán en Clío. Escritos II. Editora Corripio, 1974. P91).


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