POR REY ARTURO TAVERAS
Como una olla de presión al borde de la explosión, la comunidad de Friusa, en Bávaro, se ha convertido en un símbolo de la fragilidad del equilibrio entre migración, seguridad y desarrollo económico en República Dominicana.
Lo que alguna vez fue un enclave de trabajadores, hoy es un hervidero de tensiones donde la ilegalidad, la inseguridad y el descontrol han echado raíces profundas, amenazando la identidad nacional y la industria que mantiene en pie la economía del país: el turismo.
La marcha convocada por la Antigua Orden Dominicana y otros sectores nacionalistas para el 30 de marzo, más que una manifestación es una advertencia, un grito en medio de la tormenta que se avecina.
Pero, como cualquier llama encendida en un bosque seco, si no se maneja con prudencia, el fuego puede salirse de control y consumirlo todo, incluso aquello que se pretende proteger.
La industria turística dominicana, esa «gallina de los huevos de oro» que tanto ha costado consolidar, podría verse atrapada en una tormenta perfecta si la protesta se convierte en un escenario de violencia.
La competencia internacional, siempre atenta, no perdería la oportunidad de utilizar cualquier imagen de caos para desacreditar a República Dominicana como destino seguro, enterrando así los logros alcanzados en el sector.
Herida abierta
El Hoyo de Friusa no es un problema local, es una herida abierta en el cuerpo de la nación.
La falta de control migratorio ha permitido que la comunidad de Friusa se transforme en una zona de nadie, donde el Estado siempre aparece ausente y las leyes son letra muerta.
La soberanía de un país no se defiende con discursos ni con omisiones; se protege con acciones firmes, con políticas migratorias claras y con la aplicación estricta de la ley.
El pueblo dominicano tiene derecho a la protesta, pero también tiene el deber de evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.
Un desenlace fatal de la marcha del 30 de marzo encendería una mecha peligrosa en Friusa y podría ser el golpe de gracia para una industria que genera empleos, divisas y estabilidad en todo el país.
El gobierno dominicano, presidido por Luís Abinader , no puede seguir mirando hacia otro lado.
La situación exige medidas concretas antes de que el polvorín estalle y en el humo de la crisis se pierda lo que tanto ha costado construir al valiente pueblo de la patria de Duarte.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
A propósito del mundial de fútbol
Colombia goleó a Dominicana y lidera el polo masculino de JCC
Carteles en Dos Calles apuesta por la gráfica contemporánea
Cirujano representa la RD en un congreso de cirugía en África
FP reafirma compromiso hacer presidente a Leonel Fernández
Hoy es el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines
Paseo de los medallistas, la nueva atracción del COJPD
RD comparte experiencia con Chile en producción agrícola
Movimiento Izquierda Unida reúne 600 niños campamento
La mujer, el poder y la confianza


