Las elecciones no siempre se pierden por la fuerza del adversario. En muchas ocasiones, la verdadera derrota comienza dentro del propio equipo, cuando el protagonismo sustituye a la cooperación y los intereses individuales desplazan el objetivo común.
En el análisis de las campañas electorales existe una realidad que se repite con demasiada frecuencia y que pocas veces se reconoce públicamente: muchas derrotas no son consecuencia de una mejor estrategia del rival, sino del fracaso interno de quienes debían trabajar unidos.
La teoría de juegos, ampliamente utilizada en la economía, la política y la estrategia, demuestra que cuando varios actores toman decisiones pensando únicamente en su beneficio personal, el resultado colectivo termina siendo inferior al que habrían obtenido cooperando. Este principio se refleja con sorprendente claridad en numerosas campañas políticas.
Es común observar cómo cada área intenta demostrar que es la más importante. El equipo de comunicación procura imponer su narrativa y atribuirse los éxitos de imagen. Los responsables del trabajo de organización o tierra sostienen que la victoria depende exclusivamente de su capacidad de movilización.
El equipo electoral sostiene que gracias a sus acciones se camina hacia el exito. Quienes administran los recursos buscan ejercer control absoluto sobre cada decisión financiera. Mientras tanto, el candidato, presionado por las circunstancias, muchas veces termina creyendo que puede asumir funciones que corresponden a especialistas.
Cuando esto ocurre, desaparece la visión integral de la campaña. Cada departamento comienza a operar como una isla. La información deja de compartirse con transparencia, las reuniones pierden efectividad, las decisiones se retrasan y el mensaje deja de ser coherente. Lo que debía ser una organización sincronizada se convierte en un conjunto de intereses individuales que compiten entre sí.
La historia electoral ofrece numerosos ejemplos de candidaturas con abundantes recursos económicos, equipos experimentados y candidatos populares que terminaron derrotados por conflictos internos. No faltaba dinero, talento o capacidad; lo que faltó fue coordinación, confianza y disciplina estratégica.
Una campaña política funciona como una gran orquesta. No basta con tener excelentes músicos si cada uno interpreta una melodía distinta. El director puede ser extraordinario, pero si los instrumentos no siguen la misma partitura, el resultado será desordenado.
En política sucede exactamente lo mismo: un buen candidato no garantiza el éxito cuando su equipo trabaja dividido.
También es frecuente que algunos integrantes prioricen el reconocimiento personal antes que el triunfo colectivo. Se preocupan más por aparecer como los autores de una idea que por contribuir al éxito de la estrategia general. Esa búsqueda constante de protagonismo termina debilitando la confianza interna y alimentando rivalidades innecesarias.
Las campañas exitosas suelen compartir una característica silenciosa: la capacidad de cooperar. Sus integrantes comprenden que el verdadero reconocimiento llega con la victoria y que ningún logro individual tiene valor si el proyecto político fracasa. Entienden que compartir información fortalece la toma de decisiones y que coordinar esfuerzos multiplica los resultados.
En cambio, las campañas derrotadas suelen dejar la misma enseñanza: los egos, la competencia interna y la falta de comunicación pueden convertirse en el mejor aliado del adversario. Muchas veces el rival ni siquiera necesita atacar; basta con esperar que los conflictos internos hagan el trabajo.
La política exige liderazgo, pero también humildad. Requiere talento, pero igualmente disciplina. Una campaña no es el escenario para demostrar quién sabe más, sino para construir un objetivo común donde cada integrante aporte desde su experiencia sin perder de vista el propósito principal.
La mayor fortaleza de un equipo político no radica únicamente en la calidad de sus profesionales, sino en su capacidad para actuar como una sola organización. Cuando todos empujan en la misma dirección, incluso las dificultades se vuelven manejables. Pero cuando cada quien busca su propio protagonismo, la derrota comienza mucho antes del día de las elecciones.
La verdadera estrategia política no consiste únicamente en derrotar al adversario. Consiste, primero, en evitar que el principal enemigo surja desde el interior del propio equipo.
jpm-am


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Animese a escribir este tipo de aporte diariamente y estoy segura de que va a crear una costumbre de la gente venir AL MOMENTO y leerlo cada dia
Novedoso trabajo periodistico digital que se sale de la chachara chismosa politica y construye
Don Ángel, vengo siguiendo con atención lo que escribe en el periódico El Nacional, en Al Momento y en otros importantes medios.En este tiempo en que salen algunos influencer creyéndose dioses, usted tiene más trayectoria, materia gris y conocimientos que la mayoría de ellos y sobre todo su humildad que conquista a cualquiera. Esta reflexión política es una prueba de lo que digo.
Creo que es la primera vez que alguien trata este tema de farma tan abierta y clara
EL QUE LE PIQUE EL QUE SE RASQUE
EJEMPLOS :
CAMPAÑA ABEL MARTIENEZ X LA PRESIDENCIA
CAMPAÑA DEL PENCO POR LA PRESIDENCIA
CAMPAÑA DE LEONEL FERNÁNDEZ POR LA PRESIDENCIA.
SE ME ESCAPAN OTRAS .
SI, ESAS CAMPAÑAS DE ABEL Y EL PENCO SE **** POR EL TIRA Y JALA DE ESA GENTE. EL PRD PERDIO SU FUERZA POR ESO, EL PLD PERDIO EL PODER POR ESO Y EN FILA ESTA EL PRM
Excelente artículo, sin desperdicio
Un artículo que sirve tanto para los partidos políticos , las instituciones públicas y privadas y todo el accionar de RD. Lo felicito
David Collado, Carolina Mejía, Tony Peña Guaba, Guido Gómez , Víctor de Aza, Raquel Peña , Wellington Arnaud , y demás presidenciables del PRM , deben tomar el análisis de este productor para que las rivalidades internas no saque del
poder a su partido .
Victor D Aza es el unico del anterior listado que es presidenciable del PRM pero en la actualidad no aspira a la presidencia. Me contaron que el presidente de la Liga Municipal Dominicana hizo un evento de lanzamiento de su candidatura presidencial multitudinario a casa llena con lideres del PRM de todo el pais y esa demostracion de poder de convocatoria provoco una preocupacion tan grande entre muchos presidenciales que Victor para calmar las aguas decidio poner una pausa sus aspiraciones.