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Los países de América Latina se han quedado rezagados frente al avances que trajo la cuarta revolución industrial y de acuerdo al informe del Foro Económico Mundial sobre el ranking de los países más avanzados, están encabezados por Japón, Corea del Sur, Alemania, Suiza, China, Estados Unidos y Reino Unido, observándose que América Latina no aparece hasta después de los 25 o 30 países desarrollados. De esos, solo cuatro países lucen en el camino, don Colombia, México, Argentina y Brasil. Por lo que pinta este panorama falta mucho camino por recorrer para alcanzar las alas de la Cuarta Revolución Industrial.
La cuarta revolución industrial ha sorprendido a muchas naciones en vía de desarrollo y debe ser la agenda obligada de los gobiernos(estados) como estrategia de alta tecnología. Se basa en sistemas ciber físicos que combinan infraestructura física con software, sensores, nanotecnología, tecnología digital de comunicaciones, la Internet de las cosas y que ha cambiado el mundo del empleo.
La cuarta revolución industrial no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí misma, sino por una transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital. (Schwab). Está integrada por inteligencia artificial, datos, sensores, almacenamiento, robótica y automatización; Internet, carros de auto manejo, carros voladores, trenes y metros.
Todo se resume en interconectar todos los puntos de una empresa para dar lugar a una empresa más inteligente, automatizada para todas las personas y, lo más importante es, que sepan, qué supone una cuarta revolución industrial: qué ventajas y desventajas traen aparejadas por nuestras organizaciones y cómo se va a poder hacer frente a todos los cambios que se avecinan o traen consigo.
Hoy, se hace una digitalización de todos los procesos de producción en base a las tecnologías de la información , la conexión mediante la internet de las cosas y los nuevos materiales, es decir que la cuarta revolución industrial de la cual somos testigos, avanza de manera invisible y a veces no nos damos cuenta. Muchos lo estamos viviendo cuando nos comunicamos vía remota a través de Zoom y whatssap, pudiendo compartir, así como poder realizar citas médicas digitales y cuando realizamos el trabajo desde casa o teletrabajo.
Avanzamos a la par a través de elementos como la administración electrónica, formación especializada, globalización, vigilancia y seguridad virtual y, en definitiva, un nuevo mundo formado por smart cities, donde todo es más inteligente, depurado, constructivo y beneficioso. Los países que aún permanecen varados en la tercera revolución industrial, su gente estará condenada a vivir en un submundo esperando migajas para mitigar el hambre, la sed, la educación y la salud, sin esperanzas para enfrentar el subdesarrollo y las penurias del COVID-19.
Se hace urgente que tanto el gobierno como el sector privado emprendan el camino de invertir más en tecnología e innovación; en la formación de capital humano, en el marco institucional, en crear infra y súper estructuras de producción sostenible y comercio global e inversión.
Se necesita disponer de un sistema de producción ininterrumpida y disponible las 24 horas del día, donde se optimicen los niveles de calidad; con la automatización de procesos que permitan mayor precisión de pesos, medidas y mezclas; de evitar tiempos muertos e interrupciones.
Hace un tiempo que vi la película Elysium protagonizada por Matt Damon y Judie Foster y relata que en el año 2154, los ricos vivirán en una cómoda y lujosa estación espacial mientras que los pobres tienen que vivir en las ruinas de la tierra superpoblada.
La tierra estará acosada por la contaminación, el hombre, falta de medicina, falta de agua y cuyas vidas discurrirán en una tierra asolada por la violencia y la desesperación. Creo que no es un sueño, es la proyección de la realidad. Un mundo atrapado y sin reglas.
El mayor impacto a que nos exponemos es a la pérdida total del medio ambiente y los recursos naturales.
Todavía estamos a tiempo de hacer las inversiones en capital humano, que son la base del desarrollo para alcanzar tan anhelado espacio en todo lo que está ocurriendo con los avances en tecnología e innovación que necesita el país para eliminar las asimetrías en este mundo desigual y que nos pongan a la altura de las circunstancias en un mundo cada vez más desarrollado. Este es un país de muchos recursos y podemos intercambiarlos con inteligencia.
of-am


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