Durante muchos años los medios de comunicación y entidades de la sociedad civil han enfatizado en la necesidad de que nuestro país ingrese a la cultura de los debates presidenciales, los cuales son ya tradicionales en Europa y tienden a afianzarse también en nuestro continente.
Me parece que en Europa, y probablemente en los Estados Unidos, el debate presidencial tiene alguna utilidad como mecanismo de edificación de los ciudadanos respecto de la capacidad de los candidatos que encabezan la oferta electoral, para, a su vez, responder a la demanda electoral.
No estoy tan seguro de que en Latinoamérica esto tenga alguna repercusión que impacte los electorales, particularmente en la franja más complicada en cualquier proceso: los llamados indecisos.
Las dos experiencias más recientes que me llevan a razonar sobre esa probable inutilidad del debate son la ecuatoriana y la argentina, en ese mismo orden.
En el primer caso, la candidata Luisa González propinó—en términos coloquiales—una zurra a su oponente Daniel Noboa, quien en muchos tramos del debate ni siquiera completó el tiempo reglamentario, en una evidente falta de argumentación para discernir sobre sus propias propuestas de campaña.
Sin embargo, el señor Noboa ganó a la abanderada de la Revolución Ciudadana 52-48, convirtiéndose en el próximo presidente para 18 meses.
Un argumento que pudiera esgrimirse contra lo que señalo sería la polarización existente en determinados países, por ejemplo el mismo Ecuador, y sobre todo el fuerte antagonismo hacia el llamado correísmo.
Pudiéramos refutar que una cosa no invalida la otra, es decir, que el resultado del debate favorable a la candidata del correísmo debió ser un elemento a su favor, lo cual no ocurrió.
El otro caso acaba de registrarse en la Argentina, donde el candidato de ultraderecha Javier Milei, vapuleado en el debate por su oponente Sergio Massa, terminó arrebatándole el balotaje por amplio margen.
Para el experto español Manuel Campo Vidal, en “La cara oculta de los debates electorales”, estos constituyen una plataforma valiosísima para ver, escuchar, comparar y decidir.
Y es aquí que “decidir” no me parece ser exactamente el final de los debates, al menos en América Latina, donde median otros factores menos estrictos, como el clientelismo, la mentira y el apabullante uso de los medios de comunicación favorables a una de las propuestas en liza.


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Presidente afirma RD está lista para mejores JCC de la historia
Avanza en Haití registro de electores próximos comicios
Abinader promete transformar sistema educativo dominicano
El Ejército de EEUU ataca a Irán por duodécima noche seguida
Irán amenaza aliados EEUU con restricciones y cortes al crudo
EEEU y Arabia Saudí firman un acuerdo de cooperación nuclear
Abinader entrega certificaciones a empresas en seguridad laboral
Ulloa exhorta a la PN asumir su reforma con vocación servicio
Santo Domingo y Pedernales concentran 23% ilegales presos
Partido político de Haití apoya gobierno contra la inseguridad


