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Desde el Siglo XVI las guerras en Europa afectaron a la colonia española de Santo Domingo. Pero limitémonos al Siglo XXI.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) incentivó el uso de caballos y mulos como medios de transporte debido a una gran escasez de combustibles por ser estos requeridos como prioridad en el esfuerzo de guerra y por la presencia de submarinos alemanes en el Caribe.
Los viejos coches tirados por caballos abundaron, pero escaseó la harina de trigo, lo que estimuló el consumo del casabe.
Las gomas de automóviles tuvieron que ser racionadas. Un aspecto positivo fue el incremento en el precio de nuestras principales exportaciones, el azúcar, el cacao, el café y el tabaco.
En la actual guerra el principal efecto sobre los dominicanos lo es una inflación muy alta, de origen esencialmente importado.
Los combustibles han subido mucho de precio y, además, la zona de guerra, Ucrania y Rusia aporta grandes cantidades de trigo, maíz y aceites comestibles que hoy, o no se pueden producir, o no se facilita su exportación por el bloqueo a puertos ucranianos, como el de Odesa.
Después de muchos años con inflación anual inferior al 4% de pronto los dominicanos sufrimos una inflación de casi 10%, pero ese es también el mismo nivel que están experimentando Estados Unidos y Europa.
Al igual que muchos otros países estamos tratando de reducir el costo de la comida importada eliminando aranceles, pero eso tendrá poco impacto ya que bajo el DR-Cafta la comida de origen norte y centroamericano entra libre de impuestos y quizás solo conseguiremos comida más barata de Uruguay, Argentina y Brasil.
Al igual que en Estados Unidos nuestros políticos culpan al Gobierno por la alta inflación, cuando eso no es cierto.
También para combatir el desempleo y el bajo crecimiento creado por la pandemia, los bancos centrales de los países ricos, así como los de los pobres, incluyendo el nuestro, expandieron su crédito, pero ahora están ya en la etapa de recoger vela, lo que implica tasas de interés más altas.
China, con sus problemas tanto de salud como económicos contribuye a la inflación mundial, incluyendo altos fletes.
El costo del subsidio que ha asumido el gobierno dominicano es muy alto, combustibles y comida, y alguna modificación importante tendrá que hacerse en nuestro presupuesto que hasta tal vez implique mayores endeudamientos, preferiblemente con organismos multinacionales, pero quizás más bonos soberanos.
No es cierto que nuestra inflación pronto bajará al 4% y eso no debe ser tema de dimes y diretes preelectorales.
Con los errores del Gobierno en el área energética y minera hay suficiente material. Hasta la muy inocente compota, que ahora escasea mucho, está siendo perjudicada.
jpm-am


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Bernardo usted lo que es un hipocrita y falsante,