Las últimas elecciones presidenciales de varios países de la región han producido cambios de Gobiernos de orientación progresista, presentados con mala leche como de ideología “comunista”, hacia otros que se identifican abiertamente con la ultraderecha o marcadamente fascistas.
Estos cambios que son naturales a partir de lo que marcan los ciclos, han dado lugar a una corriente de satanización de las administraciones progresistas, presentando los hechos como fenómenos nuevos o, concretamente, como el pretendido “fin de la historia”.
Ni una cosa ni la otra.
Empezando por lo último, pues el propio autor de aquella audaz tesis del fin de la ideología tuvo que recoger sus argumentos años después, al darse cuenta que no se sostenía.
En cuanto a lo que se pretende presentar como hechos novedosos, en realidad es la repetición de ciclos que antes fueron violentos y en esta etapa de la historia se verifican de una manera menos cruenta.
Me explico: lo que ahora “sorprende” a algunos, es precisamente el retorno del péndulo ideológico que va y viene cada cierto tiempo, pues la vida en todos los sentidos—el político no puede ser la excepción—se nutre del cambio constante.
Debemos recordar que en su momento la inmensa mayoría de los países de América Latina estaban regidos por Gobiernos dictatoriales, cuyo sello distintivo era la crueldad de sus dirigentes, expresada en asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y exilios masivos, torturas sistemáticas, criminalización de los reclamos populares, en fin, una brutalidad gubernamental sin límites.
Aquella masificación de las tiranías obedecía a una política expresa de los Estados Unidos, consistente en garantizar la “seguridad nacional” mediante el control hemisférico a través de los dictadores criminales.
El Plan Cóndor tiranizó a Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay, dejando como oasis democrático a Colombia, Costa Rica, México y Venezuela, mientras la República Dominicana mantenía un Gobierno oscilante entre democracia—para la conveniencia del presidente Balaguer—y semidictadura para complacer a Washington.
Los casos de Cuba, con Fidel Castro, y Panamá, con Omar Torrijos, representaban una inexistente tercera cara de una moneda.
Es decir, los procesos recientes son la repetición de la historia con otros matices, pero en lo concerniente a los intereses estadounidenses sigue siendo la misma política ahora sin el garrote de la Guerra Fría.
of-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
ESPAÑA: Instan Pedro Sánchez a dimitir por casos de corrupción
Primer Ministro Haití transmite su solidaridad con Venezuela
Afición haitiana lamenta adiós su equipo al Mundial de Fútbol
Golden State Warriores ficha al dominicano Yaxel Lendeborg
PERU: JNE anunciará próxima semana resultados de elecciones
Se elevan a 188 los muertos y 1520 los heridos en Venezuela
EEUU ve «inaceptable» que Irán imponga tarifas estrecho Ormuz
COLOMBIA: Guterres celebra el «desarrollo pacífico» elecciones
Cinco dominicanos afectados por los terremotos Venezuela
Canciller de RD pide mejorar cooperación en el Continente


Decia una gran Gobernante …. el comunista cuando Habla..habla Mentiras…cuando Calla solo esta Encubriendo….cuando llega al Poder…lo usa para Robar…..cuando lo sacan del Poder….trata de destruir el Sistema…..
Como ahora amenazo Petro…..en fin ..fuera el comunismo…y fuera las teorías comunistas de la UASD….ya esta bueno….de malgastar el dinero de todos en estos camajanes
en casi todo el mundo que la izquierda gobierna por mucho tiempo termina en crisis.