Gambito de dama
No sabemos si el sindicalista-empresario y uno de los dueños del país, señor Antonio Marte, sabe jugar ajedrez, pero su gambito de dama, el gobierno se lo rechazó y los mirones, el pueblo, que estaban observando muy atentamente la partida, aplaudieron.
El señor Marte trató de utilizar como peones de ajedrez el cacareado odio, la xenofobia y la discriminación racial del dominicano contra el haitiano y le dieron un jaque mate al pastor.
El repudio total a la mala jugada de anunciar que no montaría nacionales haitianos, legales e ilegales, en los vehículos que controla, fue algo que él no se esperaba.
Esta reacción del pueblo dominicano reafirma lo que hemos estado diciendo por mucho tiempo. Los dominicanos no odian a los haitianos ni a nadie. Los dominicanos están cansados de que la comunidad internacional nos haya tirado encima un problema tan grave como es la pobreza, las enfermedades, el analfabetismo y el desorden del pueblo y gobiernos haitianos.
Los dominicanos, lo que no vamos a permitir es que la irresponsabilidad de gobernantes haitianos y agencias internacionales por igual, escurran el bulto y nos endilguen un problema que nosotros no hemos creado y en consecuencia no tenemos por qué resolverlo.
Antonio Marte, Con el estúpido llamado a los conductores de su sindicato, ha puesto al descubierto varios detalles. Unos muy buenos y otro definitivamente malos, a los cuales el gobierno tiene que comenzar a aplicarles mano dura antes de que escalen a una dimensión donde sea imposible contenerlos.
Lo primero es, que se demostró que los dominicanos seguimos siendo un pueblo noble. Que siempre está de lado de la razón y que no va a tolerar abusos. Sean estos contra dominicanos, haitianos o de cualquier otra nacionalidad.
Supimos las verdaderas razones, según el procurador Jean Alain Rodríguez, por las que se confiscaron las guaguas de Conatra. No era ten sencillo como lo pintaba el señor Marte.
Con un simple ejercicio matemático, nos dio la oportunidad de calcular el inmenso negocio que es traficar con ilegales, en este caso, haitianos.
Si es como dice el señor procurador de la República, estos serían mas o menos los números.
Una guagua tiene capacidad para 50 pasajeros. El monto que pagan los haitianos para entrar ilegalmente a nuestro país ronda alrededor de los cinco mil pesos.
Cincuenta, multiplicado por cinco mil, nos da la friolera de un cuarto de millón de pesos.
Si una guagua hace solamente un viaje diario, ese autobús produciría siete millones quinientos mil pesos mensuales.
Según el mismo Antonio Marte, Migración tiene confiscadas, diez guaguas. O sea, que están dejando de producir 75 millones de pesos mensualmente.
Con razón son multi millonarios y tienen llenos de haitianos ilegales el país.
La última y es donde el gobierno tiene que poner la mayor atención, es la prepotencia que mostró este señor:
¡Le vamos a dar a las autoridades 72 horas para que me devuelvan mis guaguas o si no, vamos a paralizar todo el Cibao! Dijo.
Es hora de que esas autoridades se pongan los pantalones y se amarren el cinturón.
Un pueblo se cansa de ver una constante genuflexión en aquellos que nos gobiernan y les pierden el respeto.
Vamos a terminar este trabajo con una palabra del recordado contra almirante Homero Lajara Burgos:
¡MACANA!, ¡MACANA!, ¡MACANA!

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