POR JOAQUIN BALAGUER
Hay, para la vida de nuestra entidad republicana, un peligro más grave, que es la vecindad del imperialismo en la expansiva absorción, prodiga en acechanzas del imperialismo anglo- americano.
Es menos alarmante para la salud de la República el soplo imperialista que nos llega de Estados Unidos, que el oleaje arrollador del funesto mar de carbón que ruge, como león encadenado, en el circuito que opone a sus sueños de expansión la inmutabilidad legal de las fronteras.
Hasta ahora solo nos ha preocupado el imperialismo anglo-americano.
Pero el imperialismo de Haití, irritante y ridículo, tenaz y pretencioso, conspira con mayor terquedad contra la subsistencia de nuestro edificio nacional, digno, sin duda, de más sólida y firme arquitectura.
Haití como manifiestamente lo demuestran sus vinculaciones históricas con la Patria Dominicana, es una nación esencialmente imperialista.
Todos los mandatarios de aquel país vecino han tenido y tienen todavía la obsesión de abatir la República con el acero de sus espadas imperiales.
El sueño de la isla una e indivisible es una pesadilla que ha echado hondísimas raíces en el África tenebrosa de la conciencia nacional haitiana.
Somos pueblos vecinos pero no pueblos hermanos.
Cien codos por encima de la vecindad geográfica se levantan, en la disparidad de origen y los caracteres resueltamente antinómicos que nos separan en las relaciones en la cultura y en las vindicaciones de la historia.
De ahí que no creamos en la mentirosa confraternidad dominico-haitiana.
En el palacio Presidencial de Haití han habitado y habitan los peores enemigos de la viabilidad de nuestro ideal Republicano.
Por eso, la obra de más empeños cívicos, después de la creación de la República, es y será la colonización del litoral fronterizo.
Si por algo de pasar Horacio Vásquez con resplandores de inmortalidad al libro de la historia, es por la colonización de las fronteras.
Esa es la obra más llamada a dar a nuestra nacionalidad vida imperecedera.
La República está bajo la amenaza de dos imperialismos igualmente malditos: el angloamericano y el haitiano.
Contra el primero hay que oponer las ejecutorias ejemplares de su existencia ciudadana absolutamente abyecta sujeta a los postulados y a las normas de una moral política llamada a hacer perdurar en la historia nuestra entidad Republicana.
Pero contra el imperialismo haitiano, lo que necesitamos es realizar una completa y científica colonización del litoral fronterizo y establecer el servicio militar obligatorio para que cada ciudadano pueda ser un baluarte, desde cuyas almenas se alce la bandera de la República desplegada a todos los vientos por la grandeza del derecho armado
(Publicado en La Información, en Santiago, en el año 1927)
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
El Papa condena la masacre en Haití y pide liberar a los rehenes
Papa condena masacre Haití; pide la liberación de rehenes
Cierto, es un discurso extemporáneo, poco estratégico (OPINION)
El acuerdo petrolero con EE.UU. tendrá una vigencia de 25 años
Chavistas rechazan presencia de EEUU; exigen liberen a Maduro
Aduana sumará inteligencia artificial a análisis imágenes
Trump dice es «seis veces más popular» Lincoln o Washington
La influencia pública: responsabilidad sobre los mensajes que se transmiten
Diputado PLD rechaza Danilo impulse candidatura de Gonzalo
Banco Central dona 21 obras a la biblioteca Abigaíl Mejía


