Ante un hecho irreparable e irreversible, las personas se niegan a aceptar que aquello pueda ser realidad. Inconscientemente, nos resistimos y nos revelamos contra lo que perturba nuestra tranquilidad y nos saca de nuestra zona de confort.
Mientras la gente atraviesa por ese duelo, tiene la esperanza de que al amanecer todo se despejará y la pesadilla pasará. Cuando el abatimiento y el sentimiento de pérdida nos golpean fuerte, nos negamos admitir la realidad pesarosa que lo provoca. Es la etapa de la negación, a la que le seguirá la fase de la aceptación y luego la paulatina resignación.
En esa situación se encuentran los reeleccionistas. Aferrados a la ilusión de que todo se trata de un mal momento, de que no existe tal imposibilidad legal que le impida habilitar de nuevo la reelección, se niegan a creer que hasta aquí llegó Danilo y que su tiempo ya está pasando y que el reloj de la historia marca la hora del regreso del doctor Leonel Fernández.
Sí, frente a la Constitución, los danilistas parecen estar viviendo la etapa de la negación que provocan las malas noticias en los seres humanos. Se niegan a admitir que ya la pava no pone donde ponía y que, el 2015 no es el 2020, son otros los tiempos. Por eso, viven haciendo amagos de reforma que no cuajan, intentos de sobornos que se estrellan contra la muralla moral que se ha levantado en defensa de la Constitución.
Y en ese escape de una realidad que no le favorece, los reeleccionista organizan concentraciones de supuesta demostración de fuerza y músculos, que en el fondo esconde la debilidad que los está matando. Solo en la capital, se realizaron cinco mítines simultáneos de apoyo a la reelección, mal disfrazada de respaldo a la gestión de gobierno del presidente Danilo Medina.
Hacen eso sin reparar en la resistencia y estrés social, político y económico que está generando el forzamiento de la reforma a la Constitución que solo está ganando el rechazo popular, nacional e internacional. Presa de la impotencia, la desesperación y la frustración, el danilismo busca refugio en la ostentación aspavientosa de fortaleza a base del uso y dispendioso de los recursos del Estado.
Se trata de innecesarias movilizaciones en respuesta a las que viene realizando el presidente y líder del Partido de la Liberación Dominicana, Leonel Fernández, como si la lucha fuera contra él y no por mantener al PLD en el gobierno. Los cañones demenciales del sector danilista solo se enfilan contra un hombre que no le regatea a Danilo los logros de su obra de gobierno, sino que, al contrario, los reconoce, los publicita y los valora, mientras sus alitas cortas despotrican .la obra de gobierno del Presidente y líder del Partido de la Liberación Dominicano, Dr. Leonel Fernández.
A Danilo y sus funcionarios, espero que Dios los ayude a salir de la etapa de la negación ante los hechos consumados y a que acepten y se resignen ante la realidad de que la reelección no pasará.


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