Por Marcelino Lara
Es lo que está viviendo el pueblo dominicano. Un supuesto bienestar económico expresado en estadísticas oficiales que dejan atónitos hasta a los más optimistas defensores de la actual administración de gobierno.
Mientras tanto los dos sectores de la economía de mayor impacto en la producción y el empleo presentan un debilitado crecimiento al cerrar el primer semestre del 2026, a penas un 2.4% el sector agropecuario y un 3.3% el sector manufacturero.
La tasa de crecimiento de las ventas reales fue de 6.1% en el período enero-mayo 2026, y para igual período del año 2025 fue de 6.5%. El crecimiento de la cartera de préstamos fue de 8.4% en primeros 5 meses de este año y en igual período del año anterior fue de 10.6%.
Por su parte, la tasa de crecimiento de las importaciones fue de 4.4% en 2026 y de 2.8% en mismo período del 2025.
Y lo más extraño aparece a continuación, porque según el economista Andrés Dauhajre, la estimación del crecimiento del PIB usando los datos anteriores arrojó un incremento del 1.9% para el período enero-mayo 2025, y para 2026 el crecimiento sería tan sólo de 2.9%, resultado muy diferente a las publicaciones oficiales.
La tasa de inflación supera la tasa de interés pagada por cuentas de ahorro y a la tasa de politica monetaria del Banco Central, pero además, la inflación duplica en algunos casos al crecimiento económico.
Si hacemos uso del pensamiento lógico, parecería que existe un atentado contra la razón y el conocimiento, para así poder presentar a la población una realidad económica distorsionada, aunque expresada con cifras oficiales. Eso es una distopia económica.
Cuando la crisis económica toque a la puerta de las actuales autoridades, entonces descubrirán que es imposible manipular los fundamentos de una economía como se puede hacer con la contabilidad empresarial. Entonces, empezará el llanto y el crujir de dientes.
Así será el final de esta fiesta derrochadora, lo único que la cuenta no será pagada por aquellos que la han disfrutado al máximo, la cuenta será pagada por el pueblo dominicano que no participó de esa francachela.
Los incrédulos descubrirán muy tarde el engaño al que fueron sometidos.
jpm-am


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1- La realidad del sector agropecuario. Entre 2012 y 2019 fue un período en el que el campo recibió una atención especial y se impulsó la producción nacional. Las visitas sorpresa del presidente Danilo Medina acercaron al Gobierno a los productores y contribuyeron a canalizar financiamiento, asistencia y apoyo a muchas comunidades rurales. El resultado fue un sector agropecuario con mayor dinamismo y capacidad para abastecer la demanda nacional
2- Hoy la realidad parece diferente. El crecimiento del sector agropecuario es muy limitado y, mientras la producción nacional pierde fuerza, aumenta nuestra dependencia de productos importados. El problema no es solamente económico: cuando un país descuida su producción de alimentos, también compromete su seguridad alimentaria y deja a los consumidores más expuestos a los precios internacionales y al comportamiento de las importaciones
3- Otro punto del artículo no menos importante es la relación de la inflación frente a los intereses que reciben los ahorrantes. Si la inflación crece más rápido que el rendimiento de una cuenta de ahorro, el ciudadano puede ver aumentar nominalmente su dinero, pero en términos reales está perdiendo capacidad de compra. Es decir, guardar dinero en el banco no necesariamente significa conservar su valor.
2- Hoy la realidad es otra. El crecimiento del sector agropecuario es muy limitado y, mientras la producción nacional pierde fuerza, aumenta nuestra dependencia de productos importados.
El problema no es solamente económico: cuando un país descuida su producción de alimentos, también compromete su seguridad alimentaria y deja a los consumidores más expuestos a los precios internacionales y al comportamiento de las importaciones
3- Otro punto del artículo no menos importante es la relación de la inflación frente a los intereses que reciben los ahorrantes. Si la inflación crece más rápido que el rendimiento de una cuenta de ahorro, el ciudadano puede ver aumentar nominalmente su dinero, pero en términos reales está perdiendo capacidad de compra. Es decir, guardar dinero en el banco no necesariamente significa conservar su valor
4-No basta con presentar cifras de crecimiento del PIB. Hay que preguntarnos qué está creciendo, quién se beneficia de ese crecimiento y qué está ocurriendo con el poder adquisitivo de las familias, la producción nacional, el empleo y el ahorro de los dominicanos.
5- Una economía saludable no debería medirse únicamente por las estadísticas macroeconómicas, sino también por la realidad que experimenta la gente en el supermercado, en el campo, en sus negocios y en sus cuentas bancarias.
Pero segun el banco central la inflacion bajo de 5.67 a 5.47 y entonces.