«Mal de mucho, consuelo de tontos” dicho popular, que podría justificar la holgazanería política de los diputados del exterior, principalmente los de Europa, respecto de sus homólogos en dominicana. Que tampoco es que sean diferentes, salvo por el modelo clientelar de dádivas sociales a sus votantes.
Diputados y diputadas del exterior, de todos los partidos, irresponsables políticos que han puesto en cuestión la existencia institucional de esta ganancia de derechos adquiridos. Dando la razón a las voces agoreras que cuestionan la existencia de esta conquista política. Y que a pulso, ganaron las comunidades dominicanas en el exterior, de EE.UU, Europa y el Caribe.
“La enfermedad no está en la sábana” aunque los críticos así lo vendan. Estamos ante un problema sistémico de la democracia dominicana, con efectos transversales, y de responsabilidad compartida de gobiernos, partidos políticos, los diputados y la Junta Central Electoral. Los cuales prefieren mirar para otro lado, y “coger piedra para los más chiquitos” colocando en la hoguera la institución de los dominicanos en exterior. Lo que no excluye de responsabilidad a los votantes con la democracia de nuestro país.
Cuando Bernarda Jiménez y Pedro Álvarez (VOMADE), Marcos Cross (PLD), Clara Perdomo (Cónsul del momento), Héctor García (PRD), Luis Marmolejos (Asoc. Odontólogos), Juan Cuevas (ASOCARDE) y los que más tarde se sumaron: Ángel Languasco, Jeannete Alfau, entre otros. A través del Comité Pro Voto de los Dominicanos en Exterior (Madrid).
Nos dimos la tarea de luchar por nuestro derecho a votar en el exterior, estábamos convencidos de su importancia. Hoy, a más de dos décadas de votar en las presidenciales y tener diputados. Particularmente sigo creyendo en su necesidad y, la importancia de la representatividad política para nuestra diáspora.
Claro que hay cierta decepción y apatía en gran parte de las comunidades dominicanas en el exterior hacia sus diputados y diputadas, lo mismo sucede en provincias del país. Lo que no justifica su eliminación. Por lo que para algunos resulta más fácil “tirar piedras en zinc ajeno” y hacerse los “desentendío”, depositando culpas en los votantes por su apatía a participar activamente en los procesos electorales en el exterior. Con argumentos falaces, y alejados de la realidad.
Preciso recordar que el derecho que les asiste a los dominicanos en el exterior, no es una dádiva, ni un favor de gobierno alguno. Es un derecho constitucional consagrado en la igualdad de derechos de todos los dominicanos. Y recogido en los artículos 22 y 39 de nuestra Carta Magna. Por lo tanto, no creo que la eliminación de los diputados y diputadas del exterior, sea un camino que nos conduzca a ninguna parte.
jpm-am


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