Luego de que en reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de diciembre de 1972 se designara todos los 5 de junio como la fecha para concienciar a las personas respecto a la preservación y mejoramiento del hábitat que nos rodea, es costumbre anual celebrar en todo el planeta el Día Mundial del Medio Ambiente.
Este viernes 5 de junio no puede ser un aniversario más y pasar desapercibido, pues como país con un ecosistema muy vulnerable y una gran limitación de recursos naturales, sumado a las grandes amenazas que se ciernen a diario en contra de nuestra biodiversidad, el Día Mundial del Medio Ambiente debe asumirse como un encuentro con nuestra propia realidad natural económica y social, y mancomunar esfuerzos y conductas que permitan preservar y mejorar flora y fauna de nuestra querida media isla.
En nuestro país gran parte de los espacios urbanos como rurales exhiben un acentuado deterioro que debe ser motivo de preocupación en días como este dedicado al medio ambiente.
Nuestros recursos naturales no renovables son sometidos a una degradación constante que al paso que marcha esa aberración, nos llevará al agotamiento de minerales tan indispensable para la vida, como lo es el agua, al extremo de que en un futuro no muy lejano tendremos que consumir la de mar, pues la dulce está en franco agotamiento.
Claro está, hay eventualidades que escapan a nuestra capacidad de respuestas, como son por ejemplo los huracanes, o el fenómeno del niño, que en el caso de este último fue una de las consecuencias de la desaparición de grandes culturas de la humanidad, como la civilización Maya.
Un capitalismo deforme, amorfo y depredador, que no para mientes ni se detiene ante nada ni nadie, como el practicado por algunas personas, es una amenaza perenne al medio ambiente. Igualmente la cultura de la sobre vivencia, ejercida por grupos humanos en nuestro país, pone en peligro inminente nuestro frágil mundo natural.
En nuestras zonas urbanas el golpeo al medio ambiente es un artilugio recurrente que nos despoja de una buena convivencia en armonía con la naturaleza.
Desde la ineficiente recogida de la basura hasta un parque vehicular que contamina con sus gases tóxicos todos los resquicios de las ciudades, hacen insoslayable la meditación sobre el significado de este viernes 5 de junio.
Conservemos el medio ambiente de nuestra media isla, que preservándolo, protegemos nuestra propia existencia.


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