NUEVA YORK.- David Sweat, uno de los dos asesinos fugados el mes pasado de una cárcel de Nueva York, dejó este domingo el hospital en el que permanecía ingresado desde su captura y entró de nuevo en prisión.
Sweat salió de madrugada del Centro Médico de Albany (en la capital del estado de Nueva York) y fue trasladado al penal de Five Points, una instalación de máxima seguridad situada en la localidad de Romulus, también en Nueva York, informaron las autoridades en un comunicado.
El hombre, de 35 años, recibió dos disparos en el torso durante su detención el pasado domingo, que puso fin a tres semanas de persecución tras su fuga junto a otro reo, Richard Matt, de una cárcel en la que cumplían condenas por asesinato.
Fallida fuga
Sweat estará durante 24 horas en la enfermería de la cárcel para ser evaluado y luego pasará a un área especial de la prisión, reservada para los reclusos más problemáticos.
Allí, pasará 23 horas al día en confinamiento solitario y será vigilado para evitar un posible suicidio, explicó en la nota el Departamento Correccional de Nueva York.
Sweat, que cumplía cadena perpetua por el asesinato en 2002 de un alguacil, escapó junto a su compañero en la noche del 5 al 6 de junio de la cárcel de Clinton, en Dannemora, al norte del estado de Nueva York, después de perforar las paredes de su celda y transitar por túneles y alcantarillado hasta el exterior.
Tras semanas de intensa búsqueda por los bosques de la zona, Matt fue abatido por un agente de policía el 26 de junio y Sweat fue capturado con vida dos días después, muy cerca de la frontera con Canadá.
En paralelo a la persecución de los fugados, las autoridades desarrollaron una investigación sobre su fuga, que por ahora ha desembocado en la detención de dos funcionarios de prisiones.
En primer lugar, las autoridades arrestaron a Joyce Mitchell, quien confesó que ofreció a los dos presos acceso a un teléfono celular y metió de contrabando las herramientas que utilizaron para escapar.
Mitchell también facilitó a los presos el acceso a brocas para llevar a cabo su huida y planeaba ayudar con un vehículo a los dos presos tras la fuga, pero al parecer abandonó sus planes después de sufrir un «ataque de ansiedad».
Según informaciones posteriores, Mitchell habría tenido relaciones sexuales de manera regular con ambos prófugos, a los que daba clases de costura y a quienes dio trato de favor, consiguiendo que les trasladaran a celdas contiguas.
La funcionaria habría utilizado paquetes de hamburguesas congeladas para esconder las herramientas que daba a Matt y Sweat y habría sobornado a otros funcionarios para que hicieran excepciones con ellos.
Entre ellos estaba Gene Palmer, de 57 años, que, según el pliego de cargos en su contra, pasó a un preso, sin identificar, los paquetes de carne con las herramientas en cuatro ocasiones diferentes entre noviembre y junio a cambio de varios cuadros que le entregaron los dos reclusos.
jt/am


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