La decisión de la Cámara de Diputados de enviar a una comisión especial el proyecto de ley que ordena el pago de la llamada deuda vieja a contratistas de obras estatales, abre una nueva etapa en un proceso que ya se ha prolongado por demasiado tiempo.
La observación realizada por el Poder Ejecutivo no niega la existencia de esa deuda, pues las obras existen, fueron ejecutadas, supervisadas y hoy están en servicio del Estado dominicano.
Lo que señala la observación es una cuestión de naturaleza jurídica ya que no todos los contratistas se encuentran en idéntica situación legal y, por tanto, no pueden ser tratados de forma uniforme por la ley.
Ese señalamiento no debería interpretarse como un obstáculo para el pago, sino como una oportunidad para que el Congreso Nacional corrija el texto legal y establezca mecanismos diferenciados de validación y pago que permitan resolver definitivamente esta situación.

En ese contexto, la comisión especial designada por la Cámara de Diputados tiene ahora una gran responsabilidad institucional y de su trabajo dependerá que el país avance hacia una solución justa y jurídicamente sostenible o que este problema continúe prolongándose indefinidamente.
Durante décadas, el pago de estas deudas acumuladas por el Estado ha estado rodeado de incertidumbre, trámites interminables e incluso prácticas que han sido señaladas como focos de corrupción.
Precisamente por eso, una ley clara y bien estructurada representa la mejor garantía para cerrar definitivamente este capítulo.
Los contratistas afectados no constituyen un grupo homogéneo en virtud de que existen al menos tres situaciones claramente diferenciadas.
Están los contratistas que ejecutaron trabajos adicionales fuera del límite contractual, los que realizaron labores de mantenimiento por instrucciones administrativas del Estado sin contrato formal, y aquellos cuyos expedientes han sido incompletados o desaparecidos con el paso del tiempo.
La solución, por tanto, no está en negar la deuda ni en paralizar el proceso legislativo, sino en diseñar mecanismos técnicos que permitan validar cada caso de acuerdo con su naturaleza jurídica.
El Congreso Nacional tiene hoy la oportunidad de transformar un problema histórico en una solución institucional.
Lo que no puede ocurrir es que esta deuda vuelva a quedar atrapada en los laberintos de una comisión legislativa.
Resolver esta deuda es fortalecer la institucionalidad.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Maduro y esposa asistirán a una audiencia en NY este miércoles
Mario Díaz acusa a Marte de buscar protagonismo político
PE somete al Senado proyecto modifica Presupuesto del 2026
La FAO certifica que RD redujo el hambre por debajo de 2,5 %
Papa León aboga por fin de los conflictos que afectan el mundo
China acusa a Japón «exagerar» amenazas externas tras protesta
Tormenta Bertha mantiene bajo vigilancia la costa este de EEUU
PUERTO RICO: Interceptan en Cabo Rojo yola con 50 personas
Cuba tacha informe espionaje EEUU de «panfleto malicioso»
Cuestionan ganancias de ARS por más de RD$20 mil millones


