POR YANET GIRON
La política dominicana enfrenta un desafío que va más allá de las elecciones: recuperar la atención de una ciudadanía que cada vez exige más respuestas y menos discursos. En la era digital, la imagen suele ocupar el espacio que antes pertenecía al debate de las ideas. Esa realidad obliga a preguntarnos si estamos valorando el fondo o solo la forma.
Las redes sociales transformaron la comunicación entre los líderes y la población. Hoy, una publicación puede generar más reacciones que una propuesta para enfrentar problemas como la inseguridad, el costo de la vida, el empleo o la calidad de los servicios públicos. Lo preocupante no es el uso de estas plataformas, sino que el contenido de fondo termine perdiendo protagonismo.
La democracia necesita ciudadanos informados y dirigentes dispuestos a defender sus planteamientos con argumentos. Cuando la conversación pública gira únicamente alrededor de tendencias, controversias o estrategias de imagen, se debilita la oportunidad de discutir las soluciones que realmente impactan el presente y el futuro del país.
También corresponde a la sociedad asumir su responsabilidad. El voto no debe decidirse por la popularidad de una figura ni por el alcance de un video, sino por la capacidad, la transparencia y la visión de quienes aspiran a dirigir los destinos nacionales. Una ciudadanía crítica fortalece las instituciones y eleva la calidad del debate democrático.
La República Dominicana ha demostrado que posee el talento y la madurez para avanzar. Sin embargo, ese progreso requiere una política donde las propuestas sean el centro de la conversación y donde la rendición de cuentas tenga más valor que cualquier estrategia de promoción personal. La confianza se construye con resultados, no con percepciones.
La comunicación política seguirá evolucionando, pero jamás debe sustituir la esencia del servicio público. Informar, escuchar y explicar decisiones fortalece la relación entre gobernantes y ciudadanos. Convertir la política en un espectáculo permanente, en cambio, solo alimenta la desconfianza y la superficialidad.
El país necesita menos ruido y más contenido; menos protagonismo individual y más compromiso colectivo. Cuando las ideas vuelvan a ocupar el lugar que les corresponde, la política dejará de ser una competencia por la atención y recuperará su verdadero propósito: servir con responsabilidad al bienestar de todos los dominicanos.
jpm-am


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TE QUEDA BIEN ESE PELO AFRO NO LO CORTES QUE TE VES BELLA Y QUE DIOS TE BENDIGA
EN HAITI TU PODRIAS APORTAR MUCHO, PIENSALO. USTEDES HAN ABANDONADO A HAITI BUSCANDO EN LA REPUBLICA DOMINICANA LO QUE NUNCA TENDRAN. SOLO EN HAITI PUEDEN SER FELICES LOS HAITIANOS.