Hay un punto en la vida del que se fue donde República Dominicana deja de ser lugar y se vuelve imagen. Ya no es la calle donde te caíste. Es la foto del Morro. Ya no es el olor a fritura a las 6. Es un video de TikTok con bachata de fondo. Ese es el momento exacto: cuando la patria se vuelve postal.
Los primeros años en el extranjero República Dominicana está en todas partes. En la nevera con un imán, en el retrovisor con la banderita, en el playlist con Toño Rosario. La llamas cada domingo. La defiendes en cada discusión. La extrañas con rabia.
Diez años después, República Dominicana está en la pared de la sala. Enmarcada. Bonita. Sin ruido. Sin calor. Sin tapón. Es una playa que visitaste hace tres veranos. Es un plato que pides en el restaurant “El Cibao” en Queens. Ya no vives República Dominicana. La exhibes. Como se exhibe una postal: para que el que la vea sepa de dónde vienes, no dónde estás.
YA NO ENCAJAS
Vuelves en diciembre y todo te molesta. El calor, la fila, el “vuelva mañana”, el vecino con la música a las 3am. Antes eso era “cultura”. Ahora es “desorden”. Te pica el mosquito, te indigna el apagón, te asusta el motor sin placa. A los cinco días cuentas las horas para regresar a “tu casa”. Y tu casa ya no es aquí. República Dominicana se volvió un sitio para vacacionar, no para vivir. La postal se ve bien de lejos. De cerca, se nota el desgaste.
Tus hijos no extrañan el río. Nunca se bañaron en él. No extrañan el colmado. Piden DoorDash. República Dominicana para ellos es lo que tú les cuentas: merengue en Navidad, cuentos de tu infancia, la bandera que cuelgas en julio. Es folclore, no identidad. Es origen, no destino. Tú eres dominicano. Ellos son “de padres dominicanos”. La cadena se rompe sin drama. La patria se vuelve herencia simbólica. Una postal que guardan por cariño, pero que no piensan habitar.
LA NOSTALGIA ES UN NEGOCIO, NO UN PLAN
Por eso te venden “Vuelve a República Dominicana” con anuncios de apartamentos en Punta Cana. Por eso el banco te ofrece “cuenta remesas” y no “crédito retorno”. Por eso el Gobierno te da “Noche Larga de Museos” y no empleo. Porque ya saben que no vuelves. Solo consumes. Consumes vuelo, consumes hotel, consumes nostalgia 15 días al año. La postal vende. La patria cuesta. Y nadie invierte en lo que no va a usar.
Duele decirlo: República Dominicana ya no es tu proyecto de vida. Es tu recuerdo de origen. Y está bien. La gente cambia de ciudad, cambia de trabajo, cambia de pareja. También cambia de país. El problema no es que la patria se vuelva postal. El problema es que República Dominicana se conforma con serlo. Que no lucha para volver a ser casa. Que prefiere salir bonita en la foto a ser habitable en la realidad.
EL DIA QUE LA POSTAL VUELVA A SER PATIO
La patria deja de ser postal cuando el que se fue puede volver sin castigo económico. Cuando el médico gana aquí sin tener que triplicar turnos. Cuando el barrio no es una rifa con la vida. Cuando “volver” no significa “retroceder”.
Mientras tanto, la pondremos en la sala. La mostraremos con orgullo. Diremos “yo soy de allá”. Pero dormiremos allá. Trabajaremos allá. Enterraremos a nuestros padres allá.
Porque la postal no da calor en invierno. No paga la renta. No te lleva al hospital.
Cuando la patria se vuelve postal, es porque dejó de ser refugio. Y un país que solo sirve para extrañarse, es un país que perdió a su gente.


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Excelente articulo Johnny y sin desperdicio.
Trabajé largos años mantenimiento desde final década de los setentas hasta mi pensión en un edificio en el lado éste del centro de Manhattan.Fueron muchas las veces que murieron de longeva edad inmigrantes que vinieron de Europa durante y luego de la Segunda Guerra Mundial.Venian sus hijos y nos daban buena propina para poner el la basura baúles que a menudo contenian viejas fotos de la niñez y juventud de los difuntos en sus países de origen—
—-al ver esas viejas fotos,que iban a una funda negra de basura,meditaba uno cómo cambian las cosas en esta vida,tantos bellos recuerdos en fotos ( guardados para siempre),y como iban a parar a la acera,luego aun camión de la basura y ser borrados para siempre, cómo los hijos de esos inmigrantes,pagaban para ser tirados con indiferencia.
Lo mismo pasará con hijos y descendientes de dominicanos en la ciudad de los rascacielos y otros lugares.Triste realidad,pero es así.
Asi es…
El Abuelo,sublime y nostálgica canción del Argentino Alberto Cortéz,nos presenta una realidad de lo que muy a menudo sucede cuando emigramos por necesidad y dejamos atrás nuestros lugares donde nacimos y crecimos y la realidad,los cambios en la vida,hijos,nietos,conquistas económicas y laborales,seguros de salud,seguridad ciudadana,etc la edad,nos motivan a no volver y vivir con los bellos recuerdos,los que nunca se olvidan.