Censura periodística

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EL AUTOR es periodista y catedrático universitario. Reside en Santo Domingo.

A la libertad de prensa se le considera estar por encima del resto de los derechos humanos. No se puede hablar de libertad sin citar la censura comunicacional, pues es una forma de emancipación de los excesos del poder.

Los actos más escandalosos, en nuestro país,  se registraron en la tiranía trujillista y en los 12 años de Balaguer, en los que asesinaron a renombrados periodistas.

Se trató de una afrenta para la prensa nacional, pero en el gobierno que felizmente se va hoy hubo bochornosos casos de censura, donde se impidió la divulgación de programas televisivos grabados, presionando a los propietarios de medios, al enterarse de los contenidos.

Decenas de productores de espacios en medios electrónicos fueron excluidos por presiones del gobierno. Y muchos reporteros fueron despedidos  por la intervención de funcionarios, hasta por formular preguntas que  califican  capciosas.

El retroceso en la libertad de prensa en los gobiernos del PLD está fuera de debate. Podría citar múltiples ejemplos de persecución contra comunicadores reconocidos, como son los casos de Nuria Piera, Marino Zapete, Huchy Lora, Juan Bolívar Díaz, Milagros Germán, entre otros.

De igual modo, ciertos  medios independientes, recibieron presiones, se les  despojó de publicidad gubernamental y les tiraron a Impuestos Internos.

Un alto porcentaje de  comunicadores  tuvieron sus teléfonos intervenidos, por denunciar corrupción o vínculos con el narcotráfico. Y, además, les hackearon sus cuentas de redes sociales a través de técnicos de los propios organismos de seguridad. Esa práctica delictiva se hizo norma en la dictadura peledeísta, donde la Procuraduría y el DNI llevaron la voz cantante.

A periodistas que denunciaban excesos gubernamentales les aflojaban las tuercas de los neumáticos delanteros de sus vehículos, atentado terrorista que atribuyen al DNI. ¿Cuántos perdieron la vida en accidentes inducidos? Esos atentados criminales los he denunciado desde marzo de 1998. El DNI del gobierno peledeísta solo se puede comparar con el SIM de Trujillo. ¡Por fin, por fin! Nos hemos liberado.

Y el momento es oportuno para querellas formales ante la justicia, contra todos aquellos que usaron el poder para abusar de los periodistas y de ciudadanos decentes.

 danilocruzpichardo@gmail.com

JPM

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