Canadá busca romper histórica dependencia militar con EEUU

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Mark Carney

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Toronto (Canadá) (EFE).- Paso a paso, Canadá está rompiendo su histórica dependencia militar y comercial de Estados Unidos, con decisiones como la compra de aviones de alerta temprana a Suecia y la venta de gas natural licuado a Alemania, ante la incertidumbre generada por Donald Trump hacia sus principales aliados.

Una transformación de gran calado que el primer ministro canadiense, Mark Carney, desplegó de forma contundente el pasado 12 de abril cuando declaró: «Los días en que nuestras fuerzas armadas gastaban 70 centavos de cada dólar en Estados Unidos se han acabado».

Carney llegó al poder a principios de 2025 con el lema «Elbows up» (literalmente «sacar los codos» pero que se traduce mejor como: «plantar cara» en referencia a las declaraciones de Donald Trump de convertir Canadá en el estado número 51 de EE.UU.).

Un lema que se ha materializado en una reorientación para acercar Ottawa a Europa y que se ha hecho especialmente visible en los últimos días con varias decisiones trascendentes.

Importación de gas y compra de aviones

El miércoles, el Gobierno canadiense anunció el primer acuerdo de suministro de gas natural licuado (GNL) canadiense a Europa, en este caso para Alemania, así como las negociaciones con la empresa sueca Saab para adquirir aviones de alerta temprana GlobalEye, contrato al que aspiraban dos empresas estadounidenses.

Además, Canadá está en el proceso de elegir entre un consorcio germano-noruego y una compañía surcoreana para su futura flota de hasta 12 submarinos, y está revisando el plan de compra de cazas estadounidenses furtivos F-35, lo que podría suponer la compra de aviones de combate Gripen de Saab.

Carney ha resumido públicamente el cambio de enfoque con declaraciones poco habituales en la relación bilateral entre ambos países. El primer ministro afirmó recientemente que Canadá “nunca debe volver a depender de otros” para su defensa y que el país tiene que «afirmar su soberanía» reforzando su capacidad industrial y militar.

También señaló que «el proceso de décadas de una relación económica cada vez más estrecha entre las economías canadiense y estadounidense ha terminado» y advirtió que muchas de las ventajas derivadas de esa integración «se han convertido en vulnerabilidades».

La diversificación como política exterior

En su ya famoso discurso en Davos que dio en enero, explicó cómo su Gobierno ha duplicado el gasto militar y está diversificando rápidamente su comercio y sus relaciones militares.

«La diversificación internacionalmente no es solo prudencia económica; es la base material para una política exterior honesta porque los países se ganan el derecho a adoptar posiciones de principios al reducir su vulnerabilidad frente a represalias», afirmó.

Las cifras ilustran la magnitud de la dependencia. Estados Unidos absorbe alrededor del 75 % de las exportaciones canadienses y suministra cerca de la mitad de las importaciones del país, según datos oficiales de Ottawa y Washington.

En el ámbito militar, gran parte del equipamiento estratégico canadiense ha procedido tradicionalmente de fabricantes estadounidenses, desde los cazas CF-18 hasta los aviones P-8 Poseidon, helicópteros o sistemas de defensa integrados en el Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD).

Un documento interno del Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá señaló recientemente que la incertidumbre geopolítica “ha reforzado la lógica de reducir las dependencias de Estados Unidos mediante la diversificación comercial», especialmente hacia Europa y el Indo-Pacífico.

Siguiendo esa guía, Carney viajó a China en enero, el primer viaje de un jefe del Ejecutivo canadiense al país desde 2017, para abrir nuevas oportunidades comerciales y poco después visitó la India.

of-am

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