Al abrir la puerta del frente de la casa, los gatos callejeros, que suelen esperar 24/7 la comida que suelo llevarles, estaban echados bajo la sombra de los arbustos, muy a su gusto.
Dentro, la televisión anunciaba el gol de último minuto con el que España logró conquistar la copa de campeón del mundo ante un «invencible» enemigo, Argentina.
La emoción que este encuentro provoca, cada cuatro años, es colectiva. Parece que todos los países del planeta se pusieran de acuerdo para olvidarse de todas las mierdas que están pasando.
Amenazas
Gaza, Ucrania, Líbano, Cisjordania, Rusia, Israel, Irán, Jordania y demás países árabes están viviendo el día a día bajo amenazas de destrucción repentina.
El juego de la guerra es, por supuesto, más pesado y menos «glamuroso» que el de fútbol. Allí las derrotas son definitivas y jamás se vuelven a ver a los jugadores.
Pero lo que más me llama la atención es que este es un juego al que el mundo se hace el indiferente, mientras, «al otro», los estadios están llenos, las televisiones no dan abasto y el dinero a pagar en promoción pagaría más de 50 hospitales…

Las semanas que ocuparon los juegos sirvieron también para «tapar» las atrocidades mencionadas y las del reciente terremoto en Venezuela, como el desabastecimiento desesperante que hoy viven los cubanos…
Si «esa emoción» que generan los goles del Mundial la aplicáramos a exigir un mundo más justo, donde los dictadores, de derecha o izquierda, no tendrían cabida…
Ni los abusos imperiales o religiosos. Y toda la maldad que sufra cualquier ser humano del planeta, por las razones que sean, estaríamos como los gatos del frente, viviendo una vida relajada y echada a la sombra.
Pero, como los gatos no son fanáticos ni «fan» de nada, ni siquiera de los ratones, no les importa si hay un ganador o un perdedor y mucho menos lloran de alegría o tristezas.
La emoción que despierta el Mundial es digna de ser estudiada por científicos y psicólogos. El derramamiento de dopamina es superior al que producen las drogas.
Al terminar el último juego, se liberaron las tensiones y emociones, y el mundo «volvió a la calma» y a la indiferencia de los que están jodidos.
Parecería que es «la conducta» insertada en todos los animales del planeta, incluida la de mis gatos, quienes, tan pronto terminan de comer, vuelven a la sombra confortable de su espacio, sin importarles quién ganó el juego o qué gato se quedó sin comer.
El último juego nos devolvió la frialdad de los gatos y la convicción de que la FIFA forma parte de la distracción que necesitamos para ni siquiera notar la ambigüedad de nuestras propias miserias.
¡Salud!
Mínimo Jueguero.
jpm-am

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
JCE acuerda pagar US$964,000 a Latin Events para cerrar litigio
Muertes en «intercambio de disparos» llegan a 49 en este mes
Productores paralizan más de 200 tractores en San Juan
ONU renueva el mandato de la fuerza contra pandillas en Haití
China inaugura base de apoyo militar en aeropuerto de Laos
RD respalda extensión misión contra las pandillas en Haití
Gobierno entrega el Museo Diego Colón en Ciudad Colonial
Muere “Stiven” tras enfrentar a tiros a agentes de la DICRIM
CNM rechaza objeción en proceso para jueces de la SCJ
HAITI: Asesinan 11 personas en represalia por operativo de ONU


UN COMUNISTA FRUSTRADO QUE RETUERCE TODO CON SU VOCABULARIO DE ABOGANSTER. DAS AAASSSSCOOOOO
Que lindo es ser Comunista…y vivir en los USA…a costilla del contribuyentes Norteaméricano…