POR ALBA CABRERA
En el recorrido de cada año y durante décadas, hemos visto evolucionar nuestro sistema educativo, con diferentes metodologías, aprendizajes y competencias.
Con relación a nuestro sistema educativo, tenemos:
Por un lado, el Estado ha dado grandes apoyos y aportes a la educación, con significativas mejoras. Aportando a los jóvenes de las escuelas publicas, material educativo, uniformes y alimentos que garantizan la nutrición a los estudiantes.
Sería interesante evaluar si los estudiantes están aprovechando esa gran inversión que el gobierno realiza en ellos, con el desarrollo de sus capacidades y valores para insertarse a una actividad laboral que en el futuro retribuya el apoyo que el país les ha dado y continúa dando para su formación.
No obstante, a pesar de ese privilegio, a muchas familias se les dificulta complementar los requisitos básicos a favor de sus hijos.
Del otro lado tenemos la educación privada, que enfrenta los desafíos de altas cuotas de renovación de contratos y mensualidades, la compra de múltiples artículos académicos que afectan significativamente el desenvolvimiento económico de las familias, entre otras exigencias.
Por circunstancias personales, prefieren mantenerse en el privado, sin dejar de lado que muchas familias de colegios han optado por preferir la formación en escuelas bajo la administración del estado.
He estado observando, desde hace varias semanas, el corre-corre de los padres con el grito al cielo de una librería a la otra buscando los libros para sus hijos iniciar el colegio.
Los padres se sorprenden cuando van porque los libros no están, ya que les han cambiado la serie siendo de la misma editora a muchos libros que se requiere de su compra.
Esto ha generado angustias y desolación porque los libros de la serie anterior no están disponibles. No los pueden heredar ni sus hijos que le siguen, ni los sobrinos, ni los amigos.
En fin, a nadie que le pudiese ser útil. Por tal razón, muchos padres están con el grito al cielo.
He escuchado expresiones como: “¿Por amor a Cristo alguien sabe si llegaron los libros?” “Los enviaré con unas mascotas y su estuche.”
“Mis hermanos estudiaron con los libros que yo dejaba, pero, los libros al parecer son desechables en este tiempo, ya que no son heredables los escolares.”
El año escolar en algunos colegios inició sin que los padres completaran todos sus útiles escolares, por la falta de existencia de algunos libros requeridos.
Para los próximos años, es recomendable que cuando emitan el listado para la compra de libros del inicio de año escolar en colegios privados, es importante que las editoras tengan los libros disponibles en los establecimientos comerciales.
jpm-am


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