En una convocatoria a medios de comunicación, un grupo de sacerdotes católicos hicieron un llamado al gobierno de la República Dominicana de que no se deportara a ningún ciudadano haitiano debido a la inestabilidad que atraviesa el país vecino.
En la comparecencia dijeron, además, que se respete los derechos humanos de esos ciudadanos y que el Estado dominicano debería darles asilo político y recibirlos como refugiados.
Desde que fue nombrado como arzobispo de la arquidiócesis de Santo Domingo el sacerdote Francisco Ozoria Acosta, la Iglesia Catolica Romana no sirve ni para echarsela a los perros.
El antiguo obispo, Nicolás de Jesús López Rodríguez, tuvo una serie de inconvenientes con un grupo de curas de la orden de los jesuitas debido a que Nicolás estaba en contra de la invasión de ilegales haitianos a nuestro territorio.

Al parecer todo apunta a que hubo una conspiración para sacar a López Rodríguez fuera de combate para poner un sacerdote pro-haitiano como Ozoria. El cura Mario Serrano tuvo mucho que ver en eso, ya que Serrano es también de la orden de los jesuitas y López Rodríguez y él estaban como José Feliciano y el Cieguito de Nagua, que no se podían ni ver.
La Biblia que es considerada la Palabra de Dios, dice claramente que Dios es un Dios de orden (1 Co. 14: 26-40), o sea que la Iglesia Católica no debe meterse en asuntos políticos; para eso Dios ha puesto en la tierra a los hombres.
La iglesia debe inmiscuirse en los asuntos del cielo, buscarle almas al Señor y pastorear su rebaño. Esos curas no deben trazarles pautas o decirle a nuestros gobernantes lo que deben hacer; porque hasta el mismo Jesucristo se molestó y expulsó a latigazos a aquellos que habían profanado el templo, con la famosa frase: «Mi templo es una casa de oración; no una cueva de ladrones». (Mt. 21:13).
Si ellos desean hacer obras de caridad, amor y misericordia amén; pero que las hagan en Haití. Esos curas deberían pedirle a Barbecue y sus bandas que frenen sus actividades criminales y abusivas contra su propio pueblo.
Descaro
Es un descaro y vergüenza ver como en algunas iglesias católicas se hacen ritos de vudú, en donde se invoca al mismo demonio; cosa que a Dios no le agrada y hará juicio sobre aquellos curas que permiten tal desfachatez.
En los tiempos del Monseñor López Rodríguez, usted no veía a la iglesia metida en política, sino en los asuntos espirituales y él jamás hubiese permitido el vudú o satanismo como reemplazo al Cristianismo.
En mi humilde opinión, esos curas son demonios que se visten de ángeles. Y es una pena que de nuestros impuestos sea destinada una parte a la Iglesia Católica Romana, que hoy día nos traiciona.
jpm-am


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