En una isla del Caribe fueron muchos los gobernantes dictatoriales, intolerantes y autoritarios que abusaron y aprovecharon para aumentar su propia riqueza y las de sus aliados con cuentas amañadas, negocios realizados en el plano de la confusión entre los intereses particulares y la función gubernamental. La historia, que en forma de guión narramos, es totalmente imaginaria. Cualquier parecido con hechos ocurridos en nuestro país, “es pura coincidencia”.
Sucedió en una nación, que por su forma geo terrestre, y su medio de vida, se podría comparar con una isla bananera. Dicha isla, tiene una historia política azarosa. Su origen como república, pasó por los momentos más difíciles. Entre otros, invasiones y ocupaciones, por tropas extranjeras; además de traición por parte de algunos de sus habitantes, los cuales dieron motivos para que se instalarán gobiernos autoritarios y dictadores.
El último de los dictadores contó con la colaboración de varios intelectuales. Uno de ellos, se alzó con el poder hasta su muerte. Dicho colaborador fue un egresado de la escuela “maquiavélica” que resultó ser un discípulo aventajado y con grandes éxitos en sus gestiones de gobiernos, donde imperó el talento retorcido y la delincuencia de cuello blanco. Es inevitable que la corrupción y la impunidad, se desarrolle en un sistema de gobierno democrático, el estado de derecho queda hecho leña.
Al gobernador de la isla en cuestión, se le brindó nuevamente en bandeja de plata, la gobernación, inmediatamente puso en marcha el plan: “eliminación política” de su principal opositor, acusando a sus más destacados dirigentes de comunistas, en un caso, y en otro de corruptos. Seleccionó a un “prestigioso” abogado, dándole luz verde en todos los sentidos, para que acusara a los funcionarios del partido perdedor por corrupción, montando una trama, que consistía en inventarse falsas auditorías para que en sus conclusiones se observan faltantes o mal manejo de fondos público.
Como el gobierno bananero controlaba los estamentos de la isla, le facilitó todas las logísticas al “prestigioso” jurista, para que éste pudiera jugar al sometimiento de ex funcionarios previamente seleccionados. Se montó un espectáculo judicial de mal gusto. Los juicios se iniciaron, pero el famoso “jurista”, nunca pudo aportar pruebas contundentes de sus imputaciones, ya que las evidencias presentadas, tenían pocos fundamentos; por eso, se inventaron un supuesto atentado contra un empleado público que actuaría como testigos de cargos. La persona buscada para la simulación del atentado fue un ex oficial que había sido dado de baja por conducta dudosa.
Al ex oficial, se le había prometido reincorporarse una vez terminada la misión que se le indicaría. ¡No rehusó la oferta! Se estudió muy bien el libreto. Cumplió a pie juntilla el guión. ¿Qué pasó?… Bueeeeno…. Algo del libreto salió mal. Disparó de acuerdo con lo estudiado para la escena, con tan mala suerte, que el tiro se desvió, y murió una persona inocente que iba de pasajero en la parte trasera del vehículo utilizado para la trama.
¿Qué se perseguía con esta simulación? … ¡Oh! Acusar a uno de los colaboradores más cercano del gobierno saliente de ordenar eliminar al principal testigo de la acusación como se ven en las películas mafiosas y de espionajes. Acusaciones de todas las índoles: droga, lavado, nepotismo, peculado, robo, falsificación de documentos públicos, abuso de confianza, estafa, compras a sobre precios, etc.
Ese espectáculo le bastó al gobierno bananero, para lograr los objetivos políticos trazados, que fueron lograr impunidades jurídicas por los actos de corrupción; por eso, el gobernante de turno decidió apoyar a un candidato de la oposición diferente al del partido sometido a la justicia. Ese candidato ganó en una segunda vuelta. Gobernó la isla de tal modo, que su gobierno terminó de la manera más desastrosa políticamente hablando que el ser humano haya conocido, por los actos de corrupción.
Y es que en esa isla, el padrinazgo está siempre en primera fila protegiendo la impunidad y la corrupción, para que los funcionarios no le limiten sus intereses de sus negocios privados, sino que le permitan manejar parte de los recursos públicos.
Así las cosas, al presidente saliente lo protegen para que no sea encausado de corrupción. Es que la impunidad cubre a la corrupción. Es destructiva para el sistema democrático. Una protección privilegiada y abusiva, genera corrupción porque es una aliada de la complicidad. No olvidemos que el fin del Imperio romano se debió a la corrupción, el nepotismo y la impunidad.
jpm-am


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