Escribí por este medio dos artículos donde criticaba que Guido Gómez Mazara asumiera en el PRM las mismas actitudes que en el PRD, pues los espacios son diferentes y el “liderazgo” de Miguel Vargas en nada se parece al del presidente Luis Abinader y al de Hipólito Mejía.
Censuré que llegando al final de la campaña del 2020 pretendiera no sólo aspirar a la presidencia del partido sino, fundamentalmente, a querer imponer las reglas del juego.
También cuestioné su proyecto presidencial bajo la premisa de que él donde llega busca ser la figura central aunque carezca de los méritos necesarios. Lo atribuí a su muy inflamado ego.

Tras mis planteamientos, en un encuentro accidental en el parque mirador, donde ambos solemos caminar, me recriminó y lo menos que me dijo era que yo era un popi, con lo que pretendía insultarme. Me pareció una payasada y ahí concluyó todo.
Más recientemente, en esta misma semana, al volver a encontrarnos traté de evitarlo, pero él me espetó que levantara la cabeza y con tono poco amistoso me invitó a seguir escribiendo disparates. Seguí caminando no sin antes responderle: y tú sigue soñando.
Fue entonces que se volteó y ya un poco alejados me llamó insignificante e incluso utilizó el término comemierda.
No paré a responderle y recordé cuando después que el doctor Juan Isidro Jiménez Grullón escribió su obra “La falsa izquierda” asistí a un debate sobre esta obra en la que varios exponentes la analizaron un sábado, recuerdo, y el autor respondió a cada uno el sábado siguiente.
Los líderes de izquierda que participaron fueron Fidelio Despradel, Max Puig, Fafa Taveras y Juan B. Mejía.
Brillantes exposiciones todas, excepto la de Juan B, como era conocido el entonces dirigente de la izquierda dominicana, quien lanzó improperios contra el autor del libro descalificándolo de forma radical.
Cuando tocó responder el doctor Jiménez Grullón todos esperábamos su contundente respuesta a Juan B. Tocó las exposiciones de forma individual y cuando tuvo que referirse a su más crítico panelista dijo simplemente que
lo dicho por él era el mejor reflejo de las críticas que en su libro hacía a la izquierda dominicana. Los aplausos no se hicieron esperar.
Simulación y falsedad
Sobre la reacción de Guido puedo decir que son la mejor prueba de las críticas que le he formulado, que su discurso es falso, que su propuesta de debatir ideas es una simulación y que detrás de su humildad se esconde la intolerancia, que tiene ínfulas de grandeza, que se cree con el derecho de formular críticas a mansalva pero que él es intocable. Conmigo afloró su ya conocido ímpetu agresor, aunque por suerte sólo verbal.
Su engaño a un grupo de dominicanos no va a llegar lejos pues él no es ni sombra de lo que se pinta y tal como le dije sus pretensiones de ser presidente de la República no pasarán de un simple sueño pues creo que ya llegó a su techo y por fin le contaron sus votos, muchos de los cuales no volverán a favorecerle tras sentirse engañados con sus mensajes triunfalistas.
jpm-am


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