En 1959, precisamente el primero de enero, un guerrillero barbudo entraba triunfante a la Habana, luego de derrotar las tropas desmoralizadas del gobierno dictatorial de Fulgencio Batista.
Aquella «epopeya esperanzadora», protagonizada por un reducido grupo guerrillero, luego convertido en un ejército irregular de “combatientes revolucionarios”, comandados por Fidel Castro, su hermano Raúl, el argentino Ernesto de la Serna Guevara, alias Che, Camilo Cienfuegos, entre otros; admirada por los amantes de la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos, en todo el mundo, hoy es la antítesis de lo que se esperaba.
El resultado de la famosa “Revolución Cubana” ha sido decepcionante, dañino y desastroso, para ser más exactos: 63 años de férrea dictadura, caracterizada por el control de Cuba, cuadra por cuadra, por los tenebrosos CDR, “Comités de Defensa de la Revolución”, que ha producido millones de exiliados, largos períodos de hambrunas y escaseces, miles de presos, muertos, represión brutal, torturados y decenas de desaparecidos en el mar escapando del «paraíso» comunista.
En dicho régimen, las penas impuestas por manifestarse en contra de la dictadura llegan hasta 18 años de cárcel, condenas recientemente dadas a detenidos en las históricas movilizaciones realizadas el 11 de julio de 2021.
En otra fecha memorable, el 19 de julio de 1979, se produce en Managua, Nicaragua, un hecho histórico similar al ocurrido en la Habana el 1 de enero de 1959; o sea, exactamente 20 años después, cuando entran a la capital nicaragüense de manera triunfante las tropas sandinistas que por largo tiempo luchaban para derrocar la dictadura que acababa de caer, tras la huida del dictador Anastasio Somoza, “Tachito”.
De aquella “Revolución Sandinista”, que había creado en todo el mundo, similares expectativas que la cubana, el resultado viene a ser el mismo: una larga y mega corrupta dictadura familiar comandada por uno de los líderes históricos del sandinismo, Daniel Ortega y la esposa, Rosario Murillo, presidente y vice presidenta, cuyo régimen actual tiende a afianzarse y perpetuarse a base del uso de la fuerza brutal de la represión incesante, arreciada en los últimos meses.
Con las últimas detenciones e inhabilitación de candidatos, políticos opositores, defensores de los derechos humanos y periodistas, el régimen procastrista, enfatiza aún más su carácter totalitario violentando frenéticamente el escaso estado de derecho que todavía pudiese existir, emulando claramente el accionar despótico y brutal, del régimen comunista de la Habana.
Es inconcebible que hoy, esas dos brutales tiranías comunistas, que oprimen inmisericordemente a sus pueblos y que no piensan jamás ceder espacios; sean inexplicable y descaradamente ignoradas por la comunidad internacional, principalmente, por lo Organización de Naciones Unidas, que se hace de la vista gorda y mira para otro lado para no confrontar al despótico y ultra corrupto dictador comunista, Daniel Ortega y su impresentable esposa vicepresidenta, Rosario Murillo.
jpm
Cuba condenó 297 manifestantes con penas de entre 5 y 25 años


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