Cosette Bonnelly: Un retrato de su vida, dedicación y aportes

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EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.

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POR LUIS BRITO

Cosette del Carmen Bonnelly Betances marcó huellas en el periodismo tecnológico, con su partida deja una impronta en la innovación de la comunicación en República Dominicana y su exquisito trato y sensibilidad humana la harán eterna en la memoria de quienes se rodeó y la trataron.

Nacida en Santiago de los Caballeros, norte del país, un 16 de julio de 1956, Bonnelly parte hacia un descanso perenne, pero con la seguridad de que su esencia y su personalidad permanecerán por siempre en el recuerdo de aquellos que la conocieron.

Desarrolló un periodismo de avanzada cuando apenas la tecnología comenzaba a asomarse a los medios de comunicación dominicanos.

Pero su pasión, vehemencia y entusiasmo ya venían poniéndose de manifiesto mucho antes, con la edición impresa del periódico, desde el nacimiento mismo de El Nuevo Diario, un 08 de mayo de 1981.

Esos inicios, que requerían de grandes esfuerzos, de sacrificio, optimismo y confianza para poder sortear situaciones precarias de todo emprendimiento, contaron con una participación directa y protagónica de Cosette.

Cosette Bonnelly junto a su esposo Persio Maldonado y su hijo Persio Sully Maldonado Bonnelly

El buen ánimo y la positividad permanente, incansable, eran herramientas vitales en poder de Bonnelly Betances para contrarrestar y enfrentar, junto a otros ejecutivos, aquellos momentos difíciles por los que atravesó el periódico antes de convertirse en una empresa que hoy ha emprendido vuelo y que apunta a seguir elevándose.

En el ejercicio como periodista, esencialmente desde su rol como directora ejecutiva de El Nuevo Diario, siempre se ocupó de imprimir fuerza y valor a la pluralidad, la apertura y la diversidad de opiniones y criterios.

Esas capas sociales dominicanas desprotegidas, aquellos sectores vulnerables, los segmentos de la población que no alcanzan avanzar en el progreso y el bienestar colectivo, eran preocupaciones permanentes en la cotidianidad periodística de Cosette Bonnelly, ordenando trabajos y contenidos en esa dirección.

El arte y la cultura en sentido general pierden a una de sus mejores aliadas, entusiasta y apasionada seguidora.

Y es que siempre fue, se manifestó y exhibió su amor y su pasión por la pintura, la poesía y la literatura.

Vuela alto, muy alto y descansa en paz, Cosette.

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