Un reconocido economista y amigo, me decía hace unos días que este pais esta un 30% dolarizado y que debería ir haciendo los arreglos necesarios para sustituir el peso por el dólar. Cuando Trujillo un peso equivalía a un dólar. Era cuestión de orgullo mantener un papel moneda nacional con la imagen del dictador
De hecho, es cierto como dice mi amigo, que la economía ya está parcialmente dolarizada. Muchos contratos, ahorros, deudas y transacciones con el exterior se referencian en dólares. Y en algunas zonas turísticas el dólar es el que domina.
Quizás la mayoría de los economistas opina que la dolarización no le convendría al pais por su elevado costo. El primer problema es ¿qué tasa de cambio se utilizaría para dolarizar la economía: 50, 55, 60, 65 pesos por dólar?
El Banco Central, no desaparecería, pero dejaría de ser un banco central convencional. Ya no podría emitir la moneda y perdería gran parte de su capacidad tradicional de actuar como prestamista de última instancia. Además, el costo de la conversión superaría con creces las reservas del Banco Central.

¿Se imaginan convertir una cantidad considerable de billetes en circulación, más depósitos bancarios y pasivos monetarios del Banco Central en dólares? Eso, definitivamente, resulta difícil de digerir en una situación de estabilidad macroeconómica como tiene la República Dominicana (aunque la deuda esta mayormente en dólares).
Otros problemas de la dolarización es que podría afectar los salarios reales y el empleo, con fuertes ajustes fiscales. Precisamente por esta razón el FMI ha recomendado que República Dominicana conserve su moneda para tener flexibilidad cambiaria para absorber choques externos. Con la prudencia con que maneja el BCRD la política monetaria, tendría poco sentido hablar de dolarización.
¿Pero qué ventaja tiene una economía dolarizada?
1. Elimina riesgos de devaluación y fluctuaciones RD$/US$ reduciendo la incertidumbre cambiaria
2. Inflación más baja y vinculada con la de Estados Unidos
3. Tasas de interés mucho menores
4. Favorece la inversión extranjera.
5. Costos cambiarios innecesarios en el comercio con Estados Unidos y el resto del mundo.
6. Remesas que no tendrían que convertirse de dólares a pesos.
7. Limitación del gobierno para financiar desequilibrios mediante instrumentos financieros.
8. Una política fiscal más restringida y en términos monetarios dependiendo de las decisiones de la Reserva Federal de EE.UU
Pero cuidado: En El Salvador la dolarización no produjo el salto económico que algunos esperaban, aunque la inflación y las tasas de interés se redujeron a la mitad. En Ecuador pasó lo mismo, aunque el petróleo ha sido tu tabla de salvación, no la dolarización. Panamá es otra historia. Argentina no dolarizó, pero intentó poner el valor del peso igual al dólar. Un fracaso rotundo.
Aunque responde a la opinión de un amigo economista y a comentarios publicados en otros medios, este artículo pretende orientar a los lectores con un breve análisis sobre el tema.


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