¿Es rescatable el movimiento de Izquierda en RD?

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El autor es activista comunitario. Reside en Nueva York

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POR CARLOS SUAREZ RODRIGUEZ

El pensamiento izquierdista surgió en la República Dominicana durante una de las etapas más complejas de su historia. En 1946, mientras la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo se consolidaba como una de las más crueles y sanguinarias de América Latina, fue creado el Partido Socialista Popular (PSP), cuyos fundadores fueron Freddy Valdez y Mauricio Báez. Mas adelante, dicha organizacion se transformo en Partido Comunista Dominicano (PCD), a partir de la guerra de Abril de 1965.

Aunque fue reprimido y perseguido, el pensamiento liberador de izquierda no pudo ser eliminado de la mente ni del espíritu de gran parte de los dominicanos. Para muchos, representaba la posibilidad de salir de aquel régimen oprobioso y transformar sus condiciones de vida.

Con el paso de los años surgieron nuevas expresiones políticas que dieron origen a nuevas organizaciones decididas a combatir la tiranía, enfrentar sus remanentes y alcanzar importantes conquistas populares.

En 1956 salió a la luz pública el Movimiento Popular Dominicano, dirigido por Máximo López Molina y acompañado por un grupo de revolucionarios, entre ellos Tácito Perdomo, Andrés Ramos Peguero, Pablo Antonio y Julio Martínez. Esta organización dio lugar posteriormente a varios grupos, como el Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO), el Partido Comunista de los Trabajadores (PCT) y el Núcleo Comunista de los Trabajadores (NCT), además de otros más pequeños que aún permanecen activos.

En 1959 fue fundado el Movimiento Revolucionario 14 de junio, conocido por las siglas 1J4. A partir de 1968, esta organización pasó a denominarse Línea Roja del 1J4.

De estas organizaciones surgieron las distintas corrientes de izquierda que todavía forman parte de la vida política dominicana, aunque muchas desaparecieron durante ese proceso.

Según declaraciones del dirigente izquierdista Manuel Joaquín Colón, un inventario reciente señaló que en el país existen más de 60 organizaciones y grupos identificados como izquierdistas o progresistas.

Avances y logros

Pese a fuertes obstáculos, la izquierda dominicana se fortaleció y llego a representar una esperanza para muchos nacionales que anhelan una alternativa de poder con voluntad de resolver los grandes males que los afectan.

La participación, iniciativa y el sacrificio de dirigentes y militantes de izquierda fueron determinantes en el avance y logro de significantes conquistas populares.

Su clara visión trazo el camino para la creación de una conciencia nacional que fue trascendental en etapas críticas de la vida histórica del país, y las luchas que en cada una de ellas se llevaron a cabo; tales como el derrocamiento de la dictadura del sátrapa y el desmantelamiento de sus remanentes, el fuero universitario y la subsecuente apertura de esa casa de estudio a la capa baja, el rechazo contundente a la invasión de 1965, la lucha contra los regímenes represivos que le siguieron al derrocamiento del régimen de Trujillo y contra sus políticas económicas neoliberales, entre muchas cosas.

Todas esas conquistas fueron posibles gracias a la dedicación y el sacrificio de dirigentes y militantes izquierdistas que desafiaban diariamente las fuerzas conservadoras dominantes que las negaban y a los cuerpos represivos que servían al sistema.

DIvisión 

Las posibilidades de avanzar con un plan de lucha en demanda de mayores conquistas para las masas populares por parte de la izquierda se desvanecían en la medida que su dirigencia perdía el rumbo hacia esfuerzo y lucha unificada y en cambio, se enfrascaba en debates y luchas por diferencias ideológicas y personales que la dividían, y la hacían cada vez menos eficaz. Los efectos de esa tendencia no han podido ser superados aun.

Aunque grandes figuras sostienen que los conflictos y las diferencias de opinión, manejado dentro de la lógica del materialismo dialectico, fortalecen la lucha, en el caso de la izquierda dominicana solo sirvió para hacerla cada vez más débil.

La militancia, que seguia con entusiasmo abrazada a la lucha reivindicadora, se frustraba y con frecuencia se volvía impotente. La pasión ciega y sectaria basada en asuntos ideológicos, así como los egos personales podían más que la posibilidad prometedora de una fuerza consolidada luchando unida contra los enemigos comunes y por conquistas populares.

Décadas de rivalidades y debates estériles han transcurrido; mientras el pueblo espera que la sensatez reine y que surja de nuevo una luz que guie a la izquierda hacia un mejor y más claro camino de lucha.

Ni el encarcelamiento de dirigentes y militantes, ni las torturas y pérdida de vidas sirvieron para provocar en esos dirigentes una reflexión que condujera a un debate de sus diferencias dentro del marco del materialismo dialéctico para hacerse más fuerte. Al no lograr manejar con efectividad sus diferencias la izquierda perdió la perspectiva de crecer y fortalecerse mediante la construcción de alianza favorables.

El imperialismo y los gobiernos de turno aprovechan el fraccionamiento del movimiento para endurecer sus medidas de represión y sus políticas neoliberales.

Izquierda nueva 

Dado la fracturación y debilitamiento de la izquierda en este momento en la Republica Dominicana, muchos se preguntan si aún hay espacio para su rescate.

Los grupos de izquierda y progresistas en el país se encuentran actualmente en condiciones de extrema dificultad. Su capacidad para organizar al pueblo está muy reducida, y el nivel de dispersión es cada vez mayor.

Como lo dijimos ante, la cantidad de pequeñas organizaciones y grupos existente es enorme y sigue en expansión. Lamentablemente, ninguno por separado tiene la fortaleza para incidir significativamente en la escena política del país.

Las fuerzas de dominación continúan apostando a esa división como fórmula para replegar y prevenir el surgimiento de un movimiento que pueda producir transformaciones a las estructuras del sistema.

Aspiración de la población

El trauma en la población, producto de las luchas internas y divisionistas registradas en el seno de la izquierda, es notorio, sobre todo en la juventud.

Sin embargo, gran parte del pueblo mantiene latente su aspiración por esa opción liberadora que dé al traste con el sistema de explotación y marginalización que continua agobiándola.

Cada día aumentan los dominicanos de ingresos modestos que ven limitada la posibilidad de una mejor educación para sus hijos, el acceso al cuidado de salud y a viviendas dignas.

Los feminicidios y el crimen en general se han constituido en una epidemia que infecta a toda la sociedad, y los recursos naturales continúan siendo arruinados y entregados a manos privadas. La corrupción en el manejo de las cosas publicas sigue siendo alarmante y el costo de la vida es insostenible.

Para los sectores marginados, el derecho a la sobrevivencia se le va de las manos. Cada día niños, ancianos y mujeres padecen hambre y desnutrición, falta de abrigo y condiciones de salubridad horribles. Padres desempleados, ven con impotencia a sus hijos sufrir y enfermarse sin poder remediarlos.

La lucha por mejorar y eliminar tanta calamidad y deshumanización en la población debe ser el propósito y la prioridad de la organización militante de izquierda. Las diferencias ideológicas y los egos personales nunca debieran anteponerse a la necesidad de enfrentar unidos al enemigo que nos acorrala y nos aniquila con sus políticas de explotación y oprobio.

Desde esa lógica, es difícil comprender la fracturación del movimiento de izquierda en la Republica Dominicana, y la inacción en que se encuentra hoy.

El pensamiento de izquierda ha sido y debiera seguir siendo promotor de los cambios progresistas en todas partes, incluida la Republica Dominicana.

Las fuerzas dominantes de derecha conceden reclamos solo cuando se ven forzados por los sectores afectados, pero nunca son proponentes de los mismos. Cualquiera que sea el nombre que tomen quienes organizan demandas populares, solo el pensamiento de izquierda las origina y las provoca. Los demás son convencidos o forzados a apoyarlas.

Fusión 

Recientemente fui invitado a una proclama en la ciudad de Nueva York. Era la ratificación de la que se había producido recientemente en la Republica Dominicana, anunciando la reunificación del Movimiento Caamañista y la Fuerza de la Revolución. Ambos grupos políticos tomaron camino separados en 1996, por razones que no domino en detalles, pero que podemos describir como una de las muchas fracturas que se produjeron durante décadas de división y dispersión de toda la fuerza que conformaba el movimiento de Izquierda.

En ocasiones anteriores hemos visto intentos de unificar algunas fuerzas consideradas de izquierda o progresista sin que hayan surtido efectos positivos.

En esta ocasión hubo elementos que merecen ser considerados. En primer lugar, ambos grupos reconocen el error cometido al separarse, admitiendo que a ninguno de los dos le fue bien. Segundo, reconocen la debilidad del movimiento de izquierda como resultado de la dispersión. Tercero, reconocen lo difícil que sería para cualquiera de las organizaciones existentes competir por si sola. Cuarto, hubo representación de otros grupos de izquierda, que coincidieron en la importancia de la lucha unificada por las reivindicaciones populares y la adquisición del poder. Inclusive dejaron abierta la posibilidad de la participación unificada de un frente amplio en los comicios del 2028.

Es precipitado predecir que pasara con este nuevo ensayo de unificación de izquierdistas y progresistas. Tendremos que esperar que esa iniciativa tome forma.

Seria de suma importancia que dicho plan de unidad se expanda a otros grupos, y que juntos sean capaces de llegar a un segmento considerable de la población hasta el punto de que pueda considerarse una consolidación de fuerzas capaces de hacer un aporte significativo a la lucha de los oprimidos contra sus opresores y que se convierta en una opción de poder real.

Las diferencias ideológicas y los egos personales no son las únicas barreras para lograr aglutinar los múltiples grupos.

La simple consignas de que queremos la unidad con frecuencia choca con la auto percepción que pueda tener cada uno de ellos, en término de su fuerza y capacidad. Unos podrían considerarse mejor posicionados por tener más miembros; otros por contar con el reconocimiento de la junta central electoral; y en algunos casos, por haber logrado, o buscar obtener lo que consideran una cuota de poder, entiéndase como tal una diputación, una regiduría, una alcaldía etc. Aunque de forma aislada tales posiciones no constituyen un poder relevante, le cuesta sacrificarla en beneficio del colectivo.

Solo el tiempo lo dirá.

Evaluación 

Para iniciar y lograr una unidad amplia es necesario que la dirigencia actual de la izquierda dominicana realice una evolución separada (cada grupo) y colectivamente sobre la realidad política del país y su propia realidad.

Cada sigla debe ser objetiva en cuanto a su dimensión particular, para poder insertarse de manera armónica en la reconfiguración y recomposición que, en tal caso, se requeriría de todo o gran parte del movimiento de izquierda.

Ninguna sigla debe sobre estimarse en sus posibilidades, pues si bien algunas experimentan una ligera ventaja con respecto a otras, ninguna por si sola está en posición de hacer una inserción significativa ni el proceso electoral, ni en lucha del pueblo por sus reivindicaciones.

Un primer paso seria un congreso de tres días de todos lo grupos, donde puedan expresar ampliamente las opiniones e inquietudes. Y donde desarrollen un propósito común con objetivos y reglas claras. Hacer esa convocatoria no le sería difícil, pues tengo entendido que ya se reúnen muchos de las organizaciones. Tratarían entonces de hacerla mas extensiva y de ampliar la misión y hacerla más a largo plazo.

Sería conveniente que tomaran en consideración el principio de la ciencia física donde postula que el efecto de una fuerza aplicada unida es siempre mayor que el efecto de sus componentes actuando por separados.

Igualmente quiero referir aquí el viejo refrán de si ser “cabeza de ratón o cola de león”

Se puede ser león sin necesariamente ser la cola. Basta con crear un ambiente donde las decisiones sean basadas en el fruto de la síntesis de las ideas de todos y todas. Donde no se imponga la sabiduría de un grupito o elite sobre la gran mayoría, de quienes solo se busca su apoyo y solidaridad.

suarezc5577@gmail.com

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