La inseguridad alimentaria: amenaza silenciosa 

imagen
El autor es dirigente poliíico. Reside en Santo Domingo

Escuchar artículo

POR JAIRO ESPINO

La República Dominicana ha mantenido un ritmo de crecimiento económico desacelerado en los últimos seis años que la sitúa entre las economías menos dinámicas de América Latina. Sin embargo, detrás de los moderados indicadores macroeconómicos persiste un desafío que amenaza la sostenibilidad de ese crecimiento: la inseguridad alimentaria. No se trata únicamente de un problema relacionado con el acceso a los alimentos, sino de un fenómeno con profundas repercusiones sobre la producción, el empleo, la estabilidad de los precios y la calidad de vida de la población.

La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas pueden acceder, de manera permanente, a alimentos suficientes, nutritivos y de calidad. En sentido contrario, al anuncio que publica el gobierno la inseguridad alimentaria aparece cuando ese acceso se ve limitado por factores económicos, climáticos, sociales o productivos. En un país como la República Dominicana, donde una parte importante de los alimentos básicos depende de las importaciones, cualquier alteración en los mercados internacionales puede trasladarse rápidamente al bolsillo de los consumidores.

El primer impacto económico se refleja en el aumento del costo de la canasta familiar que al día de hoy ronda los RD$53,000,00 pesos en promedio. Cuando suben los precios internacionales de los cereales, aceites, fertilizantes o combustibles, también aumentan los costos de producción y distribución de los alimentos. Como consecuencia, las familias deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación, reduciendo el gasto en educación, salud, recreación o inversión.

Este cambio en los patrones de consumo termina afectando la demanda interna, uno de los motores del crecimiento económico nacional. La agricultura dominicana también enfrenta importantes desafíos. El cambio climático ha incrementado la frecuencia de sequías, inundaciones y tormentas que afectan la producción agrícola.

A esto se suman los elevados costos de los insumos, las limitaciones tecnológicas y la escasa infraestructura de almacenamiento y transporte. Cuando disminuye la producción nacional, el país se ve obligado a importar mayores volúmenes de alimentos, aumentando la dependencia externa y ampliando el déficit comercial agroalimentario.

Otro efecto menos visible, pero igualmente importante, es la pérdida de productividad laboral. Una alimentación insuficiente o de baja calidad repercute directamente en la salud de los trabajadores, disminuyendo su rendimiento físico e intelectual. Las empresas enfrentan mayores niveles de ausentismo y menores niveles de eficiencia, factores que reducen la competitividad de la economía. A largo plazo, la desnutrición infantil limita el desarrollo del capital humano, afectando la formación de una fuerza laboral más preparada e innovadora.

La inseguridad alimentaria también ejerce presión sobre las finanzas públicas. Ante el incremento del costo de los alimentos, el Estado suele ampliar programas de subsidios, asistencia social y apoyo a los productores agrícolas para proteger a los sectores más vulnerables. Aunque estas medidas son necesarias e insuficientes en este periodo gubernamental, representan mayores compromisos presupuestarios que pueden limitar y reducir aún más la inversión en infraestructura, educación, investigación o salud.

El turismo, principal generador de divisas del país, tampoco permanece ajeno a esta realidad. El incremento en los costos de los productos alimenticios encarece la operación de hoteles, restaurantes y servicios vinculados al sector, reduciendo su competitividad frente a otros destinos del Caribe. De igual manera, la industria agroalimentaria enfrenta mayores costos de producción, lo que afecta tanto el mercado interno como las exportaciones.

Inevitable?

Sin embargo, la inseguridad alimentaria no debe interpretarse como un problema inevitable. La República Dominicana posee condiciones favorables para fortalecer su producción agrícola mediante el uso de tecnologías modernas, sistemas de riego más eficientes, investigación científica y mejores mecanismos de financiamiento para pequeños y medianos productores. Asimismo, resulta indispensable reducir las pérdidas postcosecha, mejorar la logística de distribución y diversificar las fuentes de abastecimiento para disminuir la vulnerabilidad frente a las crisis internacionales.

Garantizar la seguridad alimentaria significa mucho más que asegurar alimentos en los mercados. Implica proteger la estabilidad económica, preservar el poder adquisitivo de las familias, fortalecer la producción nacional y construir una economía más resiliente frente a los desafíos regionales y globales. En un contexto marcado por el cambio climático, las tensiones geopolíticas y la volatilidad de los mercados internacionales, la capacidad de producir y garantizar alimentos suficientes se convierte en un activo estratégico para el desarrollo nacional.

La verdadera fortaleza de una economía no solo se mide por el crecimiento de su producto interno bruto, sino también por su capacidad para asegurar que ese crecimiento se traduzca en bienestar para toda la población. En ese sentido, enfrentar la inseguridad alimentaria debe convertirse en una prioridad de Estado, porque de ella depende no solo la salud de los dominicanos, sino también la estabilidad y el futuro de la economía nacional.

ingjairoespino@gmail.com

jpm-am
Compártelo en tus redes:
ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.
0 0 votos
Article Rating
guest
0 Comments
Nuevos
Viejos Mas votados
Comentarios en linea
Ver todos los comentarios