POR ANTONIO JOSE GOMEZ PEÑA
El éxito político en el siglo XXI no es producto del azar ni de la improvisación; es el resultado directo de la gerencia, el análisis de datos y la ingeniería aplicados al bienestar social. La reciente reunión del Comité Nacional y la posterior XXIII Convención Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quedó demostrado no solo una formidable capacidad operativa, sino que envió un mensaje contundente a la ciudadanía dominicana: El PRM es una maquinaria institucional sólida, que se actualiza y se conecta con la gente.
Reflexionando acerca de las últimas resoluciones aprobadas por la alta dirigencia del partido, con miras a la XXIV Convención Nacional Ordinaria, el escenario motiva a reafirmar la visión y el compromiso con el fortalecimiento del partido. Mi formación como ingeniero, me hace concebir la política como un sistema donde cada engranaje debe funcionar con absoluta precisión. Visualizo como el sistema perremeísta se sostiene hoy sobre columnas fundamentales, el liderazgo que, a través de sus discursos y acciones buscan blindar la cohesión del partido.
El primer pilar es el arbitraje de Estado de nuestro líder principal, el presidente Luis Abinader. Su visión ha logrado lo que parecía imposible en nuestra historia democrática, un verdadero quiebre entre la vieja y la nueva política. Abinader ha consolidado un modelo de gestión que prioriza las reformas profundas y la estabilidad, marcando el compás moral e institucional para el resto de la organización.
El segundo pilar es la transparencia radical del presidente del partido, José Ignacio Paliza, siendo categórico al reafirmar el régimen de consecuencias que nos separa definitivamente del pasado de otras organizaciones. Su advertencia resonó como un mazo ético frente a la dirigencia: «si las hace, las paga». Esa es la garantía de que el PRM no tolerará desviaciones; la integridad y la ética son nuestras principales métricas de éxito.
En el plano operativo, la ingeniería organizativa cuenta con el respaldo de los mecanismos defendidos por Deligne Ascención. La ratificación unánime de la convención de delegados como método de elección interna no es un simple formalismo burocrático; es una decisión estratégica y calculada para preservar el orden, evitar fracturas históricas y garantizar que las decisiones recaigan en los cuadros militantes que verdaderamente comprenden los objetivos del proyecto de nación.

Pero esa estructura técnica necesita el impulso ideológico del liderazgo de nuestra secretaria general, Carolina Mejía, quien es la brújula política con la eficiencia gerencial y la empatía que le caracteriza, aborda el sentir de nuestras bases con una contundencia indiscutible: «ningún perremeísta debe sentirse, ni ser hecho sentir, como un extraño en el gobierno que ayudó a construir», afirmó ante el Comité Nacional.
Carolina entiende perfectamente que la verdadera fuerza del partido reside en su militancia. Como bien apuntó en su llamado a la cohesión, destacando la colectividad del proyecto partidario que exige crear oportunidades reales para aquellos con la capacidad, la preparación y la voluntad de aportar al desarrollo del Estado.
En el último encuentro, la secretaria general hace un balance de sus ocho años en el cargo y agradeció a la dirigencia y a las bases, pero además lanzó un mensaje estratégico de cara a los próximos procesos: La importancia de fortalecer la cohesión interna del PRM, blindar el legado del presidente Luis Abinader, reivindicar el papel de la dirigencia territorial y proyectar una imagen de partido organizado, con la madurez política que lo prepara para competir con éxito en las elecciones nacionales de 2028.
El liderazgo principal marca el norte, la escucha atenta de los ciudadanos y los compañeros de partido, es sin duda alguna, la mejor herramienta para seguir en sintonía con el pueblo dominicano.
La XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM aprobó un conjunto de reformas estatutarias orientadas a fortalecer y modernizar la estructura del partido. Asimismo, se acordó reprogramar la XXIV Convención Nacional Ordinaria para el 9 de agosto de 2026, fecha en la que serán elegidas las nuevas autoridades nacionales del partido.
En nuestra reciente conversación con el renombrado político Josep Antoni Durán i Lleida, destacó que el ejercicio político exige un diálogo permanente, capacidad de transacción, reconocimiento del otro y disposición a ceder y a llegar a acuerdos para seguir avanzando.
Esta visión de apertura, cercanía y gestión eficiente, pone freno a la desafección política, un fenómeno global al cual la República Dominicana no es ajena. Cuando el militante y el ciudadano se sienten valorados, la desconfianza retrocede y la democracia se fortalece.
Desde Europa, los dirigentes del partido debemos asumir este llamado como propio. Los dominicanos en el exterior somos un brazo inversor, cultural y moral de la patria; no somos extraños en este proyecto. Somos un motor de apoyo y crecimiento.


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