Entre los nacimientos imprevistos y súbitos que registra la humanidad el caso de Georgias de Epiro proyecta una singularidad que, además de causar espantos, deja anonadado al más insensible de los mortales.
Resaltan algunos legados históricos que su existencia humana se produjo al momento del funeral de su apreciada madre, cuando los sepultureros estuvieron a punto de enterrarla y escucharon súbitamente algunos desesperantes gritos que salían de su féretro, como reacción de un niño saludable que había salido del vientre de su fallecida progenitora.
En el presente, Georgias de Epiro es calificado como un sofista y retórico filósofo de la Antigua Grecia, conocido por su relativismo moral y su crítica a la posibilidad de un conocimiento absoluto.
Su profunda y embarazosa doctrina filosófica se describe, esencialmente, en su obra «Sobre el no ser», donde sostiene que nada existe, incluso si existiera, no sería cognoscible y si fuese entendible, no podría ser comunicable.
Hay quienes sostienen que Georgias de Epiro vivió unos 108 años de edad y también es considerado como el primer nihilista, una corriente de pensamiento que niega la existencia de valores, sentido o propósito en la vida, proveniente del latín «nihil» (nada), caracterizada por la negación de los principios morales, religiosos, políticos y sociales, así como la negación de la posibilidad de conocimiento objetivo.
En otras palabras, un nihilista es alguien que cree que la vida no tiene sentido y que no hay valores o principios universales, su práctica consiste en “creer en la nada”.
Como acucioso pensador, también encarna uno de los principales representantes del sofismo, una corriente filosófica que se singulariza, esencialmente, por su énfasis en la habilidad de argumentación y la crítica a la verdad tradicional.
En lo concerniente a la retórica, Georgias se convirtió en un extraordinario maestro, enseñando a otros pensadores de su época a utilizar el lenguaje como una valiosa herramienta para la persuasión y la influencia.
Resultado de su cosmovisión, producto de su constante búsqueda de una comprensión del mundo material y la humanidad, el aludido filósofo de la Antigua Grecia pasó a ser el primero en utilizar esquemas de estructuras periódicas, lo que hizo posible que clasificara los distintos tipos de discursos en científicos, judiciales y filosóficos, al tiempo que identificara “figuras” como recursos formales utilizables en la prosa.
Al cierre de estos apuntes, es necesario resaltar que Georgias de Epiro representa un personaje del mundo de las ideas y el pensamiento social universal sumamente complejo y controversial en la historia de la filosofía griega y que su nihilismo, su insistencia en la retórica y su cuestionamiento de la verdad, lo catapultaron como una figura influyente y fascinante, objeto de estudios y debates interesantes en el presente, tal como ocurrió en el pasado.
Profundicemos en su pensamiento y aportes…
of-am


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