Casi todos los presidentes de los países de América Latina en sus visitas a Uruguay acuden al humilde hogar de Pepe Mujica para tomarse fotos con el paradigma de liderazgo humilde, sencillo, pulcro y austero del siglo XXI.
El expresidente uruguayo camina al sepulcro y a la inmortalidad, igual como sucedió con Joaquín Balaguer.
Los presidentes que visitan a Pepe Mujica lo hacen sólo en busca de imágenes con impacto noticioso, pero en nada comparten la filosofía y forma de vida de un ser humano que ejerció la presidencia y moldeó el poder a sus convicciones, diferente a la conducta de doble moral que caracteriza a los políticos latinoamericanos.

Van hacia dónde Pepe Mujica no para aprender de él, sino con el único propósito de hacer marketing presentándose al lado de un personaje egregio, especie en extinción.
La gran verdad es que todos los presidentes de América Latina, incluyendo a Luís Abinader, admiran, valoran y respetan a donde Pepe Mujica, pero ninguno quiere parecerse a él, ni seguir sus pasos.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Irán amenaza aliados EEUU con restricciones y cortes al crudo
EEEU y Arabia Saudí firman un acuerdo de cooperación nuclear
Abinader entrega certificaciones a empresas en seguridad laboral
Santo Domingo y Pedernales concentran 23% ilegales presos
Partido político de Haití apoya gobierno contra la inseguridad
Ulloa exhorta a la PN asumir su reforma con vocación servicio
Dictan tres meses de prisión a mujer acusada de matar hija
CARD califica de «atentado» el artículo 310 del Código Penal
Cuestionan ganancias de ARS por más de RD$20 mil millones
Abinader promete transformar sistema educativo dominicano


