En la República Dominicana, sin lugar a dudas, disfrutamos de un régimen democrático que respeta la libertad de expresión y el libre debate de las ideas, lo cual, también está consignado en la Constitución. En varias leyes adjetivas se admite como norma válida en el uso consuetudinario y se defiende en calidad de un derecho inalienable de los ciudadanos.
Como contrapeso al provecho de esas libertades y buen uso de los referidos derechos imperantes en sociedades democráticas, se impone el cumplimiento de los deberes inherentes a las buenas normas, la decencia, el uso adecuado de gestos, ademanes y las expresiones que evidencien nuestra educación y el respeto por los demás.
No obstante esos deberes, desde hace años un reducido grupo de comunicadores y “opinólogos” a través de los medios de comunicación y redes sociales se han propuesto “llamar la atención” o “ganar rating” a través del insulto grosero contra instituciones y personalidades. Se disputan la primacía en quién utiliza más “palabrotas de mal gusto”, vulgaridades y un vocabulario soez con el que pretenden ofender y dañar honras de quienes, en un determinado momento, les adversan o no comparten sus ideas o actitudes políticas.
Para ese reducido grupo solo existen sus derechos. El cumplimiento de los deberes es “para los otros”. No aceptan límites para sus expresiones vulgares e insultos por “cualquier quítame esta paja”. Únicamente exigen y reconocen el “respeto a sus derechos” que, con sus inconductas, lo convierten en un verdadero libertinaje.
Esos comunicadores se encuentran tan “auto-encumbrados” que, en forma olímpica, atentan contra la memoria histórica del pueblo y en el propósito de “hacerse los graciosos” y ganar supuesto incremento de la audiencia para sus programas de radio o televisión llegan a la insolencia de blasfemar e insultar al creador de nuestra nacionalidad, al prócer y Padre de la Patria, general Juan Pablo Duarte.
En interés de contribuir con el adecentamiento de la comunicación, fortalecer el régimen de derechos democráticos y el disfrute auténtico de las libertades, se impone que empecemos a exigen el uso de los mecanismos institucionales, el apego a las leyes y al debido proceso para colocar un fuerte torniquete a los deslenguados e irreverentes que se proponen enlodar la inmaculada imagen de nuestros prohombres, de cuyos sacrificios y patrióticas acciones se benefician las presentes y futuras generaciones.
Debemos actuar sin dobleces ni temor contra el uso del insulto y vocabulario soez en los debates a través de los medios de comunicación y redes sociales.
Tenemos que respetar para que se nos respete. Es necesario superar las banalidades y desconsideraciones. Debemos elevar el debate de las ideas. Respetemos la memoria histórica del pueblo dominicano. Honremos a los héroes y mártires que hicieron posible que en la R. Dominicana disfrutemos de paz, libertades y del Estado Social y Democrático de Derecho que impera en nuestro país.


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