Abinader -auspiciando más intervención militar de EEUU en nuestro país, en la isla y en la región latino-caribeña, y violando flagrantemente normas nacionales e internacionales y su propia Constitución- ha colocado al RD en la peligrosa condición de territorio, costas y espacio aéreo de la gran plataforma caribeña del plan de invasiones y ocupación de esa superpotencia decadente y enferma.
Las primeras dos aeronaves de guerra del Pentágono de gran capacidad arribaron el pasado domingo 7 de noviembre a territorio dominicano dentro del plan regional de guerra de EEUU. Luego llegaron cuatro más
Las aeronaves militares, que trajeron equipos y suministros especiales, aterrizaron de manera simultánea en la Base Aérea de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).
La primera de las aeronaves, un imponente C-5 Súper Galaxy, tocó suelo dominicano por la Base Aérea de San Isidro, mientras que un C-17 Globemaster III lo hizo por el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).
-El C-5 Galaxy es un gran aeronave de transporte militar estadounidense, diseñado y construido por la Lockheed para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). “con capacidad de transporte estratégico pesado de alcance intercontinental, pudiendo llevar cargas descomunales y sobredimensionadas, incluyendo cargas aéreas certificables (incluidas mercancías peligrosa)”

-El C-17 Globemaster III “es un avión de transporte militar pesado, estratégico y táctico, clave para mover tropas, vehículos (incluyendo tanques M1 Abrams) y carga a bases militares principales, incluso a pistas no preparadas, gracias a sus capacidades STOL (corta distancia de despegue y aterrizaje) y reversas de empuje en vuelo para descensos pronunciados”, que es operado frecuentemente por la Fuerza Aérea de EE. UU., “para lanzamientos de paracaidistas”.
Eso no son aviones para perseguir narcotraficantes, ni para limitarse a bombardear lanchas de pescadores; como no lo son los portaaviones, barcos de guerras y submarinos desplegados en el Caribe y el Pacífico, muy especialmente frente a las costas venezolanas y colombianas, próximo a Cuba, Nicaragua y México, con Haití invadido y en medio del golpe electoral en Honduras.
Son para asaltar países soberanos, robar petróleo, gas, oro, litio, uranio, tierras raras, biodiversidad, agua y titanio e intentar controlar militarmente Nuestra América. Esos emplazamientos -como los de Puerto Rico, Aruba, Curazao y Trinidad Tobago- forman parte del plan de repliegue agresivo del Pentágono, actualizando la Doctrina Monroe con el corolario de Trump y el interés del Complejo militar-industrial–financiero de EEUU.
Un plan para aplastar soberanías y controlar militarmente el conjunto de Nuestra América, procurando retomar territorios, recursos naturales y mercados perdidos frente a sus adversarios del nuevo orden multipolar (BRICS) y el auge de la autodeterminación del Sur global.
Un plan, que de ejecutarse, habrá de despertar a todos los jaguares latinos-caribeños y encender los volcanes de la región, acompañados de osos, tigres y dragones solidarios de Asia y África.
jpm-am


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