Ahora que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se halla inmerso en los trabajos previos al inicio del X Congreso del PLD, se hace necesario que su militancia dirigencial haga un alto en el camino y exprese un mea culpa al presidente de ese Partido, Danilo Medina.
Quizás este razonamiento, a primera impresión, pudiera generar asombro entre la gran mayoría de los peledeístas, pero no me cabe la menor duda de que al finalizar la lectura de la presente entrega, quizás muchos lleguen a estar de acuerdo con mi planteamiento.
Y es que deja mucho que decir la actitud asumida por los dirigentes de ese Partido, a todos los niveles, ante la embestida abusiva, bestial y bochornosa promovida por el gobierno de Luis Abinader contra los más cercanos colaboradores, y familias, del Presidente Danilo Medina, lo cual, entiendo yo, resultó ser el factor determinante de la derrota vergonzosa del PLD en los pasados comicios.

Hay que admitir, con toda responsabilidad, que no se supo, o no se quiso, enfrentar con gallardía y entereza esa andanada de persecución política contra familiares de Danilo y otros altos funcionarios de su gobierno cercanos a él.
Todas esas acciones, a todas luces abusivas e injustas en contra del PLD, no tenían otro objetivo que dañar la imagen del máximo líder de ese partido, Lic. Danilo Medina, y con ello, pretender destruir al partido.
Pero lo que más llama la atención es que esa actitud de los altos dirigentes del PLD no fue la misma cuando en el 2000 el Presidente de ese entonces, Ing. Hipólito Mejía, sometió a una buena cantidad de funcionarios del gobierno peledeista, 1996-2000, que encabezara el ex presidente Leonel Fernández.
En esa ocasión sí se mostraron dispuestos a enfrentar con coraje y valentía esos atropellos cometidos por el gobierno del PRD de entonces, desatando, al igual que ahora, la más cruel e injusta politización de la justicia (lawfare) en la República Dominicana.
Fue tal el arrojo y la responsabilidad con los que actuaron esa vez los altos dirigentes del PLD, que en fecha 24 de noviembre de 2000, el liderazgo peledeista dispuso acompañar a Leonel Fernández hasta la Procuraduría General para “constituirse en prisión”, tras el inicio del «proceso judicial» al Programa PEME.
Con esa acción llevada a cabo, de manera valiente y responsable, por la alta dirigencia del PLD, en ese entonces, cesaron la persecución, el maltrato y la desconsideración de funcionarios del PLD, y pudo ésto, en cierta forma, contribuir a despejar el camino para que el PLD volviera al poder en el 2004.
Era, en ese entonces al igual que ahora, una vulgar persecución política desatada por los gobiernos del PRD, ahora PRM, con la finalidad de destruir al PLD. Lo único que en aquella ocasión sí se le dio una respuesta igualmente política, cosa que no ocurrió esta vez.
Esta vez, el liderazgo del PLD se amilanó y permitió que este gobierno haya pretendido durante cuatro años manchar la imagen de su presidente Danilo Medina, quedándose de brazos cruzados, por lo que resultaría un acto de justicia y responsabilidad, por lo menos, el quitarse el sombrero y expresarle un mea culpa al Presidente Medina.
jpm-am


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