Un gran momento entre tantas angustias
Este domingo pasado, celebramos los 52 años de la instalación en el país de la práctica del Tae Kwon Do, al mando de un joven siempre sonriente, soñador, emprendedor, visionario, que abandonó un trabajo excelente en la Embajada de Estados Unidos en el país para dedicarse a desarrollar el karate, a formar jóvenes, a educar en la formación de hombres y mujeres para ser mejores ciudadanos.
José Ramón Reyes, Cuqui Reyes, cinturón negro en Tae Kwon Do, dirigía el Instituto Jhoon Rhee, donde confluían jóvenes de todas las clases sociales de la Capital, lo que rápidamente se irradiaba por todo el país y en poco tiempo la práctica del karate se constituía en una fiebre.
Debo testimoniar que la interacción cotidiana con el estilo de vida que enseña el Tae Kwon Do, basado en el respeto, la obediencia, la responsabilidad, ha sido parte fundamental de mi formación de vida, que iniciada en un hogar cristiano y la escuela, me han hecho un hombre de bien, con amor a la familia, apego a la ley y respeto irrestricto al derecho de los demás lo que, aunque parezca inmodesto, lo digo sin rubor.
Este domingo pasado me sentí privilegiado de estar entre más de un centenar de karatecas, contemporáneos de edad, la generalidad ejerciendo las más variadas profesiones, pero todos con un punto en común: son hombres de una recia formación, convicciones, honestidad, apego a la buena convivencia.
Esa pléyade de hombres y mujeres rindieron honor merecido a un Cuqui Reyes, que peinando canas y de caminar pausado, fue reconocido como el gran propulsor y padre del Tae Kwon Do en República Dominicana. El abarrotado auditorio de la Asociación Odontológica Dominicana estalló en un prolongado aplauso al ser llamado al escenario para recibir el pergamino de reconocimiento.
También fueron homenajeados los pioneros del karate, profesores Roberto Álvarez, Césare Rímoli, Marino Ginebra, Jesús Feris Iglesias, Rafael Mota, Frank Jorge, José Portela, José y Alberto Rincón, José Lebrón y los grandes maestros Marcos Wilamo y Ramón Smith, Norberto y Sócrates Puello, así como al maestro Leonidas López y los promotores José Brache y Ellis Pérez, entre otros.En medio de las tantas tensiones en que vivimos, provocados por las rebatiñas políticas, la violencia callejera y delincuencial, accidentes de tránsito, el alto costo de la vida, el pesimismo y desesperanza que afectan a mucha gente, estar allí fue como recibir un bálsamo del cielo, en que para mí tuvo además la emoción de que me acompañara mi hijo Fernando, hoy cinturón verde de karate.

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