El Discurso a la Nación del 27 de Febrero siempre crea polémicas. Reverenciado por seguidores del gobierno, es piedra amolar para la oposición. En esta ocasión tiene un lugar singular, porque llega en medio de un triunfo en las municipales, y con las presidenciales tocando puertas.
La institucionalidad tiene dobleces. Imposible que una pieza oratoria tan importante no lance sus consignas por la reelección. Es una tribuna a la que se tiene acceso sólo una vez al año.
Las memorias de los ministros, leídas por el Presidente, le dá un especial toque a las obras del gobierno. Necesarias en algunas comunidades, pero rechazadas por la oposición, por sus efectos colaterales. El Presidente da esperanzas, pero también deja temas importantes en el tintero.
Temas que hoy son considerados básicos, son tratados de soslayo, o se trae de nuevo páginas viejas, que de hecho no solucionaron nada. El alto costo de la vida, la violencia, la creación de una política de pleno empleo, y las escuelas, se quedaron en la gatera.
No hay una promesa clara y definitiva de que se va a contrarrestar el alto costo de la vida. Imposible volver a los precios de hace cuatro años, pero hay que poner controles de una inflación que lleva a la muerte a miles de dominicanos.
La violencia es indetenible. Las medidas de simple acción policial, no han dado resultados. Falta la etapa de prevención. La policía juega su rol de detener a los delincuentes después que cometen un delito, pero hace falta comenzar a trabajar en desmantelar los cuadros que generan la violencia.
Esa labor la tiene que realizar el gobierno central. Va hermanada al cierre de las oportunidades. La mejor prevención es mejorar las condiciones de vida de la población. Todavía esté aspecto está en la carpeta.
El gobierno, como lo plantea el Presidente, es regulador de la política económica, pero es al sector privado que le toca la masiva creación de nuevos empleos. El presidente tiende las manos y la debe estrechar el sector privado, para comenzar a ampliar la creación de empleos de calidad.
En el área educación, el gobierno tiene todo por hacer. La escuela está a ras del suelo, hay pocas aulas, aunque se debe reconocer el trabajo en materia de construcción hecho por el sector oficial. Hay que trabajar con la tecnificación y capacitación de los profesores. Con maestros incapacitados no se llega lejos.
jpm


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