La vida humana se torna cada día más complicada, debido a que no se respetan a las personas. El respeto es consecuencia del reconocimiento de una autoridad moral, legal, psicológica, social y religiosa con la que una persona y entidad está revestida. Hay que respetar a los demás en relación a la autoridad que posee. No debemos anular el respeto, porque esto traería seria consecuencia a la humanidad.
Toda persona merece respeto por su condición de persona, no importa su condición social, económica, religiosa, política, moral ni psicológica. Es un ser humano, que tiene algo que lo identifica como tal, y que tiene su valor innato e inherente. Nadie es más que otros, dentro del contexto individual, pues cada quien para sí es perfecto, por ser único. Respetar es reconocer la individualidad del otro.
Los grandes cimas religiosos que se han dado en el mundo, han sido por la falta de respeto a las personas debido a sus ideas religiosas. ¿Por qué matar, desterrar, encarcelar o maltratar a alguien porque no comulgue con las ideas de otro? Martín Lutero, luchó contra el catolicismo, y el catolicismo contra el luteranismo, ¿qué beneficio se ha logrado de esas luchas innecesarias?
Si los aportes hechos por la iglesia católica y los aportes hechos por el protestantismo, se hubiesen hechos en conjunto, el mundo cristiano fuera diferente. Y, los movimientos religiosos que han surgidos producto de esa división hubiesen sido innecesarios, o sus aportes hubiesen engrandecido más el reino de Dios, y a la humanidad.
El mundo está con ideas y comportamientos diferentes, y muchas veces no compartimos con creencias y prácticas de algunas personas, pero hay que respetarlas como personas, y ellos también deben respetar a los demás. El fanatismo en todos los aspectos es dañino. La tierra, el país, el municipio, la ciudad, el campo, el barrio es de todos, por tanto, todos debemos vivir respetándonos unos a los otros.
Jesucristo no comulgaba con muchas de las creencias de los religiosos judíos, ni del imperialismo romano, sin embargo, generalmente se refirió a situaciones de ellos, cuando éstos lo confrontaron. El es el modelo a seguir. El respetó el albedrío de cada persona y entidad. No perdió el tiempo buscando confrontación, y todos sabemos su conducta intachable.
Respetamos a los cristianos políticos, o a los políticos cristianos, tienen el derecho de serlos, pero nunca deben hablar en nombre de todos los cristianos. Hay cristianos que su enfoque es Cristo, dando por sentado que el reino de Cristo Jesús, no es de este mundo. Jn. 18:36. Por eso, él dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame,» Mt. 16:24.
¿Era Jesús antisocial? ¿Era Jesús insensible al dolor y necesidad de los demás? No. Pero él hacía las cosas en favor de los demás, no exigía que los demás las hicieran. Respetando a las personas, siempre estuvo presto para auxiliar a los que lo requerían, y hasta se ofrecía a otros. Los profetas del Antiguo Pacto, ante el pueblo de Israel, fueron diferentes a Jesús. Pero, el ejemplo es Jesús.
Aprendamos del Maestro de los maestros, respetando a las personas, a pesar de sus creencias y conductas. No seamos jueces de ellos, y presentemos a Jesucristo vivo, como Aquel que puede enseñarnos en la moral, en lo social, en lo psicológico, en lo legal y sobre todo en lo religioso. Cada quien dará su cuenta a Dios.
JPM


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