Provocaciones y osadía injerencista de López Obrador (OPINION)

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EL AUTOR es contador publico autorizado. Reside en Nueva York

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La injerencia de López Obrador en los asuntos internos de otras naciones es recurrente. Recuerdo su osada intromisión en la política de Bolivia, cuando envió un avión para rescatar a Evo Morales de las manos de la justicia boliviana, que lo requería para que respondiera a su culpabilidad en el intento de golpe de Estado y fraude electoral en las elecciones de 2019.

Luego, un tiempo después, cuando quiso hacer lo mismo tratando de proteger a Pedro Castillo, al este querer escapar de las autoridades peruanas que lo perseguían para capturarlo por su intento de golpe de Estado, al tratar de eliminar el congreso anunciando su disolución, a través de un mensaje emitido en cadena nacional, por lo que fue destituido debido a la inconstitucionalidad de esa intentona de auto golpe.

Y ahora, recientemente, el 5 de abril de 2024, también trató de realizar la misma operación de rescate de otro socio ideológico sentenciado por corrupción, el ex vicepresidente ecuatoriano de Rafael Correa y Lenin Moreno, Jorge Glas, pero en este caso fue impedido por la incursión de fuerzas policiales a la embajada mexicana para capturar al prófugo ex vicepresidente, a pocas horas de haber recibido asilo político, luego de meses de haberlo solicitado y negado el salvo conducto por el gobierno ecuatoriano, dirigido por el intrépido joven presidente, Daniel Noboa.

Todo esto ocurrió después de que el presidente mexicano hubiera ofendido a Noboa, insinuando cierta implicación de este último o de haberse beneficiado con el asesinato, el 9 de agosto de 2023, del candidato presidencial, Fernando Villavicencio.

Obviamente que esa provocación de Obrador, enojó sobremanera a Noboa, por lo que inmediatamente declaró persona no grata a la embajadora mexicana, desencadenando una crisis, que se agrava con la concesión inapropiada del asilo al prófugo ex vicepresidente, cuyas consecuencias son, la incursión a la sede diplomática y el arresto de Glas por las autoridades policiales que penetraron a la embajada de manera irregular.

Es conocido, que el presidente mexicano, el demagogo, manipulador y populista de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, es uno de los políticos mesiánicos más cínicos y descarados de los que se pueda tener historia.

Su paisano, el periodista de Univisión, Jorge Ramos, con frecuencia lo pone contra las cuerdas cuestionando sus mentiras cotidianas, rebatiendo sus incoherentes tergiversaciones y manipulaciones de las estadísticas, las cuales siempre quiere presentar, sin éxito, como favorables a su mediocre administración.

En sus discursos y aburridas peroratas mañaneras, la hipocresía y el cinismo son las premisas fundamentales de su falsa narrativa sobre la realidad mexicana y del mundo en general.

Su cinismo ha sido denunciado constantemente. En la campaña para las elecciones federales celebradas el 6 de junio, participaba representando al partido de gobierno, MORENA, Félix Salgado Macedonio, acusado de abusos sexuales por unas seis mujeres, como candidato a gobernador por el Estado de Guerrero, y López Obrador, Obstinadamente le ofreció su apoyo incondicional sin importar su historial de denunciado violador sexual.

Frecuentes marchas de mujeres han sido realizadas en México, denunciando la pasividad rayando en la complacencia, mostrada por el nefasto mandatario, con relación a la alarmante cantidad de feminicidios que sacude a México, con cifras que se elevan a 11 asesinatos de mujeres diariamente.

Este político, supuestamente democrático, elegido por el voto popular de manera transparente y democrática, descarada y abiertamente defiende y hace apologías de la dictadura de Cuba, Nicaragua y Venezuela, sin ningún rubor.

Vemos como babea su cinismo cuando recibe a esos dictadores «revolucionarios» rindiéndole pleitesías como si fueran reyes, cubriéndolos de encendidos elogios.

Ahora bien, lo que no se explica es como él no ha instalado en México su soñado gobierno comunista, ya que alaba tanto a esos dictadores que martirizan esas naciones caídas en las garras asesinas y depredadoras del sanguinario y destructor sistema comunista, que en las últimas décadas a oprimido sin contemplación, a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Precisamente, en días recientes, luego de las sorpresivas y multitudinarias manifestaciones desatadas contra la prolongada dictadura de corte estalinista y neo fascista que somete a la miseria y a la barbarie, inmisericordemente al desdichado pueblo cubano, un cínico López Obrador, denunciaba, no a la violenta represión del régimen de las protestas pacíficas, sino a los indefensos manifestantes que solo exigían libertad, salud, comida y la dignidad pisoteada por décadas por la tiranía.

Lo mejor sería, aunque lo veo casi imposible, que López Obrador en vez de defender esas perversas y criminales dictaduras, dejando atrás su perverso cinismo, las denuncie, y deje su pasividad y pusilanimidad cómplice con respecto al crimen organizado que azota y agobia a su país, en vez de ordenar la liberación de un peligroso narcotraficante luego de ser detenido por las autoridades, como ocurrió con el hijo de el «Chapo», en una ocasión.

El amigo articulista de este prestigioso diario digital, Miguel Espaillat, no tiene que creerle al colega y amigo Arturo Morató ni a este servidor, como él plantea en su pregunta en un artículo titulado, ¿A quién le creo, a López Obrador o a José Flández y Morató? , sino a la viva realidad que muestran los hechos evidentes; los que por su elocuencia deberían también ser entendidos por los fanáticos irracionales que como él y López Obrador, el presidente cínico y embustero, insisten en la perversidad de encubrir con sus manidos argumentos tergiversadores.

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