Obligatoriedad de un pacto entre PRM y PLD

El asunto surgió a la luz de las elecciones del año 2020, por lo menos para mí que  seis años después, les escribo desde una ciudad cubierta por un manto blanco que solo deja espacio para la reflexión, junto al acompañante ideal, el apreciado tinto de mi greca, tostado al estilo “habanero expreso”, Caliente, Amargo, Fuerte y Escaso; como debe ser.

Nueva York, vestida de novia por obra y gracia de una “dichosa” tormenta invernal -que espero sea la última de la temporada- invita a una visita al confesionario, que debe ser de manera pública. De seguro, a los beneficiarios de la sentencia que del sacramento se desprende, les va a resultar un tanto indeseado -aunque ineludible- aceptar sus términos.

Pero será solo al principio, porque una vez las partes conozcan y entiendan los hechos y sus consecuencias, el sentido común se va a imponer; claro, si es cierto que son políticos de profesión.

Amigo lector, le estoy hablando de la obligatoriedad de un pacto político-electoral entre el partido de gobierno, el PRM y el partido de oposición, el PLD. Aunque los dos se van a oponer inicialmente -por aquello del fanatismo de sus militantes y dirigentes- se puede asegurar que ambas agrupaciones tienen motivos más que suficientes para analizar y tratar de implementar la propuesta.

¿Por qué los dos partidos deben pactar?

Porque tienen un enemigo común, que es Leonel Fernández y si su partido gana las elecciones en el 2028, el PLD estará a un paso de desaparecer, debido a que los peledeístas -en buena cantidad- se moverán a la Fuerza del Pueblo, donde militan sus antiguos camaradas; y por su parte, el PRM sería desalojado del poder.

El posicionamiento actual del PLD le augura un modesto tercer lugar y aunque es muy temprano para definirlo, no se ve con claridad un candidato que pueda vencer a la FP y menos aún al PRM que, aun y cuando pasa por un momento un tanto incierto, es el partido de gobierno. Esto significa que si el partido moderno se mantiene cerca del 40% en la intención de voto -como muestran las encuestas- desde el Estado sí puede agregar ese 10% o 12% para ganar en primera vuelta.

Si no lo logra, todavía puede compactar una alianza ganadora en el balotaje, pues  tiene de su parte mayores recursos de negociación. Pero cuidado, la apuesta debe ser “ganar en primera vuelta desde el principio”, porque el efecto emocional del votante en momentos de indefinición tiende a manifestarse contra el gobierno de turno.

¿Qué alcance tendría este pacto?

La propuesta sería tentadora para el PLD -sobre todo- si se pacta públicamente  en el orden congresual y municipal en unas 20 provincias y en 60 municipios por lo menos. Se trata de que los morados aseguren -con este acuerdo- sobre 15 diputados, 5 senadores, 25 alcaldías, y no imagino cuantos regidores, con el respaldo del PRM, que a su vez recibiría el apoyo del PLD en igual número de provincias y municipios.

El soporte de candidaturas de otros partidos de forma “no pública” es una práctica ampliamente conocida y dominada a la perfección por las tres organizaciones mayoritarias. Los partidos saben como hacerlo; solo hay que pensar en la forma que ganó Omar Fernández la senaduría del Distrito Nacional con los votos del PRM. De modo que no hay que hablar y mucho menos escribir sobre el asunto.

¿Qué gana el pueblo dominicano con esta alianza?

El aspecto mas relevante y conveniente para los dominicanos es que desmitifica la falsa creencia de que un partido es bueno -si es el mío- y muy malo si es el tuyo. Esto nos ayudaría a entender que no hay diferencia sustancial entre los partidos del sistema, ni a la luz del discurso de campaña, ni en su accionar cuando llegan a manejar el Gobierno.

Cuando en una comunidad se presenta un candidato con el apoyo de partidos que se entiende son contrarios, el nivel de confrontación baja de inmediato, porque la gente lo percibe como un amigo de todos; y en consecuencia su ejercicio político en el cargo fortalece la imagen de que “el Gobierno es para todos”, no como antes, “que era solo para los de mi partido”.

Los ciudadanos que resultan elegidos representan a todos los votantes, incluidos los que no votaron por ellos, porque ese es el espíritu de la democracia: “gobernar para el pueblo, no para un grupo”.

Este ejercicio de pluralidad hay que verlo en el contexto de la práctica política operante y en lo que parece ser la tendencia que en cada elección va imponiendo el votante común. Hoy día, el abstencionismo sostenido es la prueba inequívoca de que el ciudadano no está conforme con el sistema partidario actual. Cada vez el número de ausentes en las urnas es mayor. Y por ello los gobiernos resultantes serán de minorías.

La edad de los gobernantes en el mundo actual

La tendencia es hacia la gerontocracia, o sea, ser gobernados por ancianos. Solo en cincuenta años, la edad promedio de los gobernantes del mundo se elevó a casi una década -de 53 años en 1960 a 62 años en 2010- y se mantiene subiendo.

Pero con ello también han aumentado las grandes preocupaciones del mundo: cambio climático, agresión al medio ambiente, posible guerra nuclear, inseguridad alimentaria, reparto del mundo por parte de la potencias, desigualdad y pobreza; y además, una serie de daños colaterales que se desprenden de estas dificultades.

Solo como punto de referencia noten esta realidad: Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, Lula Da Silva, Friedrich Merz, Narendra Modi, Prabowo Subianto, Bola Tinubu, Mohammed Shahabuddin, Asif Ali Zardari, Taye Atske Selassie y Abdel Fattah el-Sisi, son un grupito de viejos que no llegan a 15, con más de 70 años de edad c/u, gobiernan un puñado de países de los más ricos y de los más pobres del mundo, no alcanzan el 8% de las Naciones Unidas y tienen el 60% de la población del globo terráqueo.

Con ese panorama, ¿Ud. cree que tiene sentido ser gobernados por viejos?

Daniel Stockemer, profesor de Ciencias Políticas en Ottawa University nos grafica el problema: “la edad media de los líderes duplica la de la población mundial y ello evidencia un desfase estructural entre gobernantes y gobernados”.

En realidad esto no nos dice que los gobernantes ancianos traen más problemas y dificultades a la gente, pero sí sugiere que el papel ideal de nosotros -los que ya hemos acumulado siete décadas- no es estar al mando del Poder Ejecutivo sino al  lado, asesorando a los cincuentones que deben ser los que gobiernen.

Yo sé que este razonamiento no tiene el rigor científico que mi generación siempre demandó. Los babyboomers nacimos, crecimos y moriremos exigiendo que nos rindan cuentas; y ese papel no lo vamos a abandonar porque estemos cerca de la tumba sino, por el contrario, “encaminar y empoderar a la juventud es la única labor honrosa que podemos concebir, para despedirnos de la vida con dignidad”.

Para pausar esta conversación, solo quiero llamar la atención sobre el escenario nacional, que fue mi punto de entrada al tema. La motivación inicial de mi postura es sin duda un asunto de simple conveniencia política partidaria, aun y cuando yo no milito orgánicamente desde hace más de 20 años en partido alguno.

Pero fíjese usted amigo lector, como las piezas van encajando en este laberinto y empujándonos a conclusiones que de plantearlas inicialmente, hubieran resultado contaminantes. Si Luis Abinader apenas se acerca a los sesenta años, su sucesor debe ser alguien de su misma generación, la Generación X, no importa de cual de los tres partidos mayoritarios sea.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

jpm-am

Pintar líneas salva vidas

Por FRANCISCO BATISTA MARTINEZ 

En la República Dominicana hemos normalizado algo que no debería ser normal: el desorden vial. Nos hemos acostumbrado a carreteras sin líneas visibles, señalizaciones deterioradas o inexistentes, cruces sin indicaciones claras y calles donde el conductor debe adivinar quién tiene la preferencia. Y en ese vacío de orden, lamentablemente, se pierden vidas.

Cada vez que ocurre un accidente de tránsito solemos enfocarnos únicamente en el conductor: si iba rápido, si estaba distraído, si cometió una imprudencia. Sin restar importancia a la responsabilidad individual, pocas veces nos preguntamos: ¿estaba esa vía correctamente señalizada? ¿Eran visibles las líneas divisorias? ¿Existía una señal clara de “Pare” o “Ceda el paso”? ¿La pintura era reflectante y cumplía estándares internacionales?

La seguridad vial no depende solo del comportamiento humano. También depende del diseño y mantenimiento de la infraestructura. La evidencia internacional es clara: una señalización adecuada, visible y estandarizada reduce significativamente los accidentes, especialmente en horarios nocturnos y en condiciones de lluvia. La pintura vial con retroreflectividad certificada, las señales verticales bien ubicadas y el mantenimiento periódico no son un lujo; son herramientas básicas de prevención.

No se trata únicamente de pintar por pintar. Se trata de utilizar materiales que cumplan con estándares técnicos internacionales, que garanticen visibilidad real bajo luces altas, lluvia o niebla. Se trata de que cada autopista, carretera y calle del país tenga líneas claras, cruces definidos y señalética coherente y uniforme.

Pero también debemos ser claros: la señalización sola no resolverá el problema. Necesitamos una campaña educativa nacional, sostenida y efectiva, que fomente el respeto a las normas de tránsito desde la escuela hasta los medios de comunicación. Sin educación, la infraestructura pierde impacto. Sin infraestructura adecuada, la educación pierde eficacia. Ambas deben avanzar juntas.

Nuestro país no puede seguir encabezando estadísticas preocupantes en materia de siniestralidad vial. No podemos resignarnos a que cada fin de semana sea sinónimo de luto para muchas familias. La organización vial no es un tema político ni ideológico; es un tema de vida o muerte.

Pintar líneas salva vidas. Colocar señales correctas salva vidas. Mantenerlas visibles salva vidas.

Es momento de actuar con urgencia. No dentro de cinco años. No cuando haya presupuesto disponible. Ahora.

Porque cada día que pasa sin una señal clara en nuestras vías, es un día más en el que alguien puede no regresar a casa.

Gonzalo recibe su nueva cédula y valora proceso como positivo

SANTO DOMINGO. – El precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Gonzalo Castillo, recibió este lunes la nueva cédula de identidad y electoral y destacó la modernización del proceso.

En mensaje a través de redes sociales, felicitó a la Junta Central Electoral (JCE) y a su presidente, Román Jáquez Liranzo, quien le hizo entrega del documento.

“Quiero reconocer y felicitar a la @juntacentral y a su presidente @romanjaquezliranzo por este paso de modernización con la nueva cédula electrónica. Hoy recibí la mía y comprobé un proceso moderno y eficiente”, escribió.

VARIOS FUNCIONARIOS TAMBIEN RECIBIERON EL DOCUMENTO

La JCE se encuentra entregando del nuevo documento en el marco de la etapa de captura de datos biométricos y personales, con entrega inmediata, como parte del proceso de actualización del sistema de identidad nacional.

Durante la jornada de este lunes también completaron el procedimiento el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz; el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez; el ministro de Trabajo, Eddy Olivares Ortega.

Asimismo, el director general de Jubilaciones y Pensiones a cargo del Estado, Juan Rosa; y la coordinadora del Gabinete de Políticas Sociales, Geanilda Vásquez.

an/am

Ministerio de Educación rechaza paros injustificados de docentes

SANTO DOMINGO.- El Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) rechazó este miércoles los paros injustificados de docencia convocados por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en algunas provincias del país.

En un documento de prensa la dependencia asegura que la huelga atenta contra el cumplimiento del calendario escolar y vulnera el derecho fundamental a la educación de miles de estudiantes.

Señaló que la interrupción arbitraria de la docencia en estas provincias afecta de manera directa el proceso de enseñanza-aprendizaje y pone en riesgo los objetivos académicos establecidos para el presente año lectivo.

Destacó que se ha conformado la Mesa de los Cinco Pilares, un espacio de concertación multisectorial que funciona como un mecanismo institucionalizado de diálogo, consulta, seguimiento y concertación de políticas públicas en el sistema preuniversitario. Dicho espacio es el vehículo clave para potenciar mejoras del sistema y brindar soluciones a cualquier requerimiento.

Señaló que, mediante la Mesa, que está integrada por docentes que son representantes de los gremios profesorales, estudiantes, familias, servidores públicos y representantes de la sociedad civil, se impulsa un protocolo con miras a garantizar el estricto cumplimiento del calendario escolar y prevenir interrupciones indebidas.

Recordó que el año pasado los docentes del Registro de Elegibles tuvieron la oportunidad de optar por una de las plazas vacantes en sus demarcaciones, al aprovechar una plataforma dispuesta por la institución para garantizar docentes donde se necesitara en este actual año escolar mediante un proceso transparente y participativo.

Indicó que se mantiene pendiente a los requerimientos planteados por la ADP al tiempo que reiteró su disposición al diálogo con este gremio. Enfatizó en que continúa ofreciendo respuestas oportunas y responsables para garantizar condiciones óptimas en el desarrollo del proceso educativo en todo el territorio nacional.

of-am

NY: Un dominicano dirigirá la oficina de pequeños negocios

NUEVA YORK.- El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, nombró este lunes a Kenny Minaya, hijo de inmigrantes dominicanos, como comisionado del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas de la ciudad.

Minaya, de 42 años, se desempeñó antes como comisionado adjunto del Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP), cargo que ocupaba desde 2022, tras haberse desempeñado desde 2016 como subjefe de gabinete de esa agencia.

Mamdani destacó en comunicado que los pequeños negocios son «el alma» de la ciudad.

«Son donde la gente trabajadora construye sus sueños, y durante demasiado tiempo, el Ayuntamiento lo ha dificultado más de lo necesario, saturando los locales con burocracia mientras las grandes cadenas se abren paso. Eso se acaba ahora», afirmó.

Aseguró que con Minaya «reduciremos la burocracia y facilitaremos la creación y gestión de un pequeño negocio, porque cuando los negocios de nuestro barrio prosperan, Nueva York prospera», argumentó.

Antes de llegar al Ayuntamiento en 2016, Minaya trabajó en Catholic Migration Services y Make the Road New York, donde representó a inquilinos inmigrantes en los distritos de Brooklyn y Queens que luchaban por mantener sus viviendas asequibles.

De acuerdo con un breve perfil de Minaya compartido en la página web de la Alcaldía, Minaya nació y creció en la ciudad de Nueva York, después de que sus padres, de origen dominicano, se asentaran en el país norteamericano.

La pareja fue dueña de una pequeña panadería en Inwood durante 42 años, permitiéndole al hoy comisionado familiarizarse desde niño con la burocracia municipal, ayudando a sus padres a contratar tramitadores para obtener licencias o defenderse de las citaciones ocasionales, señala el portal New York Focus.

Minaya obtuvo una licenciatura en Artes del City College de Nueva York y un doctorado en Derecho de la Facultad de Derecho de la CUNY. Vive en el Bronx con su esposa.

Es al menos el segundo funcionario municipal de origen dominicano nombrado por Mamdani.

Medidas para facilitar la gestión de pequeñas empresas

«Como hijo de inmigrantes propietarios de pequeñas empresas, conozco de primera mano los desafíos que enfrentan nuestros emprendedores», dijo el comisionado, y aseguró que espera aportar su «experiencia práctica a este puesto, trabajando codo con codo con los propietarios de pequeñas empresas en los cinco distritos».

Poco después de asumir el cargo el pasado 1 de enero, Mamdani firmó una orden ejecutiva que ordena a las agencias municipales crear un inventario exhaustivo de las tasas y sanciones civiles impuestas a las pequeñas empresas e identificar maneras de reducirlas y optimizarlas.

El alcalde recordó que las pequeñas empresas afrontan una compleja red de más de 6,000 regulaciones y normas, lo que incrementa los costos para estas y sus clientes.

Su orden ejecutiva ordena al vicealcalde de Justicia Económica y a siete agencias que revisen las multas y tasas existentes e impulsen reformas en los próximos meses.

Recuerdan a Jacobo Majluta en el 30 aniversario de su muerte

SANTO DOMINGO. – Este 2 de marzo se cumplieron 30 años del fallecimiento del expresidente Jacobo Majluta Azar, ocurrida en La Florida, Estados Unidos, cinco meses después de ser diagnosticado con cáncer.

Fue presidente y fundador del Partido Revolucionario independiente (PRI). “Me voy tranquilo, confío en ustedes, hagan un partido fuerte que sea el sostén de la democracia”, dijo el expresidente del Senado, según nota de prensa.

Trajano Santana, presidente del PRI, definió a Majluta como un hombre de pensamiento profundo y acción responsable.

Dijo que su liderazgo se cimentó en la honestidad, eficiencia y un firme compromiso con la justicia social y el progreso del pueblo dominicano.

DURANTE 43 DIAS ACTUO CON FIRMEZA Y SERENIDAD

Recordó que tras el trágico fallecimiento del presidente Antonio Guzmán Fernández, el 4 de julio de 1982, Majluta fue juramentado como Jefe de Estado por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, el doctor Néstor Contín Aybar, convirtiéndose en el mandatario más joven que había tenido el país hasta el año 1996.

«Durante 43 días de gobierno Majluta se comportó al nivel de lo esperado, pues actuó con firmeza, determinación, serenidad, prudencia y alto sentido de Estado, garantizando la continuidad democrática y el respeto irrestricto al orden constitucional», manifestó.

Dijo que lo hizo en momentos de incertidumbre nacional e intereses encontrados de grupos de poder y de oposición al traspaso del mando al ya electo presidente Salvador Jorge Blanco.

an/am

Drones iraníes alcanzan la embajada de EE.UU. en Riad

La embajada de EE.UU. en Arabia Saudí, situada en Riad, ha sido alcanzada por varios drones.

El Ministerio de Defensa saudí ha indicado que la Embajada ha sufrido daños materiales «menores» por un incendio «limitado» como consecuencia del ataque, que ha obligado a cerrar la delegación.

El Ministerio no ha confirmado el origen de los drones, pero Trump ya ha prometido «venganza» por este bombardeo.

Otros ocho drones han sido interceptados antes de llegar a Riad.

La Guardia Revolucionaria iraní ha afirmado además que sus fuerzas navales han destruido el principal edificio de mando y cuartel general de la base de EE.UU. en Baréin. Según esta fuente, la base ha sido alcanzada por 20 drones y tres misiles. EE.UU. no ha confirmado daños de momento.

Un día más se han registrado ataques en Kuwait, Omán (una reserva de carburante ha sido alcanzada) y Emiratos Árabes (un incendio en el complejo industrial petrolero de Fuyairah).EE.UU. ha ordenado al personal no esencial de sus delegaciones diplomáticas que abandone Catar, Kuwait, Baréin, Irak y Jordania y ha cerrado varias misiones diplomáticas en la región.

ISRAEL AVANZA SUS POSICIONES EN EL SUR DEL LÍBANO

La guerra se extendió el lunes a Líbano, cuando Hizbulá disparó varios cohetes contra el norte de Israel, e Israel respondió bombardeando Beirut y el sur del Líbano.

No hay que olvidar que Israel no ha dejado de bombardear el Líbano desde el 8 de octubre de 2023, y a pesar del supuesto alto el fuego pactado en noviembre de 2024.  Hizbulá ha justificado ese primer ataque como una «reacción ante la agresión» israelí de estos últimos 15 meses.

Además, Hizbulá ha reivindicado tres nuevos ataques contra dos bases aéreas y un cuartel militar en el norte de Israel.

Ante esta situación en su frente norte, Israel ha avanzado sus posiciones en Líbano. Testigos citados por las agencias internacionales han relatado que el Ejército libanés se ha retirado de al menos siete puntos en la frontera.

Izquierda Unida objeta ataque de EEUU e Israel a Irán

SANTO DOMINGO, 2 mar (Prensa Latina).-  El Movimiento Izquierda Unida (MIU) de la República Dominicana condenó hoy el ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel contra Irán, al que calificó como un acto “cobarde”.

La organización, dirigida por Miguel Mejía, expresó en sus redes sociales que “asesinaron al líder supremo del pueblo iraní, el ayatolá Seyed Alí Jameneí, en un acto cobarde que riñe con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas (ONU)”.

Asimismo, rechazó la muerte de víctimas civiles, entre ellas niñas estudiantes de una escuela primaria ubicada en el sur de la nación persa.

En su publicación, el MIU abogó por “el diálogo y una diplomacia verdadera para alcanzar la paz”.

Desde la mañana del pasado sábado, Israel y Estados Unidos desarrollan una ofensiva militar contra Irán que, según informes oficiales, ha dejado cientos de fallecidos, entre ellos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios altos mandos de seguridad.

En respuesta, Teherán ha lanzado misiles y drones contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses ubicadas en países del Golfo, en medio de una escalada que profundiza la tensión en la región.

mem/mpv

Obras: puede que se haya hecho mucho, pero no se cuchicheó

POR JORGE LENDEBORG

«El problema no son los cuernos, es el cuchicheo».   Título tomado de una bachata dominicana que, entre risas y despecho, nos recuerda una gran verdad cultural: muchas veces el problema no es el acto en sí, sino el cacareo. No son los cuernos, es el cuchicheo.

Y después de escuchar la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader el pasado 27 de febrero, esa frase me retumbó en la cabeza. Durante horas, el presidente habló con datos en mano. Crecimiento económico sostenido, reducción de la pobreza, estabilidad macroeconómica en medio de turbulencias globales, decenas de obras ejecutadas en cada provincia del país. Enumeró carreteras, hospitales, escuelas, acueductos, proyectos energéticos, inversiones históricas. Y la oposición no se hizo esperar, salieron a cuestionar cifras, a señalar supuestas incongruencias, a hablar de verdades a media. como él mismo president dice: “la oposición hace su trabajo”. Eso es parte del juego democrático.

Pero este artículo no es un fact check. No es para debatir si fueron 200 obras o 2,000. No es para desmontar ni defender números. Mi punto es otro. Estoy convencido de que, en su mayoría, las obras existen. El crecimiento está ahí. Los indicadores lo respaldan. El problema no es la falta de ejecución.

El problema es la falta de cuchicheo

El presidente parece entender, erróneamente a mi juicio, que su vocería institucional es suficiente. Que con hablar el 27 de febrero, inaugurar una obra y publicar una nota de prensa, el país queda informado. Y no. En política moderna no basta con hacer. Hay que repetir. Hay que contar. Hay que narrar. Hay que convertir cada obra en conversación cotidiana.

En los últimos días he visto decenas de clips en redes sociales donde se le pregunta a ciudadanos de distintas provincias si pueden mencionar tres obras realizadas por este gobierno en su demarcación. Y la mayoría no logra mencionar ni dos. ¿Significa eso que no existen? No. Significa que no se han cuchicheado!

Lo que ha predominado es el modelo de “Head Talking”: el presidente anuncia la obra, se inaugura, se publica la foto… y silencio. No hay seguimiento emocional. No hay apropiación social del logro. No hay una estrategia sostenida de posicionamiento territorial. Y en comunicación política, lo que no se posiciona, no existe.

El gobierno de Abinader ha tenido como talón de Aquiles su estrategia comunicacional. Se ha apoyado demasiado en la institucionalidad formal y muy poco en la construcción de narrativa popular. La oposición no necesita desmontar una obra si logra instalar la percepción de que no se ha hecho nada. Porque en política, percepción es realidad.

No hay estrategia que cambie la mente del votante duro opositor, eso es cierto. Pero sí hay una gran franja de ciudadanos que hoy simplemente no conecta con los logros porque no los siente cercanos, no los oye repetidos, no los ve traducidos en historias humanas. Falta cacareo.

Falta convertir cada hospital en el testimonio de una madre. Cada carretera en el comerciante que ahora vende más. Cada escuela en el joven que sueña distinto. Falta que la obra deje de ser número y se convierte en relato.

Al presidente todavía le quedan más de dos años y medio de gestión. Tiene tiempo para corregir. Para estructurar una estrategia de comunicación territorial agresiva, constante, orgánica y emocional.

Porque de lo contrario, puede pasar algo muy dominicano: Que se haya hecho mucho… pero como no se cuchicheó, la gente sienta que no se hizo nada.  Y al final, como dice la bachata, el problema no son los cuernos.

Es el cuchicheo.

jpm-am

La falacia de las alianzas: China y Rusia dejan solos a sus aliados 

Por JULIO MARTINEZ

Durante décadas se ha difundido la idea de que el avance hacia un mundo multipolar, con China y Rusia como contrapesos de Estados Unidos, abriría un espacio real de soberanía para los Estados que se atrevieran a desafiar al llamado “imperio norteamericano”.

Muchos países han apostado su futuro a esa esperanza: romper la dependencia histórica de Washington, alinearse con Moscú o con Beijing y encontrar allí una protección estratégica frente a las presiones externas. Sin embargo, la experiencia histórica y reciente muestra algo muy distinto: cuando llega el momento crítico, esas potencias solo ofrecen retórica y comunicados diplomáticos, mientras sus aliados son golpeados, bloqueados o intervenidos sin recibir defensa real.

El contraste con el sistema de alianzas liderado por Estados Unidos es evidente. La estructura de seguridad occidental, articulada en torno a la OTAN y a múltiples acuerdos bilaterales de defensa, supone compromisos claros: un ataque contra un aliado se entiende como un ataque contra todos. Esa lógica se ha traducido en despliegues militares inmediatos, presencia permanente de bases, paraguas nuclear y reacción coordinada ante cualquier amenaza percibida.

Nos guste o no, los aliados de Washington saben que cuentan con una protección efectiva, mientras que quienes se refugian bajo la sombra de Moscú o Beijing descubren, demasiado tarde, que detrás de los discursos grandilocuentes hay muy poca disposición a asumir riesgos reales por ellos.

Frente a esto, la relación de China y Rusia con sus socios es de otra naturaleza. Son alianzas útiles para firmar contratos de energía, vender armas, abrir mercados, ganar votos en organismos internacionales y proyectar influencia económica y diplomática. Pero rara vez se traducen en verdaderos pactos de defensa mutua.

No existe un compromiso jurídico claro que obligue a esas potencias a movilizar fuerzas militares en defensa de un país más pequeño sometido a sanciones, bloqueos o agresión directa. Sus declaraciones suelen ser solemnes, sus discursos hablan de respeto a la soberanía y al derecho internacional, pero su conducta práctica se detiene siempre antes del punto donde habría que arriesgar un choque frontal con Estados Unidos y su bloque.

Cuba

Cuba es quizá el ejemplo más temprano y visible de este patrón, y hoy lo vemos con crudeza en el bloqueo petrolero. Durante más de sesenta años, la isla ha padecido un embargo sostenido, sanciones financieras, persecución de barcos, presiones diplomáticas y campañas de aislamiento. En los últimos años, el cerco se ha endurecido mediante sanciones a embarcaciones y empresas que transportan combustible hacia la isla, buscando cortar el suministro de petróleo y provocar apagones, colapso del transporte y deterioro acelerado de la vida cotidiana.

Frente a esta agresión, ni Rusia ni China han hecho nada que modifique la correlación real de fuerzas: se limitan a condenar el bloqueo, a prometer apoyo “dentro de sus posibilidades” y a ofrecer gestos simbólicos que no rompen el cerco ni impiden que el pueblo cubano siga pagando el precio de su desafío a Washington.

Venezuela representa la versión contemporánea de esta misma lógica. Un país que, con todos sus errores y contradicciones internas, intentó defender su control sobre los recursos naturales y su espacio de decisión política, acercándose a Moscú y Beijing en busca de respaldo estratégico. Hubo acuerdos petroleros, compra de armamento, presencia de asesores, anuncios de “alianza estratégica” y discursos sobre un nuevo eje geopolítico.

Pero cuando la presión escaló con sanciones masivas, bloqueo financiero, operaciones encubiertas y, finalmente, intervención militar, lo que prevaleció fue la soledad: condenas verbales, llamados al diálogo, denuncias del unilateralismo, pero ningún paso efectivo que impidiera o revirtiera el golpe asestado por Estados Unidos.

Otros escenarios refuerzan este mismo diagnóstico. Países como Siria, Irán u otros que se atreven a cuestionar la hegemonía norteamericana han recibido de Rusia y China cierto apoyo diplomático, cooperación limitada y, en algunos casos, presencia militar circunstancial.

Sin embargo, cuando la confrontación con Occidente alcanza niveles críticos, reaparece la prudencia extrema: se evita cruzar líneas que puedan desembocar en una guerra abierta con Estados Unidos y sus aliados. Los gobiernos y los pueblos que confiaron en tener un escudo de protección descubren que, en el momento decisivo, sus “aliados estratégicos” hablan fuerte, pero actúan poco, o no actúan en absoluto.

Esta reiteración de conductas conduce a una hipótesis incómoda: las grandes potencias parecen haberse repartido el mundo en esferas de influencia de facto. Estados Unidos actúa con libertad casi total en América Latina y otras regiones que históricamente ha considerado su “patio trasero”. Rusia consolida su dominio sobre su entorno inmediato. China se afirma en su área de influencia asiática y proyecta poder económico global.

Cada uno protesta cuando el otro interviene en su zona, pero la protesta se queda en el nivel declarativo. Detrás de las notas de prensa y las sesiones en organismos internacionales parece operar una regla no escrita: no arriesgar un choque directo entre gigantes por defender efectivamente a un país más pequeño.

Piezas de negociación

Si esta lectura es correcta, los llamados “aliados” de China y Rusia no pasan de ser piezas de negociación en un tablero global. Se les ofrece acceso a créditos, inversión, compras de materias primas, cobertura diplomática y discursos de solidaridad, pero se les deja claro en los hechos —si no en las palabras— que, si deciden enfrentarse frontalmente a Estados Unidos, lo harán prácticamente solos. El mensaje implícito es duro: pueden desafiar al imperio norteamericano, pero no esperen que nadie esté dispuesto a poner barcos, aviones o tropas para impedir que ese imperio los castigue.

En cambio, los aliados de Estados Unidos, por cuestionable que sea en muchos casos la naturaleza de sus regímenes, sí disponen de un paraguas de seguridad tangible. Ese paraguas se traduce en bases militares, sistemas de armas desplegados, compromisos formales de defensa colectiva y una voluntad ya demostrada de intervenir cuando lo consideren necesario. Este respaldo tiene un precio en términos de autonomía política y subordinación estratégica, pero es real. De ahí que, más allá del discurso, muchos gobiernos terminen prefiriendo mantener o buscar la protección norteamericana antes que confiar su destino a promesas ambiguas de Moscú o Beijing.

Para los pueblos que aspiran a libertad, dignidad y verdadera soberanía, esta realidad plantea un dilema trágico. El ideal de un orden multipolar equilibrado, donde distintas potencias se limiten mutuamente y garanticen un respeto recíproco, se diluye cuando se mira cómo se comportan en la práctica. Lo que aparece, en cambio, es un sistema de grandes poderes que negocian entre sí, toleran las intervenciones del otro en su respectiva zona y evitan cualquier escalada que los acerque a un enfrentamiento directo, aunque para ello tengan que abandonar a quienes confiaron en ellos.

Desde la perspectiva de quien observa y reflexiona sobre la política internacional —y, en mi caso, desde la sensibilidad jurídica y política formada durante años—, esto obliga a revisar muchos supuestos. No basta con cambiar de eje, de embajada de referencia o de proveedor de armas para alcanzar soberanía. Cambiar Washington por Moscú o Beijing, sin más, no garantiza libertad; puede significar simplemente cambiar de dependencia, manteniéndose igual de expuesto al castigo del poderoso cuando se crucen ciertas líneas rojas.

Por eso sostengo que las alianzas con China y Rusia, tal y como se han manifestado hasta ahora, son insuficientes e incluso engañosas para aquellos países que sueñan con romper la hegemonía estadounidense. Pueden ser útiles como instrumentos de negociación y como válvula de escape frente a sanciones y presiones, pero no ofrecen lo que verdaderamente marcaría la diferencia: una garantía concreta de defensa cuando el costo de desafiar al imperio se vuelve insoportable.

La historia reciente de Cuba, sometida a un bloqueo petrolero sin que nadie lo revierta, y la de Venezuela, y en estos momentos la embestida contra Irán y la eliminación de sus gobernantes, golpeada militarmente mientras sus aliados se limitan a hablar, son pruebas dolorosas de esta verdad.

Mientras tanto, Estados Unidos continúa consolidando su poder global, castigando con dureza a quienes se atreven a contradecirlo y blindando con firmeza a quienes aceptan su liderazgo. Las otras grandes potencias, lejos de constituir un contrapeso efectivo, parecen aceptar en la práctica un reparto tácito del mundo y se limitan a levantar la voz en los foros internacionales mientras dejan solos, en la hora decisiva, a quienes apostaron por ellos. En esa soledad, que es a la vez política, militar y moral, se juega hoy el verdadero sentido de la soberanía en el siglo XXI.

JPM