Peña Gómez: hombre bueno, generoso y luchador

Le divisé en el Parque Colón un día de julio de 1961, en la primavera libertaria del pueblo dominicano. Delgado, de cuello largo y fuerte, como si estuviese hecho de una sola pieza, como si fuese una bala de ébano parlante, de limpia dentadura y locuacidad encendida. Su imagen, sin saber quién era ni de dónde venía, se me quedó grabada en la retina, embravecida en la tribuna de los oradores que predicaban la esperanza. Traída desde el exilio como antorcha por la avanzada de los tres.

Supe luego su nombre. Estuvo ajetreando en el experimento democrático encabezado por Juan Bosch, desde las ondas radiales de Tribuna Democrática, tratando de evitar lo inevitable: que abortara el proceso de reformas por una confabulación de adversas circunstancias.

Yo era entonces un mozalbete socialdemócrata, dirigente del grupo estudiantil FURR, predecesor del FUSD. Participaba en el movimiento juvenil internacional como representante del país ante la World Assembly of Youth (WAY), surgida en Londres al fraccionarse la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD), que operaba desde Praga. En esa época me relacioné con la Internacional Juvenil Socialista (IUSY), con sede en Viena, organizando el primer viaje al país de Miguel Ángel Martínez, joven socialista español secretario adjunto para América Latina.

De esos años surgió una amistad con dos actores del proceso de transición: un rumano rodeado de historias e historietas, pieza propiciatoria de la democratización del sistema político, Sacha Volman, y su asistente en el Centro de Investigación y Documentación Económica y Social (CIDES) que operó bajo el gobierno de Bosch, el joven cubano Roberto Fernández. Junto a Pedro Julio Santiago (Perucho), difundíamos las revistas Panoramas y Combate, los Manuales de Educación Cívica y los 5 tomitos de las obras de Haya de la Torre.

Pero el primer contacto personal con quien motiva estas notas de nostalgia fue en 1964, durante el Triunvirato. Bajo los amables almendros de la Güibia entrañable de mi infancia, a donde Fefita solía llevarme de tarde en tarde a aspirar la brisa yodada del mar. A la sombra de la noche, a oscuras, sentados en bancos de playa, acudimos a una reunión conspirativa a instancias de Carlos Gómez Doorly y Mario García Alvarado.

El verbo estaba allí, cauteloso. Dejó que todos los presentes habláramos, nos presentáramos y luego lo hizo él. La idea era formar un amplio frente constitucionalista que propugnara por el retorno del derrocado presidente en el exilio. Para mi sorpresa, pese a la informalidad del convite, su voz tenía el timbre del locutor, como si estuviese frente al micrófono, con dicción perfecta, aunque con una sonoridad atemperada por las circunstancias. Me impresionó su sencillez. Él ya era un dirigente reconocido y nosotros unos muchachos politizados, idealistas todos. El encuentro fue bueno y convincente. Desde entonces se me prendó del alma.

Luego vendría abril y la revolución. El preciso 24 de abril de 1965, los Silié (Rubén y Fernandito) y yo nos dirigíamos en la Rambler de la familia a Radio Comercial a buscar a Nelson Sánchez, quien era una de las voces del programa del PRD. Como de costumbre, Nelson debía tomar el volante, tal como lo hacía en la semana para dejarnos en la Escuela de Sociología de la UASD. Pero en la ruta nos percatamos de que Tribuna Democrática transmitía una proclama llamando a un levantamiento contra el Triunvirato. Ese día, al llegar a la estación el trasbordo fue espectacular e incluyó a un inesperado pasajero, Peña Gómez, justo a un tris de ser capturado por la policía. El verbo estaba allí convocando a las masas a salir a las calles.

Fue el inicio de una prolongada y accidentada jornada, durante la cual convivimos en unas cuantas cuadras libertarias de la vetusta ciudad, la que, al decir poético de Abelardo Vicioso, había “sido armada para ganar la gloria” y convertirse en “digna fortaleza del alba”.

Durante los meses tormentosos del 65, el verbo sostuvo la esperanza cuando parecía que todo había fracasado. Alentó a los más débiles a no desfallecer. Moderó a los radicales, medió entre posiciones antagónicas. Levantó puentes de inteligencia, limó la aspereza del militar constitucionalista y la agresividad retórica del civil revolucionario. Explicó las razones de las negociaciones. Buscó salidas. Obró con dignidad y sentido práctico.

PEÑA GOMEZ.

Los caminos se bifurcaron. En 1966 partí hacia Chile. El quedó en el país, con el tremendo peso de encabezar la oposición en ambiente enrarecido por la violencia, mediar ante el líder -a la sazón en el exilio europeo- a propósito de tesis sobre dictadura y elecciones, coordinar con otros grupos del más distinto signo. Luego sería él mismo quien partiría a inicios de los 70 hacia Europa, a reforzar nexos y sapiencia. Estuve cuando retornó en el 73: un acto multitudinario organizado con cariño por el líder y por el pueblo que ya lo identificaba como su representante.

Antes había librado la batalla contra la Banda en los Estados Unidos, denunciando sus desmanes y procurando la solidaridad de los liberales de Washington. Supimos de su tesis doctoral sobre historia constitucional dominicana, presentada en la Universidad de París, resumida didácticamente en una serie de charlas radiales.

En esa década compartimos la mesa en los actos de solidaridad con Chile, tras el derrocamiento de Allende. Los años difíciles del Bloque de la Dignidad Nacional, la división del PRD y la formación del Acuerdo de Santiago, en reuniones en casa de Leonte Bernard Vásquez. Hatuey Decamps –mi amigo desde finales de los 60 en Chile y compañero en los actos de toma de posesión de Allende en 1970–, con quien estuve en París en 1973, regresó sorpresivamente ese mismo año, sacrificando estudios de postgrado para estar a su lado en las tareas partidarias.

Su estrategia de enfrentar a Balaguer en el terreno electoral dio finalmente frutos, al triunfar Antonio Guzmán en 1978. Las relaciones partido-gobierno no fueron fáciles. Luego vendría su rol arbitral en el PRD y la organización de las primarias que le dieron a Jorge Blanco la candidatura, exitosa en 1982 gracias en parte a la suma aportada por su figuración en la boleta del Distrito Nacional como candidato a síndico.

También le correspondería apurar el trago amargo del Pacto de la Unión, sacrificado en sus aspiraciones en 1986, y vivir el abortado proceso del Concorde en el 90, los frustratorios comicios del 94 y la experiencia adversa del 96.

PEÑA GOMEZ.

Dos personas me relacionaron de manera especial con esta figura extraordinaria. Una dama brillante, amiga cabal, de trato exquisito, heredera de las virtudes políticas y de la laboriosidad de sus ancestros. Prácticamente su hermana. En este hogar, siempre abierto a la amistad, compartí momentos entrañables con él y supe aquilatar mejor su gran bondad personal, rayana a veces en la ingenuidad. Allí hablábamos con franqueza sobre sus fortalezas y puntos débiles, y la manera de encararlos, en una sociedad que le mostraba crudamente sus prejuicios.

El otro vínculo fue un recio intelectual puertorriqueño, Manuel Maldonado Denis, cuya sola presencia en el país generaba un motivo válido para juntarnos. Cada visita de Manolo a Santo Domingo exigía un encuentro con él, ya en la residencia que compartía con su esposa Peggy, ya en desayunos con mangú y otras exquisiteces, organizados en el apartamento de Milagros Ortiz Bosch, en la grata compañía de Hugo Tolentino Dipp.

En ocasión de la muerte de Maldonado Denis, ocurrida en Madrid y cuyo funeral se efectuó con gran solemnidad en San Juan, los cuatro amigos de Manolo abordamos un avión que nos condujo a Puerto Rico. Ya en el camposanto, sin tener que hacerlo, nos pidió autorización para hablar en representación de la delegación. Justo él, quien poseía el don sagrado de la palabra, fue nuestro orador.

En octubre de 1997, en el Sloan-Kettering Center de New York, tuve con él un encuentro conmovedor, en presencia de Guillermo Linares, Enzo Mastrolilli, Héctor Aristy, Viriato Sención, Diógenes Céspedes y Rafael Lantigua. Al salir del consultorio del cancerólogo que lo atendía, desahuciado por la ciencia médica, con la mirada plomiza en el piso, ataviado de un pesado abrigo que le hacía lucir aún más demacrado, avanzó sobre mí, dándome un espontáneo y cálido abrazo

Con sus ojos cargados de afecto me dijo: ‘José, cuánto te agradezco que estés aquí, te aprecio mucho’. Le respondí que yo también le quería. Tomando mi corbata en sus manos, me señaló: ‘Qué hermosa corbata tienes’. Le indiqué que si la quería era suya, a lo que ripostó con su nobleza de siempre: ‘No, hermano mío, a ti te luce mejor’. Se me anudó la garganta y aguaron los ojos.

Semanas atrás estuve en el Cristo Redentor y pasé por su tumba. Pensé entonces en tantas cosas amables de este hombre bueno, generoso y luchador. En sus sueños más caros, en su imaginación casi mágica cuando se enseñoreaba en la tribuna pública y dejaba discurrir en libertad su pensamiento. Reflexioné sobre su hidalguía pese al dicterio que lo había victimizado.

Y me vino a la mente una conversación telefónica sostenida con él, desde su convalecencia en Miami, en la cual me reprochaba haber rehusado encabezar la Misión dominicana en la ONU: ‘Amigo mío, José querido, usted ha cometido un error imperdonable al desaprovechar la oportunidad de observar la política mundial desde un mirador único y privilegiado. Eso yo no se lo puedo perdonar.’

Así era de noble José Francisco Peña Gómez. Como le retratara su hermano ecuatoriano Rodrigo Borja: “Fue el gran ejemplo para todos los que quieren ser políticos sin dejar de ser caballeros y hacer política sin quebrantar las normas de la moral”.

jpm-am

Un salto al frente en las relaciones sino-estadounidenses

¿Se habrá percatado Vladímir Putin de lo solo y por su cuenta que lo dejan en su guerra absurda, las dos horas de videoconferencia entre los presidentes Joe Biden, de los Estados Unidos, y Xi Jinping, de China?

Aunque el punto convocante de la bilateral entre las dos principales potencias del mundo fuera la guerra en Ucrania, es evidente que necesitaban un cara a cara para discutir temas que a ambas economías les impactan más que el conflicto bélico, aunque las posiciones frente a éste sean claves para allanar el camino de las distensiones de la guerra comercial declarada a China por la administración Trump.

El presidente Xi Jinping acotaba que ha “habido y habrá diferencias entre China y Estados Unidos. La clave radica en mantener estas diferencias bajo control. Unas relaciones sino-estadounidenses en estable desarrollo benefician a ambas partes”.

Al desatar una guerra con la que ha demostrado que le importa muy poco lo que piense el mundo, y sus consecuencias para el pueblo y la economía rusa, Putin ha servido la mesa para un salto al frente en las relaciones sino-estadounidenses.

¿Posibilidades de que China colabore con Rusia en esta masacre?, ningunas: “China no quiere ver que la situación en Ucrania haya evolucionado hasta la de hoy. China siempre defiende la paz y se opone a la guerra. Esto está incrustado en la historia y la cultura de China. China siempre juzga los asuntos de manera independiente según lo justo y lo erróneo de cada uno. China preconiza defender el derecho internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales universalmente reconocidas. China persiste en actuar a la luz de la Carta de la ONU y aboga por el concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible. Estos principios fundamentales sustentan el enfoque de China sobre la crisis de Ucrania. China ha formulado una iniciativa de 6 puntos respecto a la situación humanitaria en Ucrania, y está dispuesta a ofrecer ulteriores asistencias humanitarias a Ucrania y otros países afectados. Todas las partes deben apoyar juntas a Rusia y Ucrania a realizar diálogos y negociaciones para que rindan resultados y conduzcan a la paz. Estados Unidos y la OTAN también han de realizar diálogos con Rusia para desentrañar el quid de la crisis de Ucrania y aliviar las preocupaciones de seguridad tanto de Rusia como de Ucrania”

Biden, por su parte, lo que quiere con China son acuerdos y comprensión en los desacuerdos: “Estados Unidos no busca una nueva Guerra Fría con China; no pretende cambiar el sistema de China; la revitalización de sus alianzas no está dirigida a China; Estados Unidos no apoya la “independencia de Taiwan”; y no tiene la intención de buscar un conflicto con China. Estados Unidos está listo para tener un diálogo sincero y una cooperación más estrecha con China, mantenerse comprometido con la política de una sola China y gestionar de manera efectiva la competencia y los desacuerdos para garantizar el crecimiento estable de estas relaciones. El Presidente Joe Biden expresó su disposición de mantenerse en estrecho contacto con el Presidente Xi Jinping para establecer el rumbo de las relaciones entre Estados Unidos y China”.

Gracias, Putin, diría Xi, por propiciar esta ocasión, en la que los dos principales actores mundiales entienden que “China y Estados Unidos deben respetarse mutuamente, convivir en paz y evitar la confrontación, y convienen en reforzar la comunicación y el diálogo a todas las instancias”.

JPM

El gobierno no debería  colocar todas sus fichas en la mesa de la Alianza Público Privada

Ante un entorno internacional difícil y difuso, el gobierno procura sustentar su  accionar en una férrea alianza con el sector privado que abarca casi todos los sectores de la economía e incluso del ámbito social, para lo cual emplea el fideicomiso como figura jurídica esencial en proyectos compartidos.

El presidente Luis Abinader enfatiza en promover la inversión extranjera, estimada en US$2,500 millones anuales, para que se amplié a nuevos emprendimientos en los sectores energía, puertos, aeropuertos, aerolíneas, astilleros, transporte e infraestructuras viales.

Con ese perfil de Alianza Publico Privada se proyecta la ampliación  del puerto de Manzanillo, construcción de un complejo de generación eléctrica de 800 megas,  zona franca y un astillero y una autopista en  esa región, así como  la construcción de varios hoteles y obras complementarias en Bahía de Las Águilas.

Lo que se plantea es  que el gobierno aportaría activos  como playas,  zonas portuarias, mercados desregulados, exoneraciones, exenciones fiscales y arancelarias, autonomía gerencial, y garantía soberana en tanto que el sector privado nacional o  extranjero aportaría recursos o se haría cargo de gestionar la operación de obras concluidas.

En plano esa estrategia no se ve mal, si no fuera por sus implicaciones económicas y sociales a mediano y largo plazo, como ha ocurrido con otros esquemas de capitalización o privatización en los cuales el Estado dominicano ha sido altamente perjudicado, sin que se logren los propósitos de  estimular crecimiento o desarrollo.

Es verdad que la mayoría de las naciones en vía de desarrollo se afanan por  atraer inversión extranjera, incluido Cuba, Vietnam, Nicaragua o Bolivia, pero así como el inversionista exigen garantía jurídica para la inversión, los gobiernos deberían garantizar que no canjearan oro por espejitos.

Esos mega proyectos se mercadean  como grandes generadores de  empleos, como si fuera posible que los dólares por sí solo generen riquezas sin el concurso de la mano de obra, por lo que ya debería hablarse de empleo de calidad y no de esclavismo laboral.

El gobierno no debería  colocar todas sus fichas en la mesa de la Alianza Publico Privada, sino apostar también a la ejecución de políticas económicas, monetarias y fiscales que apunten hacia la equidad y la justicia, expresada en  voluntad capacidad para garantizar empleo, salud, educación, vivienda, transporte y recreación a la población.

El gobierno debería asociar esa alianza público privada con una perentoria fiscalidad para que las enormes utilidades que generan esos sectores se reflejen en el  incremento del ingreso público, sin flagelar a la clase media con el látigo de una disimulada eficiencia tributaria.

JPM

El Líder en tiempos de crisis 

Cuando un torero experimentado sale al ruedo, sabe cómo lidiar con las furiosas embestidas del animal, para evitar una cornada fatal. Si el matador muestra falta de valentía, habilidades y destrezas, hará que se evapore rápido el entusiasmo inicial y en vez de loas y admiración, recibirá la rechifla de la plaza.

De igual, manera nuestro país en este momento necesita un líder ducho y diestro en el manejo de situaciones difíciles y complejas, como las que se presentan en estos tiempos donde se combinan pandemia, crisis, recesión, manipulaciones, déficit de carácter en los actores públicos, y cierre a gran escala del aparato productivo del país. 

Esta crisis del alto costo de la vida, desempleo, con un horizonte sombrío, y un gobierno que da un paso adelante y otro para atrás, el país amerita un líder que sepa tomar por los cuernos el toro de las adversidades, para controlar los daños futuros de la actual crisis por la que atraviesa la nación dominicana, y que pudiera alargarse en el tiempo con consecuencias impredecibles para la vida de los ciudadanos.   

El actual contexto difícil por la que atraviesa la Republica Dominicana, solo un capitán avezado y un líder fuerte que una la nación, puede evitar que la nave del país naufrague y encalle en los filamentosos acantilados de una crisis de convulsiones sociales que puede sacudir los cimientos de la paz y estabilidad dominicana por las próximas décadas. 

El gobierno del cambio en reversa que hoy hace una cosa y manan otra, luce débil y pobre, en términos de conocimientos y experiencia para afrontar la actual crisis que vive la nación dominicana y el mundo en conjunto. A cualquiera se le puede aceptar novatadas en el desempeño de una función pública, pero no a un presidente de una nación, pues se estima que su ascenso al poder es producto de la ineptitud e incapacidad del anterior, y que él se comprometió resolver una vez acceda al poder, los males causados por la anterior administración. 

En tiempos tumultuosos, de grandes adversidades, son las ocasiones en que un líder se crece y demuestra todo su potencial y capacidad para sacar su país hacia adelante.  Así lo hizo Churchill durante los aciagos días de la Segunda Guerra Mundial. También es digno de citar a Abraham Lincoln, quien se convirtió en el presidente más grande en medio del juicio. Usó la adversidad para crear una federación, que duró 300 años y aún se mantiene.    

Pero todo apunta desde ya a que estamos padeciendo de la carencia de un liderazgo unificador y de un déficit de administración nacional. Las medidas improvisadas que al rato son derogadas, demuestran eso. 

Demuestran que no hay un norte fijo o una hoja de ruta en las acciones de un gobierno que luce desorientado, sobrepasado y sobrecargado por las circunstancias. Vemos que el actual gobierno busca justificar ineficiencia con apariencias de buenas intenciones, pero hasta el camino del infierno está empedrado de ellas. 

Este es el momento para que el presidente de la República aproveche la buena brisa que sopla a su favor para enrumbar su gestión hacia la edificación de un gran consenso nacional, basado en propuestas enmarcadas dentro de un gran pacto social y político que encare los desafíos de la Republica con carácter y determinación, no tratando de ocultar los males de la nación con bola de humo, como es el plan de reformar la constitución. Un líder se prueba en la adversidad. Cualquiera maneja un avión en piloto automático.  

Lo que se impone es tratar de salir de la crisis y avanzar con firmeza hacia un proceso de recuperación y reconstrucción del aparato productivo de la nación. Y para ello es vital que el gobierno del cambio logre integrar a todos los sectores de la vida nacional, haciendo al gobierno más incluyente y mejor conectado con la sociedad y con las necesidades nacionales.

Utilizar la crisis como excusa para justificar incapacidades, no es una opción. Los humanos rara vez han creado algo de valor duradero a menos que hayan sido probados o lastimados.

De esta manera, podremos preservar la gobernabilidad, la estabilidad socioeconómica y política del país. Y como dijo recientemente el presidente Fernández, posibles estallidos sociales.  

pascualramirez@hotmail.com

jpm-am

PLD, FP y balotaje 

El requisito del 50 por ciento más un voto para ganar las elecciones en primera vuelta, que le impidió al doctor José Francisco Peña Gómez alcanzar la presidencia de la República, después del comprobado fraude del 16 de mayo de 1994, fue el producto espurio de la alianza oscura de los partidos Reformista Social Cristiano (PRSC), del doctor Joaquín Balaguer, y de la Liberación Dominicana (PLD), del profesor Juan Bosch.   

La vileza de estos estos dos partidos, al momento de reformar la Constitución Política, se refleja en el hecho de que a pesar de haber acordado con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) la aprobación del requisito de un 45 por ciento para ganar en primera vuelta, a sugerencia del PLD, lo cambiaron por el 50 por ciento, el tope máximo de un balotaje.   

Fueron momentos de trueques entre los partidos de los dos viejos caudillos, dentro del marco de una alianza que nació con la misma fundación del PLD, de tal manera que con una diminuta matrícula de dos o tres congresistas Balaguer hizo escoger a Danilo Medina como presidente de la Cámara de Diputados.   

Superada la crisis, gracias a la benignidad del doctor Peña Gómez, el presidente Balaguer, en su juramentación, por un período excepcional de dos años, hizo la promesa mendaz de corregir las perversas violaciones hechas al llamado Pacto por la Democracia.   

Los cálculos de Balaguer y los peledeistas, que motivaron el cambio del 45 por ciento acordado por el 50 por ciento, fueron exactos, el doctor Peña Gómez alcanzó en la primera vuelta de las elecciones del 16 de mayo de 1996 un total de 1,333,925 votos, equivalente a un 45.94 por ciento, y 1,394,641 votos, equivalente a un 48.75 por ciento, en la segunda vuelta.   

Todo lo anterior es una muestra del nefasto origen del método del ballotage en la República Dominicana, el cual es propio del constitucionalismo francés, que lo instituyó por primera vez en el año 1852, durante el Segundo Imperio de Napoleón III.    

Como es bien sabido, el ballottage tiene como finalidad principal reducir a dos el número de participantes en unas elecciones y posibilitar que quienes resulten electos tengan asegurada una alta cuota de legitimidad, por haber recibido el apoyo de la mayoría absoluta de los votantes.    

Algunos países, como Bélgica y Holanda, que instituyeron el ballotagge, en 1899 y 1917, respectivamente, lo dejaron de usar, lo mismo que Austria, Portugal, Croacia, Rusia, Polonia, entre otros.   

Sin embargo, en nuestro país, a pesar de que el ballotagge fue instituido con artimañas, no existe ni posibilidad ni intención de cambiar el umbral establecido ni, mucho menos, de eliminarlo.   

La verdadera causa por la que algunos partidos de oposición, como el PLD, FP y el PRD, han resucitado el ballotagge, en ocasión de la reforma constitucional que se ha venido conociendo en el Consejo Económico y Social, tiene como claro propósito la justificación de su retiro de la discusión de esta.  

Finalmente, todo parece indicar que el expresidente, Leonel Fernández, ha logrado, aunque sea temporalmente, mantener intocable su Constitución, la cual considera no debe ser reformada, como si estuviera petrificada en diamantes. 

jpm-am 

Virtudes y aportes del Doctor Heriberto Pieter

POR JOSE CARABALLO

Los aportes a la sociedad a través de la medicina, sus ideas humanistas y vocación filantrópica hacen del doctor Heriberto Pieter uno de los dominicanos más sobresalientes en el área de las ciencias médicas.

Pieter, que este 19 de marzo cumple 50 años de fallecido y el 16 de este mismo mes fue el 138 aniversario de su nacimiento, fue el primer médico dominicano que obtuvo una titulación de formación de una universidad francesa, motivo por el cual la Asociación Dominicana de Egresados de Francia (ADDEF) rindió un homenaje. La trayectoria de Heriberto Pieter, no sólo en el área de la salud, sino también como humanista y servidor, lo convierten en fuente de inspiración para muchos jóvenes profesionales.

Su padre, Gerardo Pieter y su madre, Carmelita Bennett, enfrentaron de forma directa los efectos de la esclavitud y tráfico humano, ya que fueron vendidos a un conde portugués radicado en Brasil.

También fueron víctimas de discriminación por el color de su piel en medio de limitaciones económicas de su familia, lo que no fue obstáculo para estudiar y avanzar. 

Fachada del hospital oncológico Heriberto Pieter.

El hospital contra el cáncer

El doctor Heriberto Pieter fue el propulsor del primer centro de atención para personas de escasos recursos víctimas del cáncer en la República Dominicana, hoy conocido como “el Oncológico” y que lleva su nombre.

De acuerdo a la subdirectora del hospital, Rosa Haydeé Vasallo, diariamente reciben servicio alrededor de 3 mil pacientes. La obra, construida en 1949, fue posible gracias al aporte inicial del doctor Pieter.

Además, fue el gestor de la Liga Dominicana Contra el Cáncer, inspirado por los estudios en cáncer de pulmón que realizó y motivado su amigo Esteban Buñols en 1924. Se desempeñó como profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. También laboró en el hospital pediátrico Trousseau de Francia. Tras el fallecimiento, el 19 de marzo de 1972, el legado del doctor Pieter se engrandece y es fuente de inspiración para cientos de personas.

Traicionero, ¿quién?

«Traición n. f Violación de la lealtad y fidelidad debida. 2. Delito cometido por un civil o militar que atente contra la seguridad de la patria. * A traición, manera de hacer daño a alguien con engaño o de forma oculta y solapada. //Alta traición, traición cometida contra el honor, la soberanía, la seguridad o la independencia de un estado». «Traicionar v. tr. [1] Hacer traición: traicionar a un amigo; traicionar la patria 2. Ser algo causa de que se fracase en un intento: los nervios le traicionaron. 3. Fig. Ser infiel en el amor, cometer adulterio…4. Delatar algo, o uno mismo involuntariamente, algo que se quiere ocultar: tus palabras te han traicionado». Traicionero, A adj. y n. Traidor: mirada traicionera».

Las definiciones mencionadas son muchas veces desconocidas como tales, por falta de poder conceptualizar las conductas practicadas. Sin embargo, el ser humano, y especialmente, el que está relacionado con otros, sabe perfectamente lo que es traicionar, ya sea porque ha traicionado, o porque lo han traicionado. Quizás pocas personas puedan alegar desconocimiento de esa mala actitud, pues es muy común oír a alguien decir que ha sido traicionado.

Uno de los Padres de la Patria, Francisco del Rosario Sánchez, fue traicionado cuando vino del exilio, para luchar a favor de la Patria. Los hateros, quienes se habían alzado con el poder, eliminaron toda posibilidad cierta de ellos perder el poder. Esa traición, llevó a que Francisco y sus veintiún acompañantes fueran fusilados. Parecería que la aptitud de él, era la incorrecta, pero él tenía todo el derecho de ejercer el poder y de vivir en la naciente República Dominicana, fue uno de los principales gestores e independentista de ella.

Juan Pablo Duarte, otro Padre de la Patria, también había sido exiliado e impedido de venir a su nación. El poder económico y político de la época hizo que Duarte viviera y muriera en tierra ajena.  El fue traicionado por el poder dominante, aunque ideó, financió y luchó por la independencia de nuestro país. También, él fue traicionado por los quisqueyanos, sus gentes, su pueblo ya que no hicieron nada por él, permitiendo esa injusticia y olvidando su obra libertaria: mentes pobres, contra mente luminaria.

El mundo está lleno de traicioneros, de gentes mediocres que no son capaces de respetar y reconocer la grandeza de otros. El traicionero es ladrón, pues roba la obra, la capacidad, el esfuerzo, la confianza y el bienestar de otro. De ahí que, el atraso mental de éstos hace surgir la codicia, deseo desmedido de querer lo que pertenece a otro, como también el pensamiento de ocupar el lugar de otro, quien se había confiado del traicionero.

En toda agrupación social surgen traicioneros, quienes se benefician de aquellos quienes tienen una mente sana y que creen que todos los demás son igual que ellos. Por eso, cualesquiera que sean las entidades sociales, deben ser bien planificadas, ya que desde que el árbol dé frutos surgirán los traicioneros, para sustraer el bien de los demás. No todo ladrón es traicionero, pero todo traicionero es ladrón. Las entidades sociales pueden ser minadas de traicioneros.

Los partidos políticos son los medios, dentro del contexto en que vivimos, que permiten llegar a las posiciones electivas de una nación, o aquellas que se llegan por decretos. De ahí que, si en los dirigentes de un partido, se traicionan unos a otros, ellos mismos saben lo que pasará cuando lleguen al poder. He oído de políticos decir, que sus compañeros de partido, son unos traicioneros. Esa declaración es sincera, pero esa actitud es lamentable, puesto que les roban lo que les corresponde a otros.

Jesucristo fue traicionado por Judas Iscariote, sabiendo la situación de su Maestro, decidió acudir a sus enemigos para entregarlo. Está escrito: «Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treintas piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle» Mt. 26:14- 16. «Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó» Mt. 26:48, 49.

En qué consistió la traición de Judas a Jesús, en que Jesús lo consideraba su amigo. Muchos «Judas» existen en las diferentes conglomeraciones sociales, desde la familia (célula principal de la sociedad), las sociedades comerciales y empresariales hasta los gobiernos de cualquier país.

Se debe educar para la confianza, la fraternidad, la solidaridad, sobre todo, para el cristianismo. Digamos no a la traición, y sí, a la buena y perdurable convivencia.

jpm-am

Abinader nos lleva al descalabro alimentario (OPINION)

Los pueblos en su existencia, se ven obligados a múltiples sacrificios; y el pueblo dominicano no es ajeno a algo que es propio de todos los pueblos del mundo. Pero un sacrificio muy propio de los dominicanos, es tener la paciencia suficiente, para esperar que algunos de sus gobernantes aprendan a ejercer el oficio.        

Este ha sido el caso, muy atípico de una decisión popular que, en medio de una crisis global llevó a la Primera Magistratura del Estado al presidente Abinader. Este gobierno integrado por una mayoría de ministros empresarios, exitosos en sus gestiones personales y empresariales, ha venido a practicar una actividad propia de los políticos profesionales.

El conflicto de intereses que desata la actividad empresarial de los actuales ministros del gobierno de Abinader, los lleva a tomar decisiones desventuradas, para los intereses del pueblo dominicano. Las decisiones gubernamentales más comprometidas y ajustadas, debieron tomarse en torno a la pandemia y sus consecuencias.

De los resultados que hoy podemos observar, notamos que como decían nuestros viejos, “estos empresarios son capaces de tomársele la leche a un tísico”. Figuren ustedes, que hoy tenemos almacenadas y vencidas millones de vacunas que no necesitábamos, pero que había que darle rienda suelta a quienes cooperaron en la campaña, para recuperar sus recursos con algunas ganancias.

La pandemia ha sido para los ministros de Abinader un gran negocio; y las metas creadas en el combate por la salud del pueblo, no se alcanzaron, porque ese no era el principal objetivo.

Llegó la fiebre porcina, como un premio aparentemente inesperado para un sector del empresariado. El descuido creado por las expectativas de los funcionarios del sector agropecuario que, no despertaron a tiempo de la campaña electoral y la fiesta del reparto, impidió desplegar las medidas de rigor en esa grave situación.

Que alguien nos contradiga y nos señale un cordón sanitario desplegado para contener la fiebre porcina en algún lugar del país.

El suroeste con poca producción porcina, y remoto en cuanto a una actividad comercial propia de otras regiones del país con economías más desarrolladas, se suponía que sería golpeado por la enfermedad en último momento, cuando ya no hubiera remedio; no fue así, se han muerto los cerdos en los lugares más apartados de estas provincias del sur.

¡Ah! Pero qué oportunos, los importadores de pollo y partes de pollo, para suplir la falta de cerdo y el miedo del público a consumirlo; parecen señores salidos de un sombrero de genio, pero siempre muy a tiempo para conducir sus negocios.

A dos años, que se cumplirán dentro de poco del gobierno de Abinader, las plantaciones de alimentos sufragados por el gobierno, se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos; por ejemplo, el Prodevaj del valle de Juancho, los funcionarios se han cansado de dar vueltas por allí, y que sepamos no se ha sembrado una mata de plátanos; creemos qué están interesados en otras cosas, como las tierras no asignadas por el IAD, las mismas que algunos quieren para sembrar caña.

Y la verdad es que los consejeros, aconsejan bien para sus propios intereses; para combatir la inflación acaban de aconsejar a don Luis Abinader, no gravar las importaciones de rubros producidos hasta ahora por los productores nacionales; esa sería la misma historia de los porcicultores quebrados.

En medio de la crisis global, lamentablemente, Abinader nos lleva al descalabro alimentario.

mxmsanchez45@gmail.com

jpm-am

138 años de Albert Einstein: Diez citas imprescindibles

BERLÍN.- Este 14 de marzo se cumplen 138 años del nacimiento en Ulm (Alemania) de Albert Einstein, uno de los físicos más reconocibles de la historia.

Si trabajo originó las teorías de la relatividad, y también explicó el efecto fotoeléctrico en términos de mecánica cuántica. Fue galardonado con el Premio Nobel en 1921. Entre sus innumerables citas, podemos escoger diez:

— Mire profundamente en la naturaleza, y entonces usted entenderá todo mejor.

— Trate de no convertirse en un hombre de éxito, sino tratar de convertirse en un hombre de valor.

– No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos cuando los creamos.

— El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento sino la imaginación.

— La educación es lo que queda después de que uno haya olvidado lo que uno ha aprendido en la escuela.

— La alegría en mirar y comprender es el regalo más hermoso de la naturaleza.

– Quien sea descuidado con la verdad en asuntos pequeños no se puede confiar en asuntos importantes.

— Ninguna cantidad de experimentación puede demostrarme siempre lo acertado; un solo experimento puede demostrar que estoy equivocado.

— Es el arte supremo del maestro despertar el gozo en la expresión y el conocimiento creativos.

— Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

 

La encrucijada de Danilo y el PLD (OPINION)

El ambiente político en nuestro país está algo enrarecido y tiene que ver con situaciones que, lo más probable no se habían dado antes. La situación interna dentro de algunos de los principales partidos políticos los ha llevado a iniciar fuera de tiempo, los procesos de selección interna de sus candidatos presidenciales, lo que podría convertir la campaña política de este proceso eleccionario que culminará en el 2024, en la más larga de la historia política dominicana.   

En esta entrega respecto a la excepcionalidad de este proceso electoral, hablamos sobre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). El liderazgo del PLD ha desaparecido o luce rezagado, como consecuencia de las elecciones nacionales del 2020. Donde hasta esas elecciones el PLD era la fuerza política mayoritaria y producto de sus querellas internas, esa fuerza política se dividió con la salida de Leonel Fernández su líder por cerca de 20 años y a juntillas el resultado fue la pérdida del poder político, dejando a este partido con niveles de impopularidad muy elevados.  

Esto se ha agravado para esa fuerza política que luce hoy sin respuestas, ya no solo a las necesidades de sus miembros, sino también a los reclamos y anhelos de la sociedad dominicana en su conjunto. Lo que se problematiza aún más al quedar su líder Danilo Medina fuera de competencia por la inhabilitación constitucional que pesa sobre él.  

Era, hasta cierto punto entendible que Gonzalo Castillo, su pasado candidato presidencial y que compitió con el actual presidente de la república Luis Abinader reclamara el espacio de liderazgo que en esa fuerza política le hacían merecedor, los números alcanzados en dicho proceso: 1, 536, 989 votos que no es paja de coco, lo que es igual el 37.46% de los votos válidos emitidos en aquel proceso.  

No obstante, Gonzalo Castillo no recibió el apoyo del PLD para reagrupar sus fuerzas y aglutinar lo que queda de este partido político e incluso el mismo Gonzalo declinó esa tarea. Algo que no se había visto antes en nuestro país que un candidato presidencial quedando en segundo lugar no se volviera a presentar en las siguientes elecciones presidenciales. Dado que eso aquí siempre se ha dado por sentado.  

Sin embargo, a quienes siguen nuestros escritos nada de esto les es extraño, porque nosotros dijimos, mucho antes de que estas cosas sucedieran que Danilo Medina iba a asegurarse el control de todas las estructuras internas del PLD para monopolizar ese partido y usarlo en su protección personal como un chaleco antibalas antes los muy probables intentos de envestidas que podrían venir hacia este una vez estuviera fuera del poder.   

Es por eso que aquel IX Congreso celebrado el año pasado no fue más que la coartada perfecta para la legitimación de ese control absoluto, de lo que quedaba del PLD, que exhibe hoy Danilo Medina para protegerle de los “disparos” que le llegan «cerquitita», como son en este caso, las envestidas de la justicia. Esta es una de las principales razones por la cual esa otrora poderosa fuerza política luce hoy muy debilitada, con el desprecio popular y sin un liderazgo que pueda restablecerla en el corto plazo.  

La cuestión es que, el PLD en medio de esa situación, está llevando a cabo unas extemporáneas “primarias internas” que no han logrado despertar expectativas en el mundo político dominicano y en la cual se nota la simpatía de Danilo Medina detrás de Margarita Cedeño la Penca o la «penquita» como algunos la llaman.  

Esto en desmedro de otros aspirantes quienes, por temor, por cobardía o por conveniencias propias nunca pusieron límites a la megalomanía, a los deseos enfermizos, a los caprichos del Ungido, del perínclito de Arroyo Cano ni aquella vez cuando fue elegido el Penco, ni esta vez en que se prestan de nuevo a la misma falsa de la cual podría surgir como “ganadora” la Penca.  

Lo que podría dar como resultado que en este largo proceso electoral que se ha iniciado ya, el candidato o “la candidata” que resulte ganador o “ganadora” cause gran repulsión en lo que queda de esa organización política y a la vez un gran hastío en todos.  

Pero que al mismo tiempo pueda llegar agotado o agotada a las elecciones presidenciales del 2024 tanto en lo económico como en lo físico lo que condena a ese partido político a continuar en un proceso de reducción que podría llevarlo a los mismos sitiales que ocupa hoy el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) en el imaginario colectivo.

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