Donde la movilidad social está prohibida

En América Latina y el Caribe, 41 de cada 100 personas lograron ascender económicamente. En República Dominicana, no llegaron ni a 2 de cada 100. El Banco Mundial lo resumió con crudeza: apenas 1.8% de movilidad ascendente frente a 41.4% regional, mientras más del 19% de los dominicanos empeoró su condición entre 2000 y 2011.

Por eso podemos decir que aquí la movilidad social está prohibida. No por una ley escrita, sino por un modelo que la bloquea: salarios insuficientes, servicios públicos débiles, privilegios sin rendición de cuentas, subsidios sin auditoría y crecimiento que se anuncia en discursos, pero no sube al pueblo.

Un informe de clima social de LS Consulting retrata esa fractura. Entre los consultados, 96% sintió aumento de precios; 86% cree que, por más que se trabaje duro, es muy difícil progresar; 75% se ha endeudado porque sus ingresos no alcanzan para gastos básicos; y 84% no siente el crecimiento económico en su vida diaria.

Ahí está el drama dominicano: no es falta de esfuerzo, es falta de camino. La gente trabaja y resuelve; pero cuando el hogar recorta comida, salud, transporte y servicios, la movilidad social se vuelve una pregunta íntima: ¿todavía puedo darle a los míos lo que necesitan? Cuando un país crece, pero su gente no sube, el problema no es solo económico. Es moral, político e institucional.

La Constitución no ordena un Estado indiferente ni un país administrado como finca de privilegios. Ordena un Estado Social y Democrático de Derecho, fundado en dignidad humana, derechos fundamentales, trabajo, soberanía popular y separación de poderes. El problema dominicano no es la ausencia de Constitución: es la presencia de un modelo que la contradice todos los días.

Ese modelo no necesita declarar que quiere mantener pobre a la mayoría. Basta con organizar incentivos para que sectores privilegiados reciban protección, exenciones, subsidios o rentabilidad garantizada, mientras el trabajador recibe salarios insuficientes, servicios precarios y pocas vías reales de ascenso.

Esto no es contra empresarios productivos. Es contra privilegios sin retorno público, incentivos permanentes y costos que caen sobre el ciudadano común. Todo beneficio debe responder una pregunta: ¿qué recibe la nación a cambio?

El informe oficial de gasto tributario calcula para 2026 RD$393,541.54 millones, 4.54% del PIB: dinero que el Estado decide no cobrar mediante exenciones e incentivos. Por eso urge un mapa de beneficiarios, costos, retornos y fechas de revisión.

Si el Estado deja de cobrar, el pueblo tiene derecho a exigir resultados: empleo digno, productividad, tecnología, encadenamientos, exportaciones y salarios que permitan vivir.

Miremos la contradicción. En el turismo hotelero, uno de los rostros más celebrados del modelo dominicano, el salario mínimo llegará a RD$21,840 mensuales en junio de 2026. Mientras tanto, Global Living Wage Coalition estima para Santo Domingo un salario digno de RD$40,051 mensuales en 2025.

Esa brecha revela el fondo: celebramos récords de visitantes, inversión y ocupación, pero muchos trabajadores que sostienen esa vitrina siguen lejos de un ingreso suficiente. Un empleo que no permite salir de la pobreza no es movilidad social. Es contención social.

También por eso la lucha contra la corrupción no puede ser selectiva ni teatral. Cuando no recupera bienes, no desmonta redes, no cambia reglas, no audita subsidios ni transparenta concesiones, deja de ser justicia y se convierte en espectáculo. Una justicia-espectáculo entretiene la indignación, pero no reconstruye movilidad social.

La historia muestra dos caminos. Corea del Sur, Taiwán y Singapur combinaron política pública, disciplina de desempeño, exportaciones y capacidades. Líbano y Sri Lanka muestran el costo contrario: déficits persistentes, subsidios mal diseñados, deuda y decisiones postergadas hasta que la crisis estalla, empuja a millones hacia la pobreza y obliga a ajustes más dolorosos que las reformas evitadas a tiempo. La diferencia está en si el Estado financia futuro o administra privilegios.

El sector eléctrico dominicano es una advertencia cercana. El FMI ha señalado pérdidas de distribución, tarifas por debajo del costo, subsidios mal focalizados, ineficiencias y fraude; además, estima que el déficit eléctrico promedió 1.5% del PIB entre 2022 y 2024. Esa luz se paga tres veces: en la factura, en los impuestos y en las oportunidades perdidas.

El riesgo mayor es normalizar un orden corporativo, clientelar y de privilegios: uno que pide sacrificios al pueblo, pero no se exige sacrificio a sí mismo. El mismo informe muestra que 78% de los consultados siente que el gobierno no da el ejemplo cuando pide austeridad.

En el Frente Cívico y Social estamos convencidos de que la salida exige una coalición nacional responsable: trabajadores, empresarios productivos, jóvenes, comunidades, iglesias, academia y Estado, bajo una regla común: todo apoyo público debe producir retorno público.

El país no puede seguir financiando privilegios en nombre del pueblo. La propuesta es institucional: volver al mandato constitucional y activar el Estado Social y Democrático de Derecho.

La salida no es abandonar a los pobres; es protegerlos mejor. No es quitar ayuda; es focalizarla y auditarla. No es perseguir inversión; es exigir retorno público: salario digno, productividad, tecnología, sostenibilidad, encadenamientos locales y movilidad social.

No venimos a proponer una aventura ni a dividir al país entre buenos y malos. Venimos a convocar una mayoría responsable para gobernar conforme a la Constitución.

Porque un país donde en América Latina suben 41 de cada 100, pero aquí no suben ni 2 de cada 100, no necesita más propaganda de crecimiento. Necesita romper el modelo que bloquea el ascenso de su gente y poner en funcionamiento el Estado Social y Democrático de Derecho.

Ya basta de improvisar: es tiempo de gobernar con orden constitucional.

jpm-am

Gonzalo Castillo: La esperanza que vuelve a caminar (OPINION)

POR RAFAEL PASIAN

Hay momentos en la historia de los pueblos en que las naciones parecen detenerse frente a una encrucijada. Son instantes en los que la ciudadanía observa hacia todos los lados buscando una figura capaz de devolver la confianza, la esperanza y el sentido de rumbo colectivo.

La República Dominicana parece encontrarse hoy ante uno de esos momentos.

Mientras crecen las preocupaciones por el alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana, las dificultades de los servicios públicos y la incertidumbre económica de miles de familias, una figura política ha comenzado a resurgir con fuerza en la conciencia popular: Gonzalo Castillo.

No se trata simplemente de un dirigente político. Tampoco de una candidatura más dentro del escenario electoral dominicano.

Para millones de ciudadanos, Gonzalo representa el regreso de una forma de gobernar orientada a la ejecución, a los resultados concretos y a las soluciones prácticas.

Gonzalo Castillo

En una época donde abundan las promesas, Gonzalo aparece como un hombre identificado por amplios sectores con las obras realizadas, las carreteras construidas, los puentes levantados, las respuestas rápidas en momentos de emergencia y la capacidad de convertir las palabras en acciones.

Sus adversarios podrán cuestionarlo. Podrán atacarlo. Podrán intentar reducir su trayectoria a consignas partidarias. Pero existe una realidad imposible de borrar: el pueblo dominicano conoce a Gonzalo Castillo.

Lo conoce porque lo vio trabajar.

Lo conoce porque lo vio responder.

Lo conoce porque lo vio actuar.

Quizás esa sea precisamente la razón por la cual su figura continúa despertando tanto interés político.

Cuando un liderazgo conserva respaldo popular después de años fuera del poder, cuando continúa siendo mencionado en las conversaciones de los barrios, los campos, los mercados y las redes sociales, es porque existe una conexión que trasciende las campañas electorales.

Los simpatizantes de Gonzalo sostienen que los ataques políticos y judiciales dirigidos contra él durante los últimos años tuvieron un objetivo evidente: impedir el regreso de un liderazgo con capacidad real de competir por el poder.

Lejos de desaparecer, sin embargo, esa ofensiva terminó fortaleciendo la percepción de muchos dominicanos que interpretaron aquellos acontecimientos como un intento de excluir de la competencia a una figura con gran arraigo popular.

La historia política latinoamericana está llena de ejemplos donde los intentos de destruir a determinados líderes terminaron convirtiéndolos en símbolos de resistencia.

Y eso parece haber ocurrido con Gonzalo Castillo.

Hoy su nombre vuelve a escucharse con fuerza en todos los rincones del país. Vuelve a escucharse entre jóvenes que buscan oportunidades.

Entre madres que anhelan mayor seguridad para sus hijos. Entre trabajadores que sienten el peso creciente de los precios. Entre pequeños comerciantes que reclaman dinamismo económico.

Entre ciudadanos que recuerdan años de crecimiento y estabilidad.

La posible candidatura presidencial de Gonzalo Castillo para el 2028 no se presenta únicamente como la aspiración legítima de un dirigente político.

Para muchos dominicanos representa la oportunidad de retomar una visión de gobierno centrada en la eficiencia, la inversión pública, el crecimiento económico y la cercanía con la gente.

La política dominicana entra poco a poco en una nueva etapa.

Y en esa nueva etapa comienza a emerger una pregunta que cada día resuena con más fuerza en calles, comunidades y hogares:

¿Está listo Gonzalo para volver a servir a la RD?

Si la respuesta termina siendo sí, el país podría estar presenciando el nacimiento de uno de los movimientos políticos más importantes de la próxima década.

Porque los pueblos no siguen únicamente a quienes les hablan. Siguen a quienes les inspiran confianza.

Y en la política dominicana, la confianza continúa siendo la moneda más valiosa de todas.

jpm-am

MEXICO: Autoridades capturan al jefe de una facción criminal

Ciudad de México, 4 jun.- El Gabinete de Seguridad de México informó sobre la captura de Gabriel «N», alias «Gabito», identificado como generador de violencia y jefe regional de la facción «Los Menores», perteneciente al Cártel de Sinaloa.

A través de un mensaje en su cuenta de la red social X, la institución precisó que el detenido es investigado por su participación en secuestro, extorsión y delitos contra la salud, y se le vincula con el homicidio de seis trabajadores y cuatro proveedores de una empresa minera en enero último.

Durante la operación en El Rosario, del norteño estado de Sinaloa, elementos de la Secretaría de Defensa, la Guardia Nacional y autoridades de la entidad federativa decomisaron, entre otros, droga, municiones y armas de fuego.

México implementa una estrategia de seguridad basada en cuatro ejes de acción: atención a las causas, consolidación de la Guardia Nacional, fortalecimiento de la inteligencia e investigación, y coordinación con las entidades federativas.

Desde octubre de 2024, inicio de la actual administración, hasta el presente mes, según cifras oficiales, efectivos aprehendieron a casi 54 mil 300 personas por delitos de alto impacto y decomisaron más de 400 toneladas de estupefacientes y casi 30 mil armas de fuego.

Además, el Ejército y la Marina desmantelaron unos dos mil 400 laboratorios clandestinos y centros de concentración utilizados para la elaboración de drogas sintéticas.

Tales resultados habrían incidido en la disminución del 49 por ciento en el promedio diario nacional de homicidio doloso durante los primeros 20 meses del Gobierno.

of-am

Boca Chica gana dos en jornada softbol de Juegos Municipales

SANTO DOMINGO.- El municipio de Boca Chica tuvo un inicio perfecto al conquistar dos victorias durante la jornada inaugural de los Juegos Municipales organizados por la Asociación de Provinciales de Santo Domingo (Asoprosado), evento que reúne a atletas de distintas demarcaciones de la provincia.

Los representantes de Boca Chica mostraron un sólido desempeño en las competencias celebradas durante el acto de apertura, imponiéndose en sus respectivos compromisos para colocarse entre los primeros líderes del certamen.

La jornada estuvo marcada por una entusiasta participación de atletas, entrenadores y dirigentes deportivos, quienes resaltaron la importancia de estos juegos para el fortalecimiento del deporte comunitario y la integración de los municipios de la provincia Santo Domingo.

Los Juegos Municipales de Asoprosado cuentan con la participación de delegaciones de varios municipios y distritos municipales, compitiendo en diferentes disciplinas deportivas con el objetivo de promover la sana convivencia, el desarrollo de nuevos talentos y el intercambio deportivo entre las comunidades.

Los organizadores destacaron el respaldo recibido por parte de las autoridades deportivas y municipales, al tiempo que reafirmaron su compromiso de continuar impulsando iniciativas que contribuyan al crecimiento del deporte en la provincia.

Las competencias continuarán en los próximos días con una amplia programación de eventos en distintas sedes.

of-am

FP-PLD: El peligro de una guerra de desgaste permanente (OPINION)

Identificar al aliado potencial y diferenciarlo del adversario principal, en una determinada coyuntura, constituye una condición político-estratégica indispensable para todo jefe político o militar. En política, como en la guerra, no basta con tener fuerza, discurso, estructura o presencia territorial, porque todo eso podría diluirse cuando una organización o un líder confunde la contradicción principal con una contradicción secundaria.

Ese riesgo parece gravitar hoy sobre la Fuerza del Pueblo y el Partido de la Liberación Dominicana, dos organizaciones que compiten por un segmento electoral parecido, pero arrastran heridas políticas que, en vez de cicatrizar, se mantienen abiertas y sangrantes, aun cuando ambas disputan liderazgo dentro de una franja opositora que, de continuar fragmentada, podría facilitar al Partido Revolucionario Moderno la administración del conflicto entre sus principales adversarios.

La Fuerza del Pueblo y el PLD no son organizaciones idénticas, ni tienen por qué ocultar sus diferencias, sus heridas ni sus disputas por liderazgo, pero tampoco deberían actuar como si el adversario principal de una fuera la otra, porque ambas provienen de una misma matriz política, comparten parte de su electorado y se mueven en una franja social que difícilmente podrá derrotar al oficialismo si llega dividida, resentida y agotada a las elecciones de 2028.

El problema no está en que compitan, porque la competencia forma parte natural de la política, sino en que esa competencia se transforme en una guerra de desgaste permanente, con lo que cada ataque, cada descalificación y cada intento de reducir al otro puede terminar produciendo un efecto boomerang, fortaleciendo indirectamente al adversario que administra el poder, mientras la oposición se entretiene en ajustar cuentas con su propio pasado.

Cuando dos fuerzas opositoras que comparten una base electoral parecida se colocan una a la otra como blanco permanente, corren el riesgo de regalarle al partido gobernante una ventaja estratégica que no siempre obtiene por méritos propios, sino por la incapacidad de sus adversarios de establecer prioridades, ordenar sus diferencias y comprender que en política no toda rivalidad debe convertirse en ruptura definitiva.

Ese error se vuelve más costoso cuando el país enfrenta deterioro de servicios públicos, endeudamiento creciente, promesas incumplidas, inseguridad ciudadana, crisis educativa y pérdida de confianza en la capacidad del gobierno para responder a problemas estructurales, porque una oposición dispersa, entretenida en sus pugnas internas, termina dejando sin conducción política el malestar social que podría convertirse en fuerza de cambio.

El costo de la dispersión

La Fuerza del Pueblo puede aspirar legítimamente a consolidarse como principal fuerza opositora, y el PLD puede intentar recuperar el espacio perdido, pero ninguna de esas aspiraciones debería conducirlas a desconocer que el adversario principal, desde la lógica de la lucha por el poder, no está en la organización que comparte parte de su electorado, sino en el partido que controla el gobierno, administra los recursos públicos y procura proyectarse como opción de continuidad más allá de 2028.

De ahí que el desafío no consista en borrar diferencias ni decretar una unidad artificial, sino en evitar que la confrontación entre ambas organizaciones se convierta en una trampa política, porque cuando el potencial aliado es tratado como blanco equivocado, se deteriora la posibilidad de un entendimiento futuro, se profundiza la desconfianza entre sus bases y se reduce el margen para construir una mayoría electoral capaz de disputar el poder con eficacia.

Competencia como clave estratégica

En la relación entre el PLD y la Fuerza del Pueblo cobra relevancia un concepto tomado del mundo empresarial: la “coopetencia”, que combina competencia y cooperación. Aunque surge en otro ámbito, ayuda a explicar una dinámica en la que dos actores disputan un mismo espacio, pero reconocen la necesidad de colaborar cuando enfrentan un desafío común que los supera por separado.

Trasladado al escenario político dominicano, el PLD y la Fuerza del Pueblo compiten por conquistar el electorado surgido de la vieja matriz peledeísta, hoy repartido entre la identidad morada y la identidad verde, así como por presentarse como la principal fuerza opositora. Esa competencia es legítima y hasta saludable en democracia, pero puede volverse autodestructiva si se transforma en una guerra de desgaste que termine beneficiando al partido gobernante.

La coopetencia ofrece un camino: mantener la identidad propia, preservar los matices de cada organización y, al mismo tiempo, encontrar espacios de coincidencia en lo fundamental. Eso implica construir acuerdos en torno a una agenda mínima que devuelva esperanza al electorado y proyecte una alternativa creíble de poder, porque la población, más que interesada en rivalidades internas, espera madurez política, sentido de oportunidad y capacidad de colaboración.

No se trata de renunciar a las diferencias ni de decretar una unidad artificial, sino de comprender que el adversario principal no está dentro de la oposición, sino en la administración actual. En ese sentido, la coopetencia podría convertir la lógica de suma cero en una suma necesaria, capaz de ampliar las posibilidades de éxito electoral y responder al reclamo social de unidad frente a un gobierno que muestra señales de desgaste en su popularidad, en su capacidad de gestión y en sus políticas sociales y económicas.

En definitiva, el efecto boomerang no solo opera cuando se convierte en víctima a quien se ataca de manera reiterada, sino también cuando una fuerza política dispara contra el blanco equivocado y termina debilitándose a sí misma, con lo que FP y PLD deberían comprender que la política no se mide solo por la intensidad del golpe que se lanza, sino por la claridad con que se identifica al adversario principal y por la inteligencia con que se preservan los puentes hacia quienes mañana podrían resultar indispensables.

jpm-am

Mesa Redonda de Santiago reconoce a Teolinda Gil Abreu

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS. – La Mesa Redonda Panamericana de Santiago reconoció a la señora Teolinda Gil Abreu como Madre del Año 2026, durante un acto celebrado en esta ciudad, en el que se resaltó su trayectoria personal, sus valores familiares y su compromiso con los principios de servicio y solidaridad.

La distinción fue entregada en el marco de las actividades institucionales de la organización, que cada año exalta a mujeres destacadas por su ejemplo de vida y aportes a la comunidad. En esta ocasión, la entidad valoró la entrega, el espíritu de colaboración y la conducta ejemplar de Gil Abreu.

Durante la ceremonia, la directora de la institución, Mary Cruz López, destacó la importancia de fortalecer los valores de hermandad y servicio que promueve la organización, subrayando que este tipo de reconocimientos buscan enaltecer figuras que inspiran a otras generaciones.

La homenajeada, Teolinda Gil Abreu, recibió el reconocimiento en medio de aplausos de las integrantes de la entidad y representantes de distintas mesas redondas del país, en un ambiente de confraternidad y celebración.

La Mesa Redonda Panamericana de Santiago reafirmó con este acto su compromiso de promover la unión, el liderazgo femenino y los valores humanos bajo su tradicional lema de unidad panamericana.

of-am

Popular celebra 50 años de relación con Bank of America

SANTO DOMINGO.– El Banco Popular Dominicano conmemoró cinco décadas de relaciones de corresponsalía bancaria con Bank of America, una alianza estratégica que ha contribuido al fortalecimiento de las operaciones financieras internacionales de la entidad dominicana y al desarrollo de los servicios bancarios para sus clientes.

Durante un acto conmemorativo, ejecutivos de ambas instituciones destacaron la solidez y permanencia de una relación iniciada hace 50 años, basada en la confianza mutua, la innovación y el compromiso con la excelencia en el servicio financiero.

Los representantes del Banco Popular resaltaron que esta colaboración ha permitido ampliar las capacidades de la entidad en áreas como pagos internacionales, financiamiento del comercio exterior, gestión de tesorería y servicios corporativos, facilitando las operaciones de empresas y clientes con vínculos comerciales en Estados Unidos y otros mercados.

De su lado, directivos de Bank of America valoraron el crecimiento y liderazgo del Banco Popular en el sistema financiero dominicano, destacando la importancia de mantener alianzas de largo plazo que impulsen el desarrollo económico y fortalezcan la integración de los mercados financieros internacionales.

La celebración incluyó un reconocimiento a la trayectoria de ambas organizaciones y a los equipos de trabajo que han contribuido a consolidar una relación que ha evolucionado junto con los cambios y avances de la banca global.

El Banco Popular reafirmó su compromiso de continuar fortaleciendo sus alianzas internacionales para ofrecer soluciones financieras innovadoras, seguras y eficientes, en beneficio de sus clientes y del desarrollo económico de la República Dominicana.

of-am

Diputados declaran el 15 de febrero día lucha cáncer infantil

SANTO DOMINGO. – La Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que declara el 15 de febrero de cada año como el Día Nacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, con el propósito de fortalecer la concienciación pública sobre esta enfermedad y promover acciones de prevención y atención oportuna.

La iniciativa legislativa busca visibilizar la realidad que enfrentan los niños diagnosticados con cáncer, así como sus familias, además de impulsar campañas educativas a nivel nacional orientadas a la detección temprana y al acceso a tratamientos adecuados.

Asimismo, la pieza aprobada procura fomentar la articulación de esfuerzos entre instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y el sector salud para mejorar la calidad de vida de los pacientes pediátricos oncológicos en el país.

Con esta declaratoria, los legisladores pretenden reforzar el compromiso del Estado con la lucha contra el cáncer infantil y promover una mayor solidaridad social en torno a esta causa.

of-am

Trump refleja una política de confrontación múltiple 

En el año 1821, Alemania mediante un reglamento, creó lo que hoy se conoce como: “Frente de Combate”. Es la línea o zona geográfica ocupada por contacto directo de cada una de las unidades de combate, desplegadas para apoyar y mantener el territorio ocupado. Es el lugar donde se desarrollan operaciones militares intensas, que suele dividirse en múltiples sectores para su organización y defensa; ej. Frente Occidental o Frente Oriental.

En el uso metafórico, el combate en la actividad política, o en movimientos sociales, se utiliza para referirse a la agrupación de distintos grupos o partidos políticos que se unen bajo un objetivo común: frente popular o frente de resistencia.

En el 2017, Donald Trump intentó ejercer control e influencia sobre países clave en varias regiones: México y Canadá en Norteamérica, China y Corea del Norte en Asia, Irán y Siria en Medio Oriente, además de presionar a aliados europeos como Alemania y la OTAN. También buscó condicionar a países latinoamericanos como Cuba, Venezuela y Nicaragua mediante sanciones y presión diplomática.

Donald Trump

En el 2025, por segunda vez  la presidencia de Estados Unidos de América, el presidente Donald J. Trump. Por sus ambiciones imperiales y sobre la base de hacer grande de nuevo a su país, reinicia el proceso para ejercer control tanto en el Hemisferio Occidental como el Oriental. Actualmente es miembro de la Organización del Atlántico Norte (OTAN).

Trump, refleja una política de confrontación múltiple; abrió varios frentes simultáneos: deportaciones masivas y militarización de la frontera sur, reactivó tensiones internacionales en Irán y Ucrania, intervino en el conflicto de Gaza, y mantuvo una rivalidad estratégica con China, además de mostrar ambiciones en el Ártico (Groenlandia y Canadá), Panamá, México, Venezuela y Cuba, la que amenaza con una intervención militar.

Por la defensa de su aliado, el Estado Sionista de Israel, frenrte al conflito con el Estado Islámico de Irán, Trump ha originado la crisis política y económica más grande en el universo después de la Segunda Guerra Mundial. El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz y las sanciones han disparado los costos logísticos y la inflación en múltiples países; además, económica global por el alza del petróleo, disrupciones en las cadenas de suministro y pérdidas a sus  empresarios y una crisis energética mundial.

De acuerdo con varios columnistas, esta crisis generada por EUA con su guerra proxy, ha provocado la falta de confianza en su moneda de curso mundial. En el ambiente político internacional, ha estimulado el distanciamiento de sus aliados en la OTAN y de otros gobiernos amigos. Esto muestra cómo la guerra no solo es militar, sino también económica y estratégica que  ha debilitando a EE. UU. y sus aliados, mientras abre espacio para que China se proyecte como la potencia alternativa.

El tablero internacional que está jugando Trump, se ha disminuido frente a una China fortalecida, y con el conflicto de EE. UU., Israel e Irán, drenando la economía global. Este conflicto, se presta para advertencias que no solo sacuden, sino que invitan a la reflexión profunda.

Washington, Tel Aviv y Teherán, han convertido la economía mundial en un campo de batalla invisible, donde cada sanción y cada misil se traduce en inflación y escasez. Washington se desgasta en múltiples frentes, Pekín avanza con paso firme hacia la cumbre del poder global. La advertencia es clara: quien confunde la fuerza con la hegemonía corre el riesgo de despertar un mundo donde la guerra dicta el precio del pan.

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El psicópata narcisista: el manipulador perfecto (OPINION)

En los últimos años, los términos “psicópata” y “narcisista” se han popularizado en redes sociales, programas de televisión y debates cotidianos. Muchas veces son utilizados de manera superficial para describir personas egoístas, frías o manipuladoras.

Sin embargo, desde la psicología clínica y la psiquiatría, ambos conceptos representan estructuras complejas de personalidad que pueden coexistir en un mismo individuo y generar patrones de conducta profundamente destructivos.

La combinación entre psicopatía y narcisismo ha sido estudiada por especialistas en salud mental debido al impacto emocional, social y relacional que produce. Cuando estos rasgos convergen, surge una personalidad caracterizada por necesidad extrema de poder, grandiosidad, manipulación y ausencia de culpa.

El trastorno narcisista de la personalidad se define por una percepción exagerada de la propia importancia, necesidad constante de admiración y escasa empatía hacia los demás. Las personas con este trastorno suelen sentirse superiores, especiales y merecedoras de privilegios particulares. Aunque proyectan seguridad y confianza, en muchos casos poseen una autoestima frágil que depende de la validación externa.

Según el manual clínico de Mayo Clinic, quienes presentan trastorno narcisista reaccionan negativamente ante las críticas, muestran dificultades para manejar emociones y tienden a explotar a otros para alcanzar sus objetivos. Además, suelen presentar relaciones conflictivas, incapacidad para reconocer necesidades ajenas y conductas arrogantes.

Por su parte, la psicopatía se caracteriza por frialdad emocional, manipulación calculada, ausencia de remordimiento y dificultad para establecer vínculos afectivos genuinos. El psicópata puede parecer encantador, carismático y socialmente funcional, pero utiliza estas habilidades como herramientas de control y beneficio personal.

El reconocido psicólogo Robert Hare, uno de los mayores investigadores sobre psicopatía, sostiene que muchos psicópatas no necesariamente son criminales violentos. Algunos logran integrarse exitosamente en espacios empresariales, políticos o sociales gracias a su capacidad de manipulación y ausencia de culpa.

Aunque no existe una única causa para el desarrollo de estos rasgos, diversos especialistas señalan que pueden influir factores genéticos, traumas infantiles, abandono emocional, violencia temprana, modelos familiares disfuncionales y entornos donde predominan el abuso, la manipulación o la ausencia de vínculos afectivos saludables. En algunos casos, la personalidad narcisista y psicopática se desarrolla como un mecanismo extremo de defensa frente a profundas inseguridades emocionales.

Cuando la psicopatía y el narcisismo se fusionan, aparece lo que algunos especialistas denominan “narcisismo maligno”, concepto desarrollado inicialmente por Erich Fromm y posteriormente ampliado por el psiquiatra Otto Kernberg. Esta estructura incluye grandiosidad extrema, conductas antisociales, agresividad, manipulación y sadismo emocional.

El psicópata narcisista no solo desea admiración; también necesita control y dominio. Puede experimentar satisfacción psicológica al humillar, degradar o destruir emocionalmente a otros como forma de reforzar su sensación de poder y control.

Entre las características más frecuentes de este perfil destacan:

Encanto superficial y carisma manipulador. Necesidad obsesiva de admiración y control. Ausencia de empatía genuina. Mentiras frecuentes y distorsión de la realidad. Capacidad para manipular emocionalmente. Incapacidad para asumir responsabilidad.

Tendencia a humillar o degradar a otros. Conductas de gaslighting o abuso psicológico. Ira intensa cuando sienten cuestionada su autoridad. Relaciones afectivas inestables y tóxicas.

En el ámbito de pareja, este tipo de personalidad puede resultar devastadora. Muchas víctimas describen inicialmente relaciones intensas y aparentemente perfectas. El psicópata narcisista suele mostrarse atento, seductor y protector durante las primeras etapas. Sin embargo, una vez establecido el vínculo emocional, comienzan las dinámicas de control y desvalorización.

Uno de los mecanismos más utilizados es el “gaslighting”, forma de manipulación psicológica destinada a hacer que la víctima dude de su memoria, emociones y percepción de la realidad. El agresor niega hechos evidentes, cambia versiones y responsabiliza constantemente al otro de los conflictos.

Esta dinámica produce ansiedad, inseguridad emocional y deterioro progresivo de la autoestima. En muchos casos, las víctimas permanecen atrapadas durante años debido a la dependencia emocional y la confusión psicológica generada por el abuso.

El fenómeno del psicópata narcisista no se limita al ámbito sentimental. Estas personalidades también pueden encontrarse en espacios políticos, empresariales, religiosos o institucionales, donde el carisma, la manipulación y la necesidad de control pueden confundirse con liderazgo fuerte o éxito social. Esto explica por qué algunos individuos con estos rasgos logran ascender socialmente mientras generan dinámicas profundamente tóxicas a su alrededor.

Las estadísticas disponibles reflejan que el trastorno narcisista de la personalidad no es tan frecuente como suele creerse popularmente. De acuerdo con el Manual MSD para profesionales, una revisión de cinco estudios epidemiológicos encontró una prevalencia promedio cercana al 1.6 % de la población.

Otros estudios citados por Medscape estiman que el trastorno narcisista puede afectar entre el 0.5 % y el 6.2 % de la población general, dependiendo de los criterios diagnósticos y el contexto clínico estudiado.

Estas cifras son importantes porque actualmente existe una tendencia social a etiquetar como “narcisista” a cualquier persona egoísta, fría o conflictiva. Sin embargo, tener rasgos narcisistas no significa necesariamente padecer un trastorno clínico. Todos los seres humanos poseen ciertos niveles de autoestima, orgullo o necesidad de reconocimiento; el problema surge cuando estas conductas se convierten en patrones rígidos, destructivos y persistentes.

Asimismo, no todo psicópata es narcisista, ni toda persona narcisista desarrolla rasgos psicopáticos. Aunque ambos perfiles comparten elementos como la escasa empatía y la manipulación, existen diferencias fundamentales. El narcisista necesita admiración constante para sostener su autoestima; el psicópata, en cambio, puede actuar con total indiferencia emocional mientras busca beneficio, poder o estimulación.

Desde la perspectiva terapéutica, estos trastornos representan un gran desafío. Muchas personas con estas características no reconocen sus conductas como problemáticas y rara vez buscan ayuda voluntariamente. En ocasiones acuden a tratamiento solo cuando enfrentan crisis personales, problemas legales o rupturas afectivas importantes.

La dificultad clínica radica en que suelen justificar sus acciones, responsabilizar a otros y resistirse a cualquier proceso profundo de introspección emocional. Incluso algunos utilizan la terapia como una herramienta adicional de manipulación.

Comprender la existencia del psicópata narcisista resulta fundamental en una época donde el abuso emocional y la manipulación psicológica afectan cada vez más las relaciones humanas. Identificar estos patrones permite establecer límites saludables, proteger la estabilidad emocional y promover vínculos basados en respeto, empatía y responsabilidad afectiva.

La educación emocional, la salud mental y el fortalecimiento de la autoestima continúan siendo herramientas esenciales para prevenir relaciones destructivas y construir sociedades emocionalmente más sanas.

En una sociedad donde cada vez resulta más difícil distinguir entre liderazgo auténtico y manipulación emocional, comprender el perfil del psicópata narcisista se convierte también en una herramienta de protección social y humana.

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